Por Alexandra Perrone
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Hoy, el proyecto se fue perfeccionando hasta convertirse en una plataforma de seguimiento del paciente en el hogar. Pero fueron paso a paso, primero con Khem, la Incubadora de Empresas de Base Biotecnológica, y luego con la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), formando un camino para la transformación de conocimiento en valor.
“Nosotros buscamos en su momento una solución para mi abuela, pero no encontramos, no había una solución para personas autoválidas, que vivan solas, pero que tengan problemas para recordar cuándo y cómo tomar su medicación”, contó Arias a Caras y Caretas.
“Nos presentamos en Khem, hicimos un curso y luego nos postulamos a ANII para validar la idea, que ellos te dan dinero para financiar la validación de la idea. Hicimos durante seis meses encuestas a pacientes, y fabricamos un prototipo que construimos con una impresora 3D”, relató.
Píldoras y cuidados
Con la certeza de que la acumulación de errores en la toma de medicación desencadena un deterioro en la salud de las personas, en Pills & Care crearon este dispensador con capacidad para 30 dosis de hasta 10 medicamentos cada una, y una app que notifica inmediatamente si el paciente no toma la medicación o si surge algún imprevisto con el aparato. La app cuenta además con toda la información de cada paciente, algo que a su vez ayuda al médico tratante.
El objetivo es que este dispensador pueda ser utilizado por el paciente o por un familiar, y solamente se necesita un celular smartphone, Android o iOS, y conexión wifi.
“Nosotros lo diseñamos para que sea bien fácil de manejar por personas mayores, el dispensador no tiene botones ni nada que complique. Tiene una alarma sonora y luces, también puede tener una pulsera que le avise, y la persona se acerca al dispositivo, y este le libera la medicación que le corresponde, la persona no tiene que hacer nada.
La parte de programación puede ser a través de un celular que lo programa el familiar, o el propio paciente, ya que la aplicación indica de forma muy sencilla cómo programar su tratamiento”, dijo Arias.
Este dispensador, que tiene 22 centímetros de diámetro, 4,6 cm de altura y 800 gramos de peso, puede ser utilizado también en centros de salud y residenciales, y cuenta además con la opción de usar blisters con tratamientos precargados, que pueden ser ingresado al sistema por el paciente, el médico tratante u otros profesionales, permitiendo un mejor control de la medicación.
“El hospital tiene en tiempo real los consumos, esto mejora la calidad de vida de los pacientes y previene a los centros de salud de costos por mal uso de la medicación.
El médico o el químico farmacéutico carga el tratamiento, y la aplicación va indicando qué poner en cada recipiente. Eso minimiza el error a la hora de la creación del tratamiento.
Por ejemplo, en el caso de mi abuela, le cargo la medicación, me voy, y a través del celular me van llegando notificaciones de si toma o no la medicación que le correspondía. También se pueden programar ciertos alvéolos a demanda. Por ejemplo, si yo dejo a un familiar con un cuidador, y tiene fiebre, yo puedo liberar a través de mi celular y a la distancia la medicación, pero no la dejo previamente al alcance del paciente o de los niños. Esa también es otra opción de uso”, detalló
Fuera de fronteras
Luego de hacer la validación de la idea de la mano de Khem y con fondos ANII, con quienes mejoraron el producto y armaron el plan piloto, el objetivo ahora es internacionalizar este pastillero electrónico. Para lograr esto y acercarse a mercados internacionales, tuvieron que hacer previamente una ronda de inversión para poder fabricar los primeros dispositivos. Y el panorama es bastante prometedor, ya que están cerca de llevar el producto a varios países, de hacer un acuerdo de adherencia con la Universidad de la República y poder fabricar en masa. Rodrigo Arias aclaró que este dispositivo aún no está al alcance de particulares, pero sí anunció que lo estará a fin de año.
“Ahora estamos fabricando los primeros 250 dispositivos, 150 van a ir al exterior, ya están reservados para varios países como España, Portugal, Canadá, Colombia y Costa Rica. Estamos también negociando en Sudáfrica, Australia y Brasil; y dejamos 100 dispositivos para acá, para los pilotos. Como es un producto totalmente nuevo, también genera ciertas dudas en el uso, ahora queremos que lo compren, lo prueben, y hagan el pedido. Nosotros tenemos todo pronto para fabricar en masa, ya hicimos los moldes de plástico, y tenemos pensado poder hacer para fin de año unos 50.000 dispositivos”, explicó.
“La idea nuestra es poder armar los que son para el Mercosur acá, y los que son para afuera, mandarlos desde donde los fabriquemos. La electrónica se fabrica afuera y los plásticos también por una cuestión de costos. La electrónica es diseño nuestro, pero se fabrica en China, llegan las partes por separado y los armamos acá. Con la pandemia fue un ida y vuelta bastante complejo, porque nos pasó que no había partes disponibles, algo que le pasó a mucha gente, pero con suerte los plásticos llegan en unos 20 días aproximadamente”, agregó.
Animarse con todo
Pills & Care fue aprobada hace pocos días para participar en el programa Conexión BID al Cubo – Edición América Latina y el Caribe, un programa en el que recibirán ocho semanas de formación para internacionalizar emprendimientos en Brasil, y cuyo objetivo es fomentar la expansión e internacionalización de start-ups que ayuden a transformar la región.
“Si miro para atrás, me agarraría a mí y me diría ‘esto no lo hagas así, esto otro tampoco’, porque muchas veces hacés algo mal y perdés tiempo. Es que uno piensa que tenes una buena idea y ya está, pensás, ‘salgo y soy un crack, pero es difícil, encontrar un inversor es complicado, Uruguay es complicado”, reflexiona Rodrigo Arias cuando le pido una evaluación del camino recorrido.
“Hay que decir que desde que arrancamos hace cuatro años existen muchos beneficios”, agrega, y cuenta que cada vez hay más herramientas de apoyo a los emprendedores.
“Por ejemplo, el Ministerio de Industria permite registrarte y traer componentes electrónicos para prototipos de hasta 10.000 dólares. Se está trabajando mucho. La incubadora Khem nos dio cursos, nos puso un asesor para hacer el plan de negocios, nos enseñaron cómo hacer las presentaciones. Es que cuando arrancás, te parece que va a ser rápido, y es un proceso lento, hay que tener constancia, y sí, puede pasar que te vaya mal, pero no hay peor gestión que la que no se hace”, subraya.
Y sigue reflexionando: “Afuera son otros los mercados, en otros países está la cabeza de probar, otra cabeza, que apuesta a largo plazo. Pero nosotros tenemos la energía, es ir paso a paso, tenemos los dispositivos afuera para que los empiecen usar, que nos hagan feedback, y con los que hicimos preacuerdos de distribución, ya a fin de año, hacer las producciones en masa y poder venderlo al público”, cuenta, y agrega una mirada hacia el país que lo formó:
“A mi ANII me dio una mano, Khem me dio una mano. Yo soy ingeniero tecnológico de la UTU, mi socio también, mi señora es química farmacéutica de la Udelar, y si yo puedo de alguna forma devolverle algo al país, lo voy a hacer. Me gustaría que se utilice el producto para estudios gratis”, dice.
Y concluye: “es cierto que quedan muchas cosas por hacer, que si nos comparamos con otros lados estamos a años luz, pero se está trabajando, se sabe que la industria del conocimiento es lo que hay que fomentar, porque es lo hace que el país crezca. Hay que apostar a la investigación, a la innovación, a las empresas tecnológicas”.
Khem
Khem es la primera incubadora de empresas de base científico tecnológica en Uruguay, y desde 2001, trabaja junto al Instituto Polo Tecnológico de Pando, impulsando a emprendedores y spin-offs proveedores de productos, servicios o procesos de base biotecnológica.
Khem, ubicada en el primer Parque Científico y Tecnológico del Uruguay (PCTP), se dedica a potenciar la innovación y el emprendedurismo, valorizando su conocimiento y acompañando su desarrollo.
Actualmente, además de Pills & Care, incuba a las empresas ‘Entrebichitos’, idea que surgió en una escuela, y que hoy es una cooperativa de producción de biopreparados en base a microorganismos eficientes nativos. ‘Ecosavita’, una empresa biotecnológica de investigación y desarrollo de bioinsumos orgánicos y ecológicos para el cultivo de cannabis; ‘Vaus’, una iniciativa dedicada al desarrollo de productos de belleza en base a ingredientes naturales y con énfasis en la sustentabilidad, ‘La Biofábrica’, un emprendimiento que se dedica a criar masivamente insectos predadores para el control biológico de plagas que afectan a la producción hortifrutícola, y ‘Golden Crop’, que desde San José se dedica a producir suplementos nutricionales a partir del cultivo de alimentos funcionales sin agroquímicos.
Khem también auspicia a las empresas AJF Soluciones para la alimentación del ganado, Cuchara Food Design, que se dedica al diseño de alimentos, y Nido de vida, la primera empresa uruguaya productora de papel reciclado plantable en Uruguay.
Finalmente, las empresas ya graduadas por Khem son: Aravan Labs, BentenBiotech, GlobalBiodesign, Germinar, Netum y Siquimia.