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Columna destacada | guerra | tregua | Donald Trump

El mundo apesta

Parte de guerra: locura y negocio

Desde que entró en vigor la supuesta tregua el jueves 16 hasta el domingo 19 de abril, el cese de hostilidades fue violado 220 veces.

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Caras y Caretas Diario

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Israel y Estados Unidos me recuerdan permanentemente a Floyd Mayweather. El 17 de septiembre de 2011 se enfrentó, en el MGM Grand de Las Vegas, con Víctor Ortiz, querido por la gente por ser (a diferencia de su oponente) un ser humano sano, que no hacía ostentación de riqueza ni faltaba el respeto a nadie. Sin embargo, en el cuarto asalto Ortiz le propinó un cabezazo a Mayweather, por lo que el árbitro Joe Cortez detuvo momentáneamente la pelea y le rebajó dos puntos al primero. Ortiz se acercó a Mayweather para disculparse y darle un abrazo, pero éste aprovechó aquel descuido y lo golpeó dos veces en el rostro, noqueándolo.

Con un tipo tan sucio y mala gente como Mayweather no puedes bajar la guardia nunca; no debes confiar jamás. Y lo mismo vale cuando tus adversarios son Israel y Estados Unidos. Violaron mil veces cada alto el fuego con Palestina, con Líbano y con Irán. Hace pocos días Israel pactó una tregua con Líbano y pregunté en X cuántas horas tardaría el Estado terrorista en violarla. Ni 24 horas, pues.

Violar el pacto con Líbano era violar el acuerdo de Estados Unidos con Irán, ya que uno de los diez puntos exigidos por la nación persa era no atacar al Líbano.

El martes 21 de abril Israel bombardeó la zona de Wadi al Hujair, lanzó artillería contra Kfar Shouba y Kounin, y sus soldados atacaron las localidades de Chamaa y Tayr Harfa, a la vez que las tropas israelíes demolieron varios inmuebles en Khiam. La destrucción de viviendas continúa sin pausa en Beit Lif, Chamaa, Al Bayada y Naqoura. Ya las mismas autoridades israelíes han confesado que están aplicando en el Líbano el plan que aplicaron en Palestina.

Desde que entró en vigor la supuesta tregua el jueves 16 hasta el domingo 19 de abril, el cese de hostilidades fue violado 220 veces, según el Centro Nacional para Peligros Naturales y Alerta Temprana. Lo hacen una y otra y otra vez: van al diálogo, esperan que bajes la guardia y te mandan a la lona. En cuanto a los objetivos, al igual que en Gaza, sus preferidos son hospitales, escuelas, universidades y trabajadores de la salud y la prensa. Sólo desde 2023 hasta lo que va de 2026, y considerando nada más que Palestina, Yemen y Líbano, Israel ha asesinado a cerca de 300 periodistas. No se trató de accidentes, sino de ataques calculados milimétricamente.

Por su parte, Estados Unidos también violó la tregua acordada entre Washington y Teherán un par de semanas antes. El bloqueo de los puertos iraníes con fines de piratería de la Armada estadounidense obliga a Irán a suspender las negociaciones que venía dirigiendo Pakistán. Las idas y venidas y mentiras cotidianas de Donald Trump han inyectado la mayor desconfianza en el Gobierno iraní, que ya ha expresado públicamente que el invasor simula negociar solo para ir ganando tiempo, agruparse y atacar cuando bajen la guardia.

Ya era hora de que se avivaran.

El domingo 19 de abril, Estados Unidos volvió a violar el alto el fuego al apoderarse del buque de carga con bandera iraní M/V Touska que navegaba en el norte del mar Arábigo. Este acto de piratería tuvo su consecuencia: el lunes 20 las Fuerzas Armadas de la República Islámica atacaron con drones a varios buques estadounidenses. "Estados Unidos ha demostrado su falta de seriedad en el proceso diplomático al adoptar comportamientos contradictorios y violar continuamente las disposiciones del alto el fuego”, se declaró desde el Gobierno iraní.

Mientras tanto, España, Irlanda y Eslovenia propusieron a la Unión Europea suspender el pacto comercial con Israel, pero Alemania e Italia bloquearon el intento. Llama la atención la postura italiana, ya que Georgia Meloni se había mostrado muy dura en sus declaraciones contra Donald Trump (tras la controversia del magnate con el Papa) y venía de suspender la renovación automática de un memorando de entendimiento en materia de defensa con Tel Aviv.

Y mientras las declaraciones, mentiras, amenazas, ultimátums, prórrogas y violaciones de treguas del presidente estadounidense hacen subir y bajar en minutos las acciones en el mundo energético, sus amigos se llenan los bolsillos. Ya ha sido demostrado que millonarios de su círculo más cercano contaban con información privilegiada y vendían o compraban acciones ganando millones de dólares en pocas horas. Las supuestas incoherencias de Trump hacen dudar de su estado mental, pero las fortunas de su entorno siguen creciendo. La maniobra es burda e impúdica, se realiza a la vista de todos y, aun así, nada ni nadie detiene el abuso de poder.

Al margen del caso Epstein, varios congresistas (más de 70 y mayoritariamente demócratas) han pedido aplicar la Enmienda 25 alegando que Trump no está en condiciones mentales de gobernar. No es una cuestión de guerra político-partidaria. También han surgido apoyos fuera del ala demócrata: Marjorie Taylor Greene (exaliada de Trump) llegó a invocar la Enmienda 25 calificándolo de “loco” en el contexto de la crisis con Irán.

La sección cuarta de la vigésimo quinta enmienda permite declarar incapaz al presidente. Sin embargo, la iniciativa debe partir del vicepresidente y la mayoría del gabinete, lo cual es prácticamente imposible.

Como sea, los signos de demencia frontotemporal ya son inocultables. En reiteradas apariciones públicas, Trump muestra dificultades evidentes para terminar oraciones, pierde el hilo de lo que estaba diciendo, salta de un tema a otro sin conexión lógica y queda atrapado en repeticiones circulares. Cada vez con más frecuencia cambia abruptamente de tema o divaga durante minutos sobre asuntos triviales mientras se distrae de la pregunta central. No es retórica agresiva y cloacal (su sello histórico), es desorganización del pensamiento.

A esto se suman episodios incómodos y ampliamente difundidos: se ha dormido en conferencias de prensa y actos oficiales, incluso en contextos donde él mismo era el protagonista. Ha sufrido incontinencia intestinal en público, hechos que su entorno intenta minimizar pero que refuerzan la percepción de un deterioro físico y neurológico.

De todas maneras, sus anuncios delirantes sobre la guerra con Irán rinden muy buenos dividendos a su entorno de especuladores.

La irracionalidad brilla en cada decisión. En el equipo de negociadores de Washington con Teherán figura Jared Corey Kushner, su yerno. ¿Experiencia diplomática? Cero. Y los resultados están a la vista; la cosa está cada vez peor y estamos al borde de la III Tercera Guerra Mundial.

Casi olvidados en medio de todo este embrollo se encuentran Nicolás Maduro y su esposa, presos en Estados Unidos. Maduro está totalmente perdido. La Casa Blanca no dejará, bajo ningún concepto, que el presidente venezolano sea declarado inocente. A los gringos les sobra el dinero y la tecnología para comprar testigos y crear pruebas que lo hundan. Tuvieron que reconocer que lo del Cártel de los Soles fue un bolazo de Trump, pero les importa poco. El juicio es una farsa total.

Allá, en el sur, Delcy Rodríguez está siendo sometida y rapiñada a plena luz del día. Por lo menos pudo evitar que María Corina Machado ocupara Miraflores e impedir también una guerra, pero los estadounidenses han vuelto a apoderarse del petróleo. Venezuela está cautiva.

Muy cerca, en el Caribe, la luz roja de un láser se posa sobre Cuba. Trump va perdiendo la guerra contra Irán y necesita un triunfo seguro en tierras más cercanas. La economía estadounidense tiene serios problemas, pero con el petróleo venezolano, la industria turística cubana y todo el níquel y el cobalto que le pueda robar a la isla revolucionaria puede salir del pozo.

A Trump le importa poco el sistema de gobierno de La Habana. El cobalto es clave en baterías de iones de litio y el níquel permite baterías con mayor autonomía; y eso sí le importa y mucho, porque estos materiales se usan en autos eléctricos, almacenamiento de energía y electrónica. Para empresas como Tesla son vitales, y EEUU busca asegurar su suministro para no depender tanto de países como China o el Congo. También la industria militar y aeroespacial quedaría frita sin níquel y cobalto.

Mientras tanto, y aunque suene increíble, todavía hay imbéciles que creen que ésta es una guerra por la libertad y la democracia.

El mundo apesta.