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El abogado y analista político Andrés Scavarelli manifestó su postura a favor de la derogación de los 135 artículos de la ley de Urgente Consideración basándose en los criterios de «urgencia real» y «razonabilidad en extensión y contenido».
Mediante un hilo publicado en su cuenta personal de Twitter, opinó que «todo tema en la LUC puede ser objeto de apoyo o crítica según cada posición». Reconoció que hay artículos con los que él está de acuerdo, pero que deben «redactarse mejor».
«Me preocupa el precedente que esta LUC crea, por su espíritu refundacional al modificar cerca de 40 temas distintos en una Ley de casi 500 artículos para ser debatida en tiempos muy cortos. El CPP llevó años de discusión y tiene una cantidad próxima de artículos», expresó el abogado.
Y añadió: «Nada impide que, rota la barrera psicológica con un proyecto récord de artículos y materias, que un próximo gobierno, del signo que sea, se sienta legitimado a hacer algo similar y que cada cinco años hayan leyes faraónicas con plazos breves de discusión».
El mecanismo de declaración de urgencia para la aprobación de proyectos de Ley tiene como espíritu rector dos criterios, a mi juicio.
1. Urgencia real
2. Razonabilidad en su extensión y contenido.Todo tema en la LUC puede ser objeto de apoyo o critica según cada posición.
— Dr. Andrés Scavarelli (@drscavarelli) March 24, 2022
Velocidad vs calidad
Por otro lado, Scavarelli hizo referencia a la «calidad» de una ley que se discute en plazos tan cortos planteando la siguiente interrogante :»¿Es posible discutir una ley de 500 artículos en 90 días? Claro que sí. También es posible levantar una casa en tres días. Pero no será la misma la calidad, el nivel de detalle, la armonización con el sistema jurídico o el terreno en el que se implanta».
«La velocidad siempre encuentra tensión con la calidad, y hay artículos de los 135 en los que se nota una mala técnica legislativa por el apuro», agregó. En tal sentido, argumentó que apoya el Sí «para darle la oportunidad al Parlamento de presentar de nuevo estos temas y discutirlos sin apuros» y porque no quiere «que el sistema político, ningún partido político, ningún gobernante, de ningún sector, sienta la tentación de gobernar con leyes de urgencia enormes poniendo un reloj en la frente al Parlamento en desmedro de la democracia sustancial».
No obstante, aclaró que «no es que la LUC no sea democrática», sino que «la calidad del debate representativo en su elaboración, inevitablemente, no es de la misma calidad de otras leyes que son discutidas con más tiempo». «Si ya con tiempo salen algunas leyes malas, con apuro y muchos artículos, la cosa tiende a empeorar y de malo puede pasar a peor», remató.
Al finalizar su mensaje, reafirmó que votará el Sí en el referéndum del 27 de marzo «para darle un mensaje a los políticos: leyes de urgencia nunca más» y «para que los temas que puedan ser derogados vuelvan a ser planteados y discutidos». «El gobierno tiene mayorías absolutas en cámara, puede aprobarlas pero esta vez, bien», concluyó.