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Columnas de opinión | Montevideo | disputa |

¿Cuál es la ciudad ideal?

Montevideo como lugar de disputa

¿Cuál es la Montevideo ideal? Arquitectos, urbanistas y pensadores hacen este ejercicio desde el fondo de la historia.

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Mientras le encontramos el sexo a nuestra capital -a mí me gusta la acepción femenina-, un grupo de “exploradores” de dirección difusa presentó ante el gobierno nacional una propuesta de construir una isla frente a Punta Gorda. Y estalló la polémica.

¿Cuál es la ciudad ideal? ¿Cuál es la Montevideo ideal?

Arquitectos, urbanistas y pensadores hacen este ejercicio desde el fondo de la historia.

En general parten de un concepto central que les complica la vida: la relación entre hombre y espacio y cómo vivir la ciudad.

Crear una ciudad o hacer ciudad es una cuestión compleja porque existen tensiones en su interior que muchas veces obstaculizan la mejor solución. Es un problema tomar decisiones sobre una ciudad ya construida y en permanente movimiento. La ciudad es permanencia y cambio en donde conviven diversas tensiones. ¿Qué duda cabe?

Las Montevideos

Cito dos ejemplos. En 1992 -intendencia dirigida por el doctor Tabaré Vázquez- se resolvió cambiar una parada en la calle Dante. Frente a la parada había una panadería. El propietario fue a la intendencia a quejarse de por qué le sacaban la parada, que ella le anclaba posibles y potenciales consumidores de sus productos. La parada igual se corrió.

Otra anécdota de aquellos años. Vázquez quería peatonalizar la calle Sarandí. Los comercios de la zona -por ejemplo, Óptica Pablo Ferrando- se negaban porque argumentaban que iba a perder clientes. En ese momento no se avanzó. Años más tarde se instaló la peatonal. Ahora se extiende hacia el corazón de Ciudad Vieja. Hoy nadie lo discute.

Para cada uno de nosotros hay como cuatro Montevideos: 1) nuestro barrio, el entorno inmediato; 2) La que amamos; 3) La que rechazamos; y 4) una Montevideo global, en donde se mezclan nuestros recuerdos y las peripecias de ayer mismo y hoy.

De manera que abordar el análisis de la ciudad, de nuestra ciudad, tiene alguna complejidad.

Hay un interesante libro de Sibyl Moholy Nagy, un historiador de la arquitectura y el arte. El libro se llama Historia Ilustrada de la evolución de la ciudad.

Allí se dice: “Los hombres crean y destruyen valores con el mismo ímpetu. El hombre, el único ser viviente dotado de memoria histórica, siente devoción hacia el pasado, aun desconociéndolo y desmintiéndolo en nombre de un futuro sumamente incierto”. Ahí se abren varios debates: ¿hay que conservar todo lo antiguo? ¿Hay que aprobar todo lo nuevo?

La inversión estatal y la privada

La ciudad es un territorio en disputa; es conservación y cambio. Están los intereses colectivos, los de ordenamiento estratégico de una ciudad y la puja privada, en donde se encuentran los ciudadanos con diversos intereses y gustos y los inmobiliarios, el lucro mismo. Con los años uno advierte distintas olas de diverso tipo en la ciudad. Cito una, bastante absurda: cuando en la década de los 60 se aprobaron los edificios de altura en la rambla de Pocitos dejando playas de la zona con sombra, sin sol.

Los intereses estratégicos de diseño de ciudad también son motivos de tensiones. El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) aprobado por la administración Arana dio un marco, pero a pesar de ello se aprobaron proyectos controvertidos, como supermercados de porte en áreas consolidadas, cuando el urbanismo civilizado los ubica afuera de la trama urbana o se permitieron alturas que contradecían el POT.

Hay veces que los intereses estatales y privados coinciden, pero son pocas las veces que se registran coincidencias. Desde el gobierno de Vázquez en la Intendencia de Montevideo (1990-1995) funciona un mecanismo de contraprestación para las inversiones privadas: yo te dejo hacer tal cosa, pero vos me invertís en donde yo no puedo. Eso pasó en varias oportunidades, como por ejemplo cuando se habilitaron los shopping Montevideo, Punta Carretas y Portones. En los tres casos, los inversores privados tuvieron que hacer obras -calles, paradas, y hasta saneamiento- como forma de “pagar” el permiso que se le otorgaba; una contraprestación.

Últimamente se registraron una serie de inversiones estatales de gran magnitud en el marco del POT. Se preveía fortalecer la trama urbana en la zona del Cilindro. Para eso se construyó el Antel Arena, el hospital del Banco de Seguros del Estado y la sede de la Jefatura de Policía de Montevideo. Esos emprendimientos, junto al Hospital Policial, modificaron positivamente esa zona. Tuvo un impacto favorable en seguridad -amplias zonas iluminadas- y en materia inmobiliaria: las propiedades de la zona comenzaron a valer más. En la misma área está el viejo Mercado Modelo en donde se prevé levantar un conjunto habitacional con diversas prestaciones, con inversión privada. Asimismo, se potenció el corredor de la Av. Centenario hacia el Hipódromo.

La isla y el dique Mauá

Resumo la iniciativa de la famosa isla frente a Punta Gorda: 36 hectáreas, a 450 metros de la costa, puerto deportivo para 300 embarcaciones y 36 lotes inmobiliarios. Con la firma del presidente Luis Lacalle Pou y del ministro de Transporte se aceptó la oferta de la empresa Jirkel SA, cuyo proyecto se presentó bajo el nombre de MVD 360. En el papel, la obra incluye la ampliación de la rambla en unos 3 kilómetros y un puerto que luego sería cedido a la Administración Nacional de Puertos. El costo total del proyecto es de unos US$ 2.000 millones y tomaría unos 10 años en concretarse.

La operación mediática dejó al desnudo varias cosas: 1) los inversores no tenían plata para el estudio primario que les exigía 3 millones de dólares; 2) no fueron consultados el Ministerio de Medio Ambiente, ni la ANP ni la Comisión de Patrimonio; y 3) la intendencia no se había pronunciado a favor. Todo mal. Pero si eso ya era bastante, el ministro de Transporte dijo que la isla podía “mudarse” a Canelones o Colonia. Incluso un diputado blanco canario dijo que Canelones necesitaba inversiones de ese porte. Una isla a la carta.

Mientras algo se desinflaba, aparecía otra propuesta. Se trata de una potente intervención en el abandonado dique Mauá, cerca de Ciudad Vieja. Según se conoció el pasado martes 14, la iniciativa que nuevamente promueve el gobierno central contempla construir una terminal de pasajeros de barcos y cruceros en el dique y un proyecto inmobiliario de cinco torres en otros puntos de la capital. La concesión prevista en la licitación es de 30 años y los terrenos del dique Mauá -que pertenecen al Ministerio de Industria- se cederían en comodato. La inversión prevista es de US$ 200 millones para la terminal portuaria y US$ 150 millones para los edificios, que serían cinco en total.

La mirada sobre el dique Mauá ya había sido puesta por Juan Carlos López Mena que en el anterior gobierno de izquierda había hecho una propuesta similar. El gobierno de Vázquez le dio su aprobación, pero una fuerte movilización de los vecinos de la zona logró que la departamental del Frente Amplio se opusiera y se paralizó la iniciativa. López Mena quería la propiedad de todo; esta vez es un comodato por 30 años.

En este caso, el lunes 13, el director de Planeamiento Urbano de la Intendencia de Montevideo, arq. Luis Oreggioni, había dado una pista: "También hay un proyecto para el dique Mauá, aun bajo confidencialidad". Al otro día, el martes 14, se supo de la novedad, con una diferencia central con la isla de la fantasía: la Intendencia de Montevideo había considerado y aprobado el proyecto del Dique Mauá, pero con condiciones. Al cierre de esta columna -martes 14- se puede decir que hay contraprestaciones, concepto que inauguró Vázquez en su primer gobierno. Se aprueba el proyecto en el dique y a cambio los inversores se comprometen a invertir en vivienda en otras zonas de Montevideo.

Esta iniciativa en el dique tendrá resistencias de parte de algunos colectivos de vecinos de la zona. La Intendencia de Montevideo parece haber optado positivamente esta vez, como consecuencia de que en la negociación de lograron elementos positivos en otras zonas de la capital y porque el mismo proyecto del dique se vincula con un potente proyecto que posee la IM para Ciudad Vieja, presentado hace un año por la intendenta Carolina Cosse: “Late Ciudad Vieja”. Es una iniciativa mediante la cual se llevarán adelante propuestas de transformación urbana relevantes en este barrio para mejorar su transitabilidad y habitabilidad. (Es altamente probable que el denominado “Barrio de las Artes” -zona frontera con Ciudad Vieja pero que quedó solo en el enunciado- tenga un nuevo empuje). La ciudad se rediseña, se modifican territorios, se encuentran nuevos usos y se mantienen signos. Siempre en tensión y en disputa.

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