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Política Andrade |

Andrade: Culpar al GACH de frenteamplista es de una “soberbia absoluta”

El senador aseguró que el gobierno “obstinadamente está colocando lo político por encima de lo científico”, ya que se niega a tomar las medidas que le piden los especialistas por ser “impopulares” en vez de defender vidas.

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La decisión del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) de distanciarse del Poder Ejecutivo sigue en el centro de la polémica política por tercera semana consecutiva. Este hecho no pasó desapercibido para el oficialismo y muchos legisladores creen que las críticas que han realizado algunos científicos responde a una sola cosa: a una jugada política. La que ha dicho más claro este pensamiento es la senadora Graciela Bianchi, quien no ha dudo en decir que “el 90% del GACH es del Frente Amplio (FA)”.

El senador por el Partido Comunista, Óscar Andrade, salió a contestar estas acusaciones que realiza el gobierno. Afirmó, en una entrevista con Caras y Caretas, que culpar al GACH de frenteamplista es de una “soberbia absoluta”.

“Pensar que uruguayos que estudiaron toda una vida, que están hoy al frente de una situación dramática […] están abogando la pandemia desde el ángulo político partidario para favorecer a tal o cual sector político es de una mezquindad infinita. […] Uruguay alcanzó un dato escalofriante: triplica las muertes por millón de habitantes de las que hay en promedio en el mundo. Las triplica a pesar de haber llegado muy tarde a la primera ola, lo que le permitió un tiempo para prepararse que no tuvieron todos los países, tener un sistema de salud potente, tener un índice de desarrollo humano alto, ser un país pequeño, con poca densidad demográfica, todos factores que permiten controlar la pandemia. O sea, en ese escenario ponerse a pensar que la política sanitaria es perfecta, brillante, maravillosa, es imposible de mejorar, solamente puede ser asentado en la soberbia absoluta, es no darse cuenta de la realidad que estamos atravesando”, dijo a esta revista Andrade.

El senador afirmó que todo el personal de salud está “poniendo la piel” en una situación donde los contagios en los hospitales son “cada vez más complicados” y la capacidad asistencial que estaba prevista para 400 camas de CTI ahora está en 800 camas en un “esfuerzo sobrehumano”.

“Pensar que están opinando sobre la pandemia desde un ángulo político partidario es de una mezquindad increíble. Además, es absolutamente injusto. Lo más grave es que este tipo de formulaciones rompen los puentes que son necesarios construir”, reflexionó.

Además, aseguró que el gobierno “obstinadamente está colocando lo político por encima de lo científico”, ya que se niega a realizar las medidas que le piden los científicos por ser “impopulares” en vez de defender vidas.

“No se puede poner lo político por encima de lo científico. No se puede medir solamente por lo que las encuestan nos dan. Es obvio que las medidas que plantea el GACH no son populares, pero son necesarias. Si hay que elegir vidas o votos, nosotros estamos dispuestos a salvar vidas”, agregó.

 

¿Cuál es su reflexión sobre las medidas que impulsa el gobierno contra la covid-19?

Estamos en una situación extraordinariamente complicada. Obstinadamente se está colocando lo político por encima de lo científico. Uno podría poner la referencia de que, si va a construir un puente importante, no podría pensarlo sin el aporte de los ingenieros. Si tiene que hacer una intervención de salud, nadie pensaría en realizar la política sanitaria sin tener en cuenta a los médicos. Transitamos un 2021 en que la conducción de la política sanitaria está teniendo diferencias que son indisimulables con los planteos que hace la comunidad científica y médica. Vemos eso con una enorme frustración. Hemos tratado de construir puentes de diálogo, no entre el gobierno y la oposición, sino entre las políticas de gobierno y la comunidad científica y médica, que es lo principal. Es tiempo de poner lo científico por encima de lo político sobre todo en la siguiente consideración: las medidas que reclama la comunidad médica y científica son medidas impopulares, restringir actividades genera un impacto negativo en la opinión pública. Ahora, está demostrado en Uruguay y en el mundo que reducir las actividades genera una reducción de los casos activos, de los internados, de las muertes. En ese escenario parece impostergable generar una condición de diálogo social y político que logre traducir en un acuerdo que tenga como referencia sustantiva los aportes de los médicos y de los científicos.

En ese sentido, fue que en su momento reclamamos la convocatoria a una comisión de seguimiento de la pandemia, que no fue convocada durante varios meses. En febrero el FA hizo una serie de propuestas que partían de los documentos del GACH. A pesar de no ser escuchados, en abril volvimos a insistir con convocar la comisión para intentar blindar abril como convocaba el GACH. Fuimos a hablar con Presidencia también tratando de lograr ese espacio. Frustrados todos estos intentos de acercamiento, ahora vamos a una interpelación que también busca una reacción, que es que se logra encausar esta situación que es a todas luces inconveniente.

Hace unos días la senadora Bianchi dijo que “el 90% del GACH es del FA”. ¿Qué piensa sobre esto?

Creo que debe estar encuadrada entre las declaraciones más lamentables que se han escuchado en la pandemia. Pensar que uruguayos que estudiaron toda una vida, que están hoy al frente de una situación dramática, pensar que científicos que están estudiando el tema, están abogando la pandemia desde el ángulo político partidario para favorecer a tal o cual sector político es de una mezquindad infinita. Todo el personal de salud está poniendo la piel en una situación donde los contagios en los hospitales son cada vez más complicados. La capacidad asistencial que estaba prevista para 400 camas de CTI ahora está en 800 camas en un esfuerzo sobrehumano. Pensar que están opinando sobre la pandemia desde un ángulo político partidario es de una mezquindad increíble. Además, es absolutamente injusto. Lo más grave es que este tipo de formulaciones rompen los puentes que son necesarios construir.

Estos días los científicos están alertando sobre el riesgo de una nueva cepa, que además Uruguay es caldo de cultivo porque cuando coinciden alto nivel de vacunación con alto nivel de circulación comunitaria del virus, es un escenario ideal para que se produzcan variantes. ¿Alguien piensa que esa alerta tiene que ver con algún panfleto político? Me cuesta entender que no veamos los datos de la ciencia para pensar que tiene que ser sobre esa base que se conduzca la situación sanitaria actual, porque sería de una soberbia infinita. Uruguay alcanzó un dato escalofriante: triplica las muertes por millón de habitantes de las que hay en promedio en el mundo. Las triplica a pesar de haber llegado muy tarde a la primera ola, lo que le permitió un tiempo para prepararse que no tuvieron todos los países, tener un sistema de salud potente, tener un índice de desarrollo humano alto, ser un país pequeño, con poca densidad demográfica, todos factores que permiten controlar la pandemia. O sea, en ese escenario ponerse a pensar que la política sanitaria es perfecta, brillante, maravillosa, es imposible de mejorar, solamente puede ser asentado en la soberbia, es no darse cuenta de la realidad que estamos atravesando.

 

Luis Lacalle Pou dijo que no va a hablar de muertes evitables, sino que de casos evitables. Incluso dijo que es “el presidente de todos los uruguayos, aun de aquellos uruguayos que se dedican a caranchear, como dicen en campaña”. ¿Qué piensa sobre esto?

Es una declaración muy infeliz. Yo no voy a contestar eso. Lo que sé es que, si uno deja de fumar, tiene más chance de evitar el cáncer de pulmón y tiene más esperanza de vida. Si uno tiene acceso a los instrumentos de seguridad, el cinto evita la caída. Es evidente que reducir la movilidad reduce el número de contagios. A más contagio, más muertes. Con el sistema de salud tensionado, las muertes se duplicaron. La relación de contagios-muertes hasta marzo era que cada 100 casos, se estaba en el entorno de una muerte. En abril-mayo-junio duplicamos la cantidad de muertes. Eso pasa porque con un sistema tensionado, van a demorar en darte los resultados, van a demorar en llegar, en todos los niveles asistenciales, el sistema de salud está desbordado, esa situación que es la que nos viene evidenciando a los gritos la comunidad médica, los trabajadores de salud, esa misma es la que no se quiso ver.

En la reunión que tuvimos con el presidente Lacalle, él argumentó que no tomaba las medidas que planteaban los científicos porque consideraba que, aunque existiera un acuerdo con la comunidad científica, médica, todo el sistema político y aunque se brindaran herramientas sociales para poder permitir al pueblo uruguayo cumplir medidas de restricción social, esto es ampliar los seguros de paro, generando condiciones de apoyo económico para pequeñas empresas, generando condiciones para el trabajo informal, los uruguayos de todas maneras no cumpliríamos las medidas sanitarias. Él fue claro en decir que el problema no era económico.

Ahí tenemos una diferencia que parece insalvable, nosotros creemos que, si existiera un acuerdo de esas características, se elevaría la percepción de riesgo y tendríamos una respuesta similar a la que tuvimos el año pasado. Lo insólito es que a veces se coloca que los planteos del FA son extremos cuando estamos pidiendo que por tres semanas se haga lo que se hizo por tres meses el año pasado. ¿Cómo puede sostenerse que nuestros planteos son radicales cuando ya se aplicaron en Uruguay ante una circunstancia epidemiológica infinitamente menor a la actual?

El término carancho que utilizó el presidente hace referencia a un ave de rapiña que…

Sí, claro, pero nosotros vamos a interpelar al gobierno a los efectos de que recapacite y poner una instancia de diálogo. Si nos dedicamos hoy a poner insultos, por más que sea el presidente de la República, no hacemos nada. Nos sacamos las ganas de un agravio injusto e innecesario, un agravio que además trascendería largamente al frenteamplismo, sino que a la comunidad científica, médica, la Universidad de la República, que no merecen ese agravio. Tampoco merecen ese agravio la mitad de los uruguayos que no votó a este gobierno. No creemos que ese sea el camino. El camino es reflexionar acerca de esta situación dramática. No se puede poner lo político por encima de lo científico. No se puede medir solamente por lo que las encuestan nos dan. Es obvio que las medidas que plantea el GACH no son populares, pero son necesarias. Si hay que elegir vidas o votos, nosotros estamos dispuestos a salvar vidas.

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