Desde que gobierna la derecha, un fenómeno nuevo se suma a la lista de actos criminales: las brigadas de civiles violentos con la sospechada bendición de parte de las fuerzas policiales. Los ataques contra los indigentes recrudecieron durante el gobierno de Luis Lacalle Pou, tanto contra hombres como contra mujeres, tanto por parte de particulares como de la Policía.
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De todos los casos que tomaron estado público, hasta donde sabemos, sólo uno fue aclarado.
En agosto, la ONG Jóvenes Marcando La Diferencia denunció públicamente varias agresiones contra mujeres en situación de calle. En una conferencia de prensa dada el día 22 de ese mes, el sacerdote de la Iglesia de Santa Bernardita, Omar Franca, denunció que los denominados grupos "antipasta", aparte de agredir a hombres en situación de calle, también atacan a mujeres que están con el mismo problema, y que a una de ellas le quebraron un brazo.
“En un principio yo pensaba que solamente agredían a hombres, pero ha habido el caso de una mujer que le rompieron el brazo y eso sucedió en la Rambla y Yacó”-denunció. El ataque se habría realizado en Malvín el día anterior, siendo el detonante para la conferencia de prensa.
El padre Omar Franca, también denunció en la seccional 11a. que cuatro hombres bajaron de una camioneta blanca con bates de béisbol en avenida Italia y Caldas y apalearon a un indigente en horas de la madrugada, tratándose del tercer caso en poco tiempo. Varias veces hemos tomado conocimiento de “nenes bien” (de clase media alta o alta) que, usando bates de béisbol y cadenas atacan a personas en situación de calle. Curiosamente, y aunque Montevideo está plagada de cámaras de vigilancia, la Policía no captura a los responsables. Las víctimas no se atreven a denunciar porque para el Ministerio del Interior, las personas en situación de calle son indeseables cuasi delincuentes.
“El procedimiento es siempre igual”, señaló el padre en un mensaje de alerta y pedido de ayuda a la comunidad. “La forma de llevar a cabo esta fechoría violentísima es siempre la misma”. “Lamentablemente han llegado a Uruguay estas brigadas”.
El 16 de agosto de 2022 nuestro compañero Ricardo Pose señalaba: “Recorren las calles en autos 0 km, equipados, al menos, con bates de béisbol. Salen a “cazar”, como el cuarteto de la película Naranja mecánica, “pastabaseros”, negros e inmigrantes pobres y gente en situación de calle. No pertenecen a una estructura orgánica única; fruto de su propia intolerancia, encuentran en el discurso de connotados dirigentes políticos del gobierno el aval para su acción directa”.
Mabel Olivera, directora y coordinadora de la ONG Jóvenes Marcando La Diferencia, colectivo que trabaja con personas en vulnerabilidad y en situación de calle, señaló a Caras & Caretas: "Hay muchas situaciones así. Una de las mujeres que agredieron se arrima acá [a la ONG] con los ojos negros o una pierna renga. 'Me pegaron una paliza', me dice".
Mabel Olivera puntualizó que los ataques suelen realizarse a altas horas de la noche y que una de las modalidades consiste en lanzar "baldes de agua fría", a las víctimas.
No es la LUC directamente; es su espíritu. Es el mensaje de odio clasista generado por la oligarquía. Odian a los sindicatos, a los pobres, a las madres solteras, a los fiscales (menos a los obedientes, como lo fue Fossatti), a los maestros y profesores que enseñan a pensar, a los periodistas que no pueden comprar… Odian a Oscar Andrade, por no haberse enriquecido con la política. Odian a todos los que se enfrentaron a la dictadura. Odian a los que defienden a los más débiles. Odian a las ollas populares. Odian a Carolina, porque pese a todos los insultos y calumnias no han logrado que baje al nivel de las cloacas en que ellos habitan. La critican por no condenar al gobierno cubano; pero, que yo sepa, Carolina no le regaló una yegua al presidente de Cuba, como sí hizo Lacalle Pou con el tirano de Qatar.
Odian a los legisladores frenteamplistas que devuelven viáticos, pese a la Ley Gandini.
A los defensores del gobierno no les importa lo ocurrido en noviembre de 2021, en barrio Peñarol, cuando un hombre de 72 años asesinó a su vecino al confundirlo con un ladrón. El joven, de 28 años, se encontraba arreglando unos cables en el límite de los techos de sus respectivas viviendas.
No les importa lo sucedido en Pinares, Maldonado, en 2022, cuando varios energúmenos golpearon, persiguieron, atropellaron, intentaron secuestrar y amenazaron de muerte a un joven porque tenía lo que Gandini y Zubía catalogan como “apariencia delictiva”, cuando, en realidad, era el hijo de un profesor que había arrendado una casa en la misma calle de los gorilas.
No les importa lo sucedido también en Maldonado, en julio de 2023, donde un grupo de argentinos que viven en Ocean Park apalearon a Gabriel Pérez, un vecino sin antecedentes al que acusaron de ser ladrón. Poco después, el cuñado de uno de los cuatro agresores se presentó en el destacamento de Sauce de Portezuelo y también lo denunció, ratificando que es una persona violenta que sale con sus amigos a hacer justicia por mano propia. Sobre el ataque del 6 de julio contra Gabriel Pérez, señaló: “mientras lo golpeaba le preguntaba si yo lo había mandado u organizado el hurto que sufrió un amigo de ellos de nombre David”. El argentino denunciante manifestó temer por su vida.
Estos hechos, y muchísimos más, son resultados de la prédica de importantes actores del gobierno y la LUC; pero para Luis Alberto Heber y mediáticos ultraderechistas como Fernando Marguery, “no ha pasado nada”.
En cuanto a los indigentes… ya es hora de decirlo con todas las letras: la derecha tiene un odio visceral hacia ellos, lo cual explica que casi nunca se descubra nada.
La excepción que confirmó la regla fue lo sucedido el 15 de julio de 2020, cuando Andrés Bargas fue prendido fuego mientras dormía en una calle de la Ciudad Vieja. El indigente terminó internado en el Centro Nacional de Quemados (Cenaque) con el 30% de su cuerpo quemado. Tardó 18 meses en volver a caminar solo. Le amputaron ocho dedos, quedó sordo y gran parte de su cuerpo presenta graves secuelas.
El agresor fue imputado por homicidio muy especialmente agravado en grado de tentativa y por receptación. Algunas formalidades le permitieron suspender la prisión preventiva; pero finalmente volvió a prisión y de hecho, estando libre, cometió otros delitos.
La historia tuvo un final relativamente feliz. Luego de haber estado un año en CTI, su hermana, Teresita Bargas, compartió un video del momento en que comenzó a caminar solo por primera vez. “Estamos felices”, dijo a Montevideo Portal. El medio agregó que Teresita Bargas agradeció el apoyo y la colaboración de mucha gente, que permitieron que hoy “el Negro” tenga su propio dormitorio en la casa de su hermana.
Al ser consultada sobre qué estaba necesitando, solo pidió un bastón.
Si yo hubiera sido el ministro del Interior hubiera ido a darles un abrazo a ambos… pero el ministro es Heber. Yo soy un Don Nadie, y él forma parte de una de las familias más poderosas e influyentes del país.
Otros dos hechos que quedaron impunes pintan de cuerpo entero a aquellos policías que defienden a Lacalle Pou. Las imágenes de uno de los hechos fueron eliminadas y nunca pudieron verse, aunque quedó el testimonio de una testigo. Las del segundo, se me grabaron a fuego en la mente.
El 9 de septiembre de 2020, una mujer fue descubierta robando un chocolate en un kiosco del shopping Punta Carretas. Un video mostró cómo dos policías femeninas (cumpliendo con su deber) intentaron reducirla. El problema surgió cuando interfirió un policía en actitud violenta, totalmente “sacado”, sin el menor criterio, lo que motivó a un particular a interceder para evitar el abuso. El joven policía cruzó empujones con él y se le puso frente contra frente, a lo gallo, en una pose típica de un patotero e inadecuada para su función.
Poco después se le vio sentado encima de la detenida (que estaba esposada) con una soberbia que enardeció a los testigos. Ya más calmada, la mujer se levantó y el policía (sin justificación alguna) la tiró contra el suelo. El ministro defendió su proceder; pero la inmensa mayoría de los usuarios en las redes sociales lo condenó por usar la fuerza de manera innecesaria. El ciudadano que intentó frenar el abuso quedó denunciado por violar la LUC.
El segundo caso se dio también en Montevideo, el 16 del mismo mes, en Avda. Rivera y Juan Paullier. La Policía detuvo al cuidacoches de la cuadra. Daiana, una vecina que había salido de su casa a la vereda a fumar, tras ver que le daban patadas mientras estaba en el suelo, comenzó a filmar el procedimiento, sin interferir, hasta que uno de los funcionarios se le acercó y le dijo: “¿Usted nos quiere acompañar también para ver la filmación? ¿Usted sabe que está penada por la LUC?”. Luego agregó: “Usted está detenida. Hay una ley que dice que no se puede grabar; usted está detenida, se les terminó el recreo a ustedes”. La chica fue llevada ilegalmente a la comisaría y la filmación fue borrada.
No todos los policías son así; pero éstos, que representan el odio de una clase social a la cual no pertenecen (y que los usa pero también los desprecia) son de la peor especie.
Son los que prefieren Luis y Heber, y han dado sobradas pruebas de ello.