Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con Danilo Astori; podemos discrepar con su política económica; podemos no coincidir con alguna opinión del ministro… Lo que no podemos es faltarle el respeto; porque él jamás lo hace con nadie. Cuando disiente con otra persona, suele rebatir sus argumentos, pero nunca cuestiona a aquella. Sin embargo, varias personas han intentado enlodar su conducta de manera vil. Todos recordamos el episodio en que unos energúmenos lo ofendían desde el interior de un vehículo acusándolo de ladrón y en grupo, como es típico de matones cobardes. También recordamos cuando enchastraron a Danilo Astori diciendo que estaba vacacionando en Punta del Este usando para ello el auto oficial -el cual se quedó en camino Lussich- y se dio a entender que funcionarios de la Prefectura fueron volando hasta el lugar para auxiliarlo. La verdad es que el vehículo tenía la matrícula SBU (no era oficial) y los funcionarios de Prefectura venían detrás por otro motivo. Al ver que el ministro y su pareja se detenían por un desperfecto del automóvil, pararon unos minutos para preguntar si precisaban ayuda. Venían de Maldonado y ni siquiera estaban de vacaciones.
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El último ataque fue contra su familia y por medio de las redes sociales, las que hoy en día configuran los medios de comunicación más poderosos e impunes del planeta. Tanto en WhatsApp como Facebook, durante meses hemos visto un meme en que se afirma que el hijo de Astori gana $ 370.000 como gerente del Antel Arena, que su hija gana $ 280.000 como gerente de un museo adquirido por el Estado y su esposa percibe $ 430.000 como senadora, lo que sumado a lo que cobra el ministro ($ 480.000) le aportaría una fortuna a esta familia cada mes. El problema no era que entre los cuatro cobraran $ 1.560.000 mensualmente y $ 18.720.000 anualmente, sin contar aguinaldos; sino el “acomodo” que dejaba entrever el infundio.
Hágase la luz
Afortunadamente, el grupo de ciudadanos agrupados en una coalición de medios de comunicación, academia y sociedad civil para combatir la desinformación, tras una investigación seria e imparcial, ha publicado en verificado.uy la verdad.
Nuestra nota de hoy no solo busca desagraviar a la familia del ministro, sino también felicitar la labor que estas personas realizan. Gracias a ellas me enteré de que Luis Lacalle Pou sí asistió a la sesión del Senado en que se trató el tema de Venezuela, aunque justo no estaba cuando sacaron la fotografía que circuló en las redes. Pese a que había justificado su permanencia como senador con el importante tema que había para debatir, no intervino; pero sí estuvo presente. Esta organización civil también demostró que era falso que un policía hubiera patrullado en Durazno montado en un carro de caballos, que Felipe Michelini estuviera vinculado a la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos, que el 6,4% de los uruguayos viviera en asentamientos o que los menores de edad puedan cambiar de sexo sin autorización de los padres, entre otras cosas.
Nos llega tanta información a diario que a veces se nos hace difícil no equivocarnos y difundir algo falso; por lo que felicito este emprendimiento.
Volviendo a la familia del ministro, la realidad es que lo que este percibe son $ 254.431 nominales y no $ 480.000. En cuanto a su compañera, Claudia Hugo, asumió la titularidad de una banca tras la muerte de Bertha Sanseverino, pero no en la Cámara de Senadores, sino de Diputados. Eso ocurrió en junio de 2018 y su salario es de $ 254.436 nominales, no $ 430.000 como indica el posteo. Por otra parte, se trata de un cargo electivo. Si accedió a la banca es porque el partido la avaló por su militancia y capacidad y la gente votó la lista 2121 democráticamente.
Su hijo no es gerente del Antel Arena ni cobra los $ 370.000 que le achaca la imagen viral. Danilo Astori Sueiro contrata eventualmente el centro de espectáculos como cualquier otro productor musical, no teniendo nada que ver con su gestión.
En cuanto a Florencia Astori, no es la primera vez que sufre ataques crueles. Los canallas no han respetado ni siquiera su vida privada. En esta ocasión se ha dicho que es gerente del museo Gurvich (al que “se le adjudicó US$ 3.000.000”) y que gana $ 280.000. Todo es falso. Florencia aclaró a Verificado que trabaja como responsable del área de comunicación, que es un cargo privado y no público, y su salario es inferior al de su segundo empleo como maestra de Primaria. Si bien el museo fue comprado en 2018 por el MEC, sus empleados dependen de la Fundación José Gurvich, que opera en la órbita privada.
Lo que no entiendo es por qué los líderes frenteamplistas no inician acciones judiciales a quienes atentan contra su dignidad y honor. Las calumnias e injurias están claramente demostradas. La libertad de expresión, como todo derecho, debe tener su límite. No demandar a quienes mienten en las redes sociales descaradamente afecta no solo a las personas aludidas, sino al partido político que representan, cualquiera sea. Afecta también a las instituciones, a la República, a la democracia y a los medios de prensa que trabajan seriamente. Las fake news deforman las decisiones de los ciudadanos a la hora de votar, enturbiando el clima electoral.
En resumen: vuelvo a felicitar a quienes integran Verificado, me alegra que el honor de Astori salga fortalecido una vez más y convoco a todos los calumniados a no dejar triunfar a la mentira.
La democracia uruguaya es un ejemplo a nivel mundial.
Sin importar en qué partido militamos, cuidémosla.
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