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menores | encuesta | Mides

Encuesta del Mides

Casi 3 de cada 10 menores de 10 a 14 años "en situación de riesgo o monitoreo por bienestar físico y psíquico"

El 41,9% de los hogares con menores de 10 a 14 experimenta algún nivel de inseguridad alimentaria, de estos el 15,5% corresponde a inseguridad alimentaria moderada y severa.

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El 32,1% se encuentra en situación de riesgo o monitoreo en bienestar físico y el 27,5% sobre el bienestar psicológico, ubicándose por debajo del estándar

El evento también contó con una jornada de diálogo e intercambio institucional con el Ministerio de Salud Pública y el de Agricultura, Ganadería y Pesca “para avanzar en la construcción de una agenda nacional articulada sobre sistemas alimentarios y derecho a la alimentación”, resaltaron.

De acuerdo al resumen ejecutivo del informe la Endis muestra cómo es la vida de la generación que el Mides monitorea desde 2013. Los niños y niñas que entonces tenían entre 0 y 3 años hoy tienen entre 10 y 14, y por primera vez respondieron un cuestionario propio. El informe técnico destaca que el principal desafío nutricional es el exceso de peso, que alcanza al 44,1% de esa población, y creció 7 puntos desde 2013.

También se resalta el uso intensivo de pantallas, la brecha de género en la actividad física, el sufrimiento emocional, el acoso escolar y los consumos tempranos de bebidas energizantes y alcohol. Entre las buenas noticias se subraya que el uso de disciplina violenta bajó de forma considerable respecto de 2013.

Los hogares y la vivienda

En cuanto a la composición de los hogares el promedio de integrantes es de 4 personas, y predominan los hogares biparentales en seis de cada diez casos. También se observa una marcada desigualdad: en el tercio de hogares de menores ingresos, la monoparentalidad alcanza el 34% y la presencia de hogares extendidos es tres veces mayor que en el tercio de hogares de mayores ingresos.

El 40% de los menores de 10 a 14 años no convive con su padre, una cifra que ha aumentado sostenidamente desde la primera ronda, cuando se midió en 24%. Esta ausencia es más pronunciada en los sectores de menores ingresos, sucede en el 59% del tercio más pobre frente al 22% del tercio más rico.

En 4 de cada 10 hogares los niños, niñas y adolescentes (NNA) encuestados cobran Asignaciones Familiares del Plan de Equidad y 2 de cada 10 cobran por la Tarjeta Uruguay Social. Existe una prevalencia mayor de cobro de ambas prestaciones en el tercio de hogares más pobres.

Aunque el 88% de las viviendas tiene materiales adecuados, el 14% de los NNA vive en situación de hacinamiento, afectando al 23% del tercio de hogares de menores ingresos.

Educación y cuidados

Si bien la asistencia escolar en las edades de 10 a 14 años es prácticamente universal, los investigadores sostienen que persisten desigualdades críticas en las condiciones de acceso. Los hogares del tercio de mayores ingresos presentan una mayor participación en la educación privada (53,4% en comparación con el 46,6% que asiste a centros públicos), un inicio más precoz en el sistema (30,2% comenzó antes de los 2 años) y una mayor carga horaria (38,0% asiste 7 horas o más). Por el contrario, en los hogares del tercio de menores ingresos la asistencia es mayoritariamente pública (93,8%), con ingresos más tardíos al sistema (solo el 12,8% lo hizo antes de los 2 años) y una menor intensidad horaria, con apenas un 15,4% de estudiantes cumpliendo jornadas de 7 horas o más.

Además persiste una fuerte división de género; las mujeres dedican un promedio de 22,9 horas semanales a tareas domésticas, y son mayoritariamente responsables de llevar a los niños al médico, en el 64,6% de los casos, y de preparar las comidas, en 54,4% de los casos.

Salud infantil

Existe una alta cobertura de atención médica, con un 96,6% de asistencia a controles de salud en el último año y un 81,3% a controles odontológicos. El motivo principal de la última consulta fue el control de salud o ficha médica en el 81,1% de los casos. El 22,1% de los NNA posee una enfermedad crónica no transmisible, siendo las enfermedades respiratorias las más frecuentes.

El 19,5% de los menores encuestados consume algún medicamento diariamente, y se destaca el uso de psicofármacos con 5% de tranquilizantes y 5% de estimulantes. La edad promedio de comienzo de consumo de estos psicofármacos es a los 8 años. El 80,5% de quienes consultan a especialistas en salud mental, reciben un tratamiento.

Estilos de vida y hábitos saludables

Solo el 38% de los menores cumple con la recomendación de una hora diaria de actividad física moderada o intensa. Además se registra una brecha de género: mientras el 47% de los varones cumple con la recomendación, el 29% de las muchachas lo hacen.

El 63% de los NNA sabe nadar, y el uso de dispositivos de flotación personal es bajo, tanto en piscinas como en aguas abiertas, con un 13% que los utiliza siempre o casi siempre. Si bien la mayoría de los NNA utiliza zonas habilitadas para baños en el 88% de los casos, un 12% se expone a mayores riesgos por utilizar zonas no habilitadas.

Casi la totalidad de los NNA realiza al menos una actividad mediada por pantallas fuera del horario escolar, en el 98% de los casos. El 88% utiliza celular o tablet, el 77% mira televisión, videos o series y el 65% juega videojuegos o utiliza computadora e internet. Aproximadamente la mitad de los menores utiliza pantallas después de las 20 horas.

El 27,7% de los menores no alcanza el promedio de sueño adecuado para su edad y un 50% tiene un nivel alto de jetlag social (“deuda de sueño”). Según los investigadores el horario matutino de clases afecta negativamente la duración del sueño y aumenta el jetlag social.

Alimentación y estado nutricional

Solo el 5% de los NNA consumió alimentos de todos los grupos recomendados por la Guía Alimentaria para la Población Uruguaya, con una menor diversidad de alimentos en los hogares de menores ingresos, solo el 3,3% de estos NNA alcanzó el consumo recomendado. Casi la mitad, el 48%, consumió bebidas azucaradas el día previo a la entrevista y el 82,7% las consumió al menos una vez en la última semana. El 59,7% de los menores llevó o recibió una merienda saludable en el centro educativo.

Asimismo persisten hábitos que requieren atención, solo el 75,3% realiza las cuatro comidas diarias recomendadas y el 56,3% utiliza pantallas mientras come.

En ese sentido, el sobrepeso y la obesidad es el principal problema nutricional, afectando al 44,1% de los menores. Casi 2 de cada 10 presentan obesidad u obesidad severa. Esta prevalencia ha aumentado 7 puntos porcentuales desde 2013. El fenómeno se observa en todos los grupos poblacionales, aunque con mayor prevalencia en los hogares de mayores ingresos. Con un 46,1% del tercio de hogares más ricos, frente al 40,5% en el tercio de hogares más pobres.

El 41,9% de los hogares experimenta algún nivel de inseguridad alimentaria, de estos el 15,5% corresponde a inseguridad alimentaria moderada y severa. La inseguridad alimentaria afecta principalmente a los hogares de menores ingresos, y es más frecuente en el interior del país.

Prácticas de crianza y métodos de disciplina

El 55% de los referentes realizó actividades recreativas fuera del hogar con los menores el día previo a la encuesta, el 48% miró series, películas o dibujos y el 36% brindó apoyo en las tareas escolares. A medida que aumenta la edad disminuyen las actividades lúdicas compartidas y aumenta levemente el consumo audiovisual (pasa del 47% al 51%). Los hogares de menores ingresos presentan una menor participación en actividades recreativas y de expresión compartidas.

El 34,5% de los NNA fue sometido a algún método de disciplina violenta en el último mes , un 32,9% recibió alguna agresión psicológica y un 6,8% algún castigo físico. Si bien esta cifra disminuyó significativamente respecto a 2013, persisten situaciones de violencia.

Bienestar psicosocial

Casi 2 de cada 10 personas cuidadoras presentan probable sintomatología depresiva, con mayor prevalencia en mujeres jóvenes (el 27% de los casos), en hogares de menores ingresos (32% de los casos) y en el interior del país (21% de los casos).

El 87,7% de los menores se encuentra en un rango de normalidad respecto a las dimensiones evaluadas por el Inventario de Conducta de Niños (CBCL, por su sigla en inglés) que mide problemas conductuales, emocionales y sociales. Predominan los problemas emocionales internalizados, con un 10,9% en rango clínico, por encima de los problemas conductuales externalizados, con un 3,4% en rango clínico.

Cuestionario autoadministrado

En cuanto al cuestionario autoadministrado por los niños, niñas y adolescentes se destaca que al menos el 8% de los NNA reportó haber sido víctima de acoso escolar en los dos meses previos a la encuesta, y casi 8 de cada 10 de ellos sufrieron situaciones de acoso frecuentes. La victimización fue más común en varones (en 8,8% de casos), en los hogares de menores ingresos (9,5% de los casos) y en los NNA de menor edad (9,9% de los casos).

De las cinco dimensiones del instrumento Kidscreen (que mide la calidad de vida), el bienestar físico y el psicológico constituyen las dos dimensiones más comprometidas: el 32,1% se encuentra en situación de riesgo o monitoreo en bienestar físico y el 27,5% sobre el bienestar psicológico, ubicandose por debajo del estándar. Las mujeres y los NNA de hogares de menores ingresos presentan mayores niveles de vulnerabilidad. En cuanto a los vínculos sociales, la dimensión de pares y amigos fue la que mostró puntuaciones más elevadas, seguida del entorno escolar y la relación con los padres, superando el estándar.

El acceso a internet es casi universal, con un 95% de los menores conectándose todos los días. El celular es el dispositivo predominante, utilizado diariamente por el 80,7% de los encuestados. El uso intensivo y la autonomía en el acceso aumentan con la edad. Se reportan comportamientos preocupantes: el 18,9% tuvo problemas con su familia o amigos, el 13,5% dejó de comer o dormir y el 14,6% percibió que sus notas bajaron por el tiempo en internet. El impacto en el rendimiento escolar es cuatro veces mayor a los 15 años, en un 25,1% de los casos que a los 10 años, con un 7,4% de los casos.