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Columnas de opinión | progres | izquierdas | discurso

Siempre hubo afluencias a la izquierda de falsos conversos peligroso

Progres y bolches

Ciertas “izquierdas”, desde Bernstein hasta hoy, usaron un discurso seudoliberal, capilar o socialimperialista, ganándose el mote de “progres” por reformistas insustanciales. Esos partidos socialimperialistas o socialtraidores o socialchovinistas hoy están desapareciendo de los mapas electorales del mundo que habitaban.

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Madame Butterfly es una ópera de Giacomo Puccini, pero también una película de culto, con especialmente memorable actuación de Jeromy Irons, que narra las peripecias de un Vicecónsul francés en Beijing, quien se enamora de una cantante de ópera china, vive veinte años con ella, tiene un hijo con ella, vuelve a Francia, ella le sigue, trabaja con ella para un reparto en motocicletas y un día es detenido por la Seguridad francesa, llevado a juicio por “traición a la patria”, declarado culpable y entonces descubre que su Madame Butterfly es un espía del gobierno chino y es varón.

La peli va de “basada en hechos verdaderos”, pero es yanqui. Su asidero en la realidad es increíble y nulo.

Shi Pei Pu fue, en realidad, un cantante de ópera chino que creció en Kunming, en la provincia de Yunnan, donde aprendió francés y se graduó en la Universidad con un título en literatura. A los diecisiete años, Shi ya se había convertido en actor y cantante de cierto renombre. Bernard Boursicot, nacido en Vannes, Francia, donde se graduó de contador, tenía veinte años cuando lo enviaron a trabajar en la embajada francesa en Beijing.

La embajada fue inaugurada en 1964, es la más antigua de un país capitalista en la República Popular China (boicoteada por “occidente” desde el 1 de octubre de 1949 y recién admitida en la ONU en 1971). Boursicot conoció a Shi, en ese entonces de veintiséis años, en una fiesta de Navidad en diciembre de 1964.

Shi estaba vestido de hombre y había estado enseñando chino vestido de varón a familias de los trabajadores de la embajada. También a Bernard. Desde entonces Pei Pu y Bernard fueron amantes y vivieron juntos veinte años. Shi era cantante de la Ópera de Beijing en roles femeninos y a la vez cuadro del Partido Comunista de China, a la sazón trabajando para el comité de Inteligencia de la República Popular China. Boursicot le entregó documentos secretos en Beijing entre 1969 y 1972 (siendo ya Vicecónsul e integrante del SDECE, Servicio de Documentación Exterior y Contraespionaje francés) y en Ulán Bator, Mongolia, entre 1977 y 1979. Entre esos documentos secretos, algunos referidos a planes de Francia en Vietnam, cuyo conocimiento fue muy bien aprovechado por Giap.

China recibió de Boursicot más de 500 documentos secretos. En 1965 Shi y Boursicot habían adoptado a un bebé llamado Shi Du Du (luego llamado Bertrand por Boursicot y su familia francesa). Shi Pei Pu y su hijo llegaron a París en 1982, después de que Boursicot fuera relegado del servicio exterior. Boursicot fue arrestado por las autoridades francesas el 30 de junio de 1983, y Shi fue arrestado poco después. Bajo interrogatorio policial, para encubrir a su pareja, Shi dijo que había escondido sus genitales hasta convencer a Boursicot de que era una mujer. También que Shi Du Du había sido adoptado sin conocimiento de Boursicot y que éste había entregado los documentos por presiones del gobierno chino.

Boursicot declaró que creía que Shi Du Du era su hijo y desconocía el verdadero sexo de Shi Pei Pu y su función de espía, así mismo que ignoraba que el reparto en motocicletas era una red de comunicación clandestina del Partido Comunista de China en París. De todos modos ambos fueron condenados a prisión.

En la cárcel Boursicot fue objeto de odio y malos tratos. Intentó suicidarse cortándose la garganta, pero sobrevivió. Sin embargo, tras fuertes presiones internacionales oficiales del gobierno chino para que Francia liberara a su ciudadano, Shi Pei Pu fue indultado por Francois Mitterrand en abril del año siguiente “en un intento por calmar las tensiones entre Francia y China”. Boursicot fue liberado cinco meses después.

Hoy la civilización occidental progresista e hipócrita, se apresta a poner en el gobirno de Francia a epígonos expresos e históricos de los colaboradores nazis que enviaban a los homosexuales a los campos de concentración. Mientras le llaman “orgullo gay” al festejo del genocidio, en Israel, a un costadito de Gaza. La RPCH en cambio, no “promociona ni reprime”. La plataforma Blued, del electo diputado por el barrio de Chaoyang a propuesta del PCCH, Ma Baoli, referente nacional chino de los derechos LGBTQ, fundador de la aplicación de citas gay más popular del planeta, con más de cuarenta millones de usuarios en todo el mundo, con sede en Beijing, funciona en un país gigante donde está verdaderamente prohibida la masacre ocurrida en Orlando y los crímenes de odio cotidianos en “occidente”.

Ahora en “Occidente” se acusa a los comunistas de seguir una “agenda de derechos” vendidos a George Soros. Cuando los comunistas y la izquierda en general son los conquistadores históricos de esos y otros derechos fundamentales, desde tiempos en que no había nacido todavía el espermatozoide que engendró al abuelo de Soros.

Podría hablar de “El quinteto de Candbrige y del ministro Chicherin, pero sobre el funcionamiento de la cancillería de Chicherin lean al propio Lenin, en la carta al Comité Central de diciembre 1922-enero 11923 y en Mejor poco pero mejor, Pravda, abril 1923.

Decir que la izquierda defiende el amor libre y los derechos de las mujeres y de los homosexuales porque George Soros le pone plata, es de una ignorancia supina de la historia universal y, de paso, de las finanzas.

A Soros no le habían salido los dientitos cuando los yanquis mataron en Pensilvania a Wilhem Reich, en un hospicio psiquiátrico, condenado “por estafa” por haber descubierto los acumuladores de orgón (energía orgásmica orgánica), una hipótesis fantástica, a caballo entre el genio y la locura, que materializaba en términos biofísicos la libido freudiana. Reich había nacido en Galitzia en 1897 (por entonces Austrohungría; hoy Ucrania), cuando el padre de Soros no había nacido; en 1928 se afilió al Partido Socialista Austríaco, donde comenzó a militar dentro de la fracción comunista. En 1929 fundó la Sociedad Socialista de Consulta e investigación Sexual, estableciendo varios consultorios en los barrios pobres de Viena. El movimiento comunista defendía la libertad sexual. Lenin legalizó el aborto en 1920 y derogó las leyes zaristas contra el homosexualismo. Fue el primer país del mundo que legisló a favor expreso de los homosexuales, en 1918, “se eliminaron todas las leyes zaristas represoras de la homosexualidad por ser contradictorias con la conciencia y la legalidad revolucionarias”. En 1926 la justicia soviética simplificó al máximo los procedimientos del casamiento y del divorcio. Los lemas de “amor libre” y “¡abajo la falsa moral burguesa!” eran tomados al pie de la letra por la población en los primeros tiempos de la revolución bolchevique. El cerco militar, la invasión, el bloqueo político y el aislamiento económico generaron situaciones límite que Reich analiza en La lucha por la nueva forma de vida en la URSS (segunda parte de su libro La revolución sexual).

A principios de los años treinta, Reich, ya afiliado al Partido Comunista Alemán, se trasladó a Berlín, donde fundó una amplia organización “sexo proletaria” (el sex-pol), auspiciado por la juventud comunista publicó La lucha sexual de la juventud (libro que sería reivindicado por los jóvenes del mayo francés del 68).

El Sex-pol, dirigido por Reich, contaba ya con más de cincuenta mil adherentes y consultorios en todos los barrios populares de Berlín, cuando en febrero de 1933, tras su defensa de Lenin contra Stalin, plasmada en su libro "Escucha, hombrecito", Reich terminó expulsado del Partido y luego fue condenado y muerto en prisión en el exilio norteamericano, pero antes de matar a Reich, los fascistas, en julio de 1936, fusilaron a Federico García Lorca, por homosexual y comunista, miembro de la Sociedad de Amigos de la Unión Soviética, y antes, cuando a Soros no le había nacido el bisabuelo, fue condenado en Inglaterra Oscar Wilde, por homosexual y socialista, defensor del amor libre y los derechos de la mujer, igual que todos sus compañeros izquierdistas contemporáneos, marxistas y no marxistas, con particular brillantez Friedrich Engels. Y, desde luego, las bolcheviques Clara Zetkin, Nadiedna Kruspaia, Alejandra Kollontai, Inessa Armand y Rosa Luxemburgo ya habían levantado la agenda feminista de derechos (y conquistado en la URSS), y Mao los reivindicaba en China, mucho antes de que Soros naciera. En China, donde antes de la revolución a las mujeres les redondeaban los pies y a los homosexuales se los condenaba a muerte en suplicio, muchas veces por crucifixión. Julio (Cortázar, en su novela Rayuela coloca un personaje chino que se encarga de recordarnos con cierta frecuencia la crueldad de las torturas en aquel “siglo de la humillación” que sufrió China dominada por los “occidentales”).

¡¿Qué vienen ahora a decirnos que los revolucionarios sociales no podemos defender a la vez e indisolublemente la libertad sexual en toda su extensión imaginable y el derecho de las mujeres sobre sus cuerpos y a la igualdad con los hombres?! ¿Que esto es invento de Soros? Cuando Soros fundó Caracas ya la había fundado Les Luthiers.

Nunca me dio letra Soros (¿quién era?) y mucho menos su jefe, Rockefeller, enemigo principal.

Si venimos discrepando sobre esos temas con la extrema derecha, es porque desde hace más de doscientos años nuestras cosmovisiones vienen discrepando.

Desde hace más de un siglo, decimos con Rosa Luxemburgo: “Quien es feminista y no es de izquierdas, carece de estrategia. Quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad”.

Siempre hubo afluencias a la izquierda de falsos conversos peligrosos, desde el monaguillo ortodoxo Comisaario de Asuntos Generales, hasta el especulador financierista cooptado por Rockefeller a Hitler, pero la izquierda es Voltaire y en la revolución social y política que lo glorificó, el naciente proletariado conducido por La Liga de los Comunistas de Gracus Babeuf; nació en las luchas revolucionarias contra la opresión social y contra la represión sexual.

–¿Usted es comunista o es puto? –fue el único comentario de Kruchev ante el autor de la primera exposición de pintura abstracta soviética desde que Kandinsky marchó al exilio y Malévich fue censurado en la URSS.

Un parpadeo aberrante y subverso en nuestro larguísimo contrato e historia de luchas.

–¡Camaradas y camarados! –dijo Maduro, inclusivo sin perder el buen humor, ahora que Soros, homófobo y antifeminista en los hechos, lo tiene secuestrado en el Estado gendarme al que Soros sirve desde que entregó a los judios de su barrio en Budapest (y se vanagloria de eso para hacer pedagogía de la rendición a los países colonizados culturalmente.

Soros financió incursiones militares contra Maduro y caravanas contra López Obrador. Es malthusiano, igual que Rockefeller, Hillary Clinton, Mac Namara, la línea principal del Pentágono, pero Malthus es un derrotado universal. Cuanto más se persigue a los pueblos, más grandes y fuertes resisten. Aquí están Cuba e Irán para testimoniarlo.

Los derechos humanos, la enseñanza universitaria, el periodismo, el feminismo, los derechos de las minorías LGTB, la desmafiosización del tráfico de drogas, el ambientalismo, las campañas contra el calentamiento global, la promoción de las tecnologías verdes, la investigación, producción, aplicación y el apoyo a las políticas recomendadas por la OMS, son causas de las que progres y bolches siempre y ahora, estuvimos y estamos al frente y sin ningún menoscabo de nuestro programa antioligárquico y antiimperialista. También al frente.

Pero sí es verdad que ciertas “izquierdas”, desde Bernstein hasta hoy, usaron un discurso seudoliberal, capilar o socialimperialista, ganándose el mote de “progres” por reformistas insustanciales. Esos partidos socialimperialistas o socialtraidores o socialchovinistas (sobre todo a partir de la disolución del Kominter y la caída de la octava condición, la anticolonial y en el contexto de los frentes populares) hoy están desapareciendo de los mapas electorales del mundo que habitaban.

De aquel “progresismo” imperialista, hoy, parafraseando sobre Walt Whitman, “no queda nada” con opción de poder.

La contradicción soberanía nacional versus imperialismo, pasó a primer plano tras la caída del “bloque socialista”, pero siempre fue y sigue siendo la determinante en una cosmovisión auténticamente revolucionaria. El Frente Amplio en campaña electoral dijo, “la revolución de las cosas simples”. Bueno… el socialismo es muy simple. El socialismo son tres cosas: la propiedad social de los medios de producción estratégicos y otras dos que no recuerdo.

¡Ahora recordé! ¡El internacionalismo antiimperialista! “A Cuba se la defiende también porque es estratégica para América Latina” (Sheimbaun), porque si hubiese dicho “no por Cuba o por su régimen”, hubiese tenido que mandar ayuda humanitaria a al menos un tercio del planeta.