José Bayardi fue citado a la Comisión de Especial de Derechos Humanos, Equidad y Género del Senado donde también había sido citado el Coronel (r) Edgardo Martínez, quien había sostenido haber entregado las actas en 2006 al exministro de Defensa. En esa sesión los diputados nacionalistas Jorge Gandini y Gloria Rodríguez se retiraron de la comisión.
Hacete socio para acceder a este contenido
Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.
ASOCIARMECaras y Caretas Diario
En tu email todos los días
¿Tu habías solicitado concurrir a la comisión a un careo con Martínez?
Cuando me enteré de lo declarado por Martínez, yo tenia intención de concurrir cuando él fuese citado por la comisión para realizar un careo, en el sentido que el entraba, daba su versión y yo delante de él respondía lo que entendiera necesario. La comisión desestimó eso porque no le parecía de orden, entonces me convocó a mí media hora después que estuviera él.
Yo llego, me siento y no había preguntas. Dice la senadora Gloria Rodríguez que ella había llevado preguntas, pero que había optado por escuchar mi intervención. Entonces expuse lo que vengo sosteniendo hace rato, de lo que yo menciono como una operación y cuál era el objetivo de esa operación. El objetivo de esa operación donde participan militares es dar argumentos para que no se vote el desafuero de Manini. Expliqué que en el pasado hubo cantidad de operaciones de contrainteligencia y cuando estaba explicando ese concepto, el senador Gandini se “trabajó un caliente”. Pero mi idea era ubicar a Martínez en el contexto, y lo que dice Martínez es que se acuerda con claridad deque yo lo llamé para pedirle las actas, pero del resto no se acuerda nada, si se lo pidieron con urgencia o no, no se acuerda del personal militar y no se acuerda quién fue que guardó el medio idóneo que para la época puede haber sido la microfilmación, pero tampoco lo recuerda, que podría haber sido una fotocopia también.
Es obvio que Martínez fue a convalidar la hipótesis de que se me había entregado ese material a mí en el año 2006, cuando yo no integraba la línea de mando, porque la línea de mando era la doctora Usher en un expediente que hizo en un día y ahora Martínez le agrega para invalidarme una situación de manejo de viáticos y de desautorización de la ministra Berruti, porque esto es una operación de contrainteligencia. En su lógica militar, están dirigidas a salvar los intereses estratégicos del Estado contra posibles agresiones, pero acá se cambia al Estado por “salvemos a Manini de su desafuero y de que tenga que presentarse a la Justicia”, y lo otro que busca la operación de contrainteligencia es el objetivo de enchastrar a quien esta deschavando ésto, y cuando yo empiezo a manejar lo de la operación primero sale Álvaro Alfonso en un programa a desacreditarme y luego lo plantea en la sesión donde se discute el desafuero de Manini el Coronel retirado y hoy senador Lozano que en aquel momento trabajaba en el Departamento 2 que es Inteligencia del Estado Mayor del Ejército, agregando incluso que yo desconocía lo que implicaba un tribunal de honor para un militar.
Si hay alguien a quien le interesa saber lo que se declara en un tribunal es a inteligencia militar que claramente estaban al tanto de lo que se había declarado y había interés en ocultarlo porque en el ocultamiento, ningún comandante en jefe y los que estuvieron en la primera línea de represión iban a convalidar las denuncias de los expresos políticos y de los familiares de detenidos desaparecidos sobre las cosas que se hicieron.
¿Por qué reacciona Gandini y no, por ejemplo, Lozano, que integra la misma comisión?
Yo diría que hay una suerte de oportunismo por parte de legisladores del Partido Nacional en tratar de deslegitimar lo que ha hecho el Frente Amplio en materia de investigación de violaciones a los derechos humanos, los procesamientos, los hallazgos. Es un camino peligroso desde el punto de vista institucional porque convalida cierta política interna dentro de la corporación militar que le hace daño a la propia corporación y a los cuadros nuevos que están ingresando.
¿La entrega de esa información por parte del ministro Javier García a Madres y Familiares es parte de esa operación de contrainteligencia?
No tengo elementos para implicar en la operación a las autoridades civiles en primera instancia, pero no es la primera vez que operaciones de estas características utilizan a autoridades civiles. Por ejemplo, fue una operación de contrainteligencia aquella foto de Eugenio Berríos en la Embajada uruguaya en Milán para que las autoridades civiles y del Parlamento sostuvieran que Berríos estaba vivo, cuando ya había sido enterrado en El Pinar. En este caso de la entrega de documentación del ministro García no tengo elementos para decir que autoridades civiles estaban previamente al tanto de la existencia de esa información.
Cambiando el eje, tú actualmente integras la Comisión de Balance y Autocrítica del Frente Amplio.
Sí, la integro por la Vertiente y participé en la elaboración del material que se esta discutiendo y está en desarrollo para ser discutido ahora en diciembre.
Una vez aprobado se deberá seguir trabajando en dicho material para en marzo ser aprobado por el congreso.
Hay un elemento en la autocrítica que es el relacionamiento de la fuerza política con las organizaciones sociales y una suerte de divorcio con las mismas. En el marco de las definiciones de impulsar la derogación de algunos artículos de la LUC y donde se ha debatido si es “seguidismo político” que las organizaciones sociales impulsaran lo que resolviera el FA, ¿el Frente toma en cuenta lo que analizó críticamente?
El documento lo que plantea es que ese vínculo de la fuerza política con las fuerzas sociales fue sustituido por el gobierno. Porque muchas veces el movimiento social organizado realizaba planteos directamente al gobierno, por ejemplo al Ministerio de Trabajo y que tiene cierta lógica porque muchos de los actores de gobierno gestionaban de puertas abiertas al movimiento social organizado. En la discusión del referéndum contra la LUC claramente hay un proceso de negociación entre el Frente y las organizaciones sociales que ya se definió y el Frente esta dispuesto a acompañar algunos planteos de derogación de artículos que incluso votó en el Parlamento. Ahora una cosa es la organización política y otra cosa es la organización social, que cumplen papeles distintos en la sociedad.
¿Qué implica la muerte de Tabaré para una fuerza política que viene de una derrota electoral y una etapa de desmovilización producto de la pandemia?
Estamos en un momento de transición de los referentes por una cuestión de biología. Esto va a implicar muchísima responsabilidad para construir colectivamente los posicionamientos, dejando de lado los perfilismos. Esa es la historia del Frente Amplio.
Si en su etapa fundacional, los fuertes referentes que lo construyeron, referentes que incluso venían de los partidos tradicionales hubieran priorizados los perfilismos sobre la construcción colectiva, no hubiera habido Frente Amplio. Una lección del pasado vigente para el hoy.
¿O sea que debe ser un proceso colectivo a pesar de las referencias que han nacido en torno a algunas candidaturas?
Debe ser un proceso colectivo sin negar la importancia de los individuos. Recordemos el crecimiento de la figura del general Seregni desde la creación del Frente Amplio en el 71 hasta la llegada de la dictadura militar y no es que no existieran distintos posicionamientos, pero se priorizó la síntesis colectiva
Pero era un Frente Amplio en la oposición que no había pasado por la gestión institucional. En estos años ha pasado que algunos integrantes del Frente han creado nuevos grupos políticos a partir de algunos “éxitos” de gestión.
Yo considero muy negativa la atomización basada en personalismos, no se condice con la historia de síntesis colectiva del Frente Amplio. Siempre se apuntó a la síntesis desde el punto de vista político. Esto tiene que estar incorporado a la agenda.