Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME

informe

Crecimiento por debajo de lo previsto: la economía uruguaya se desacelera en 2025

El crecimiento estuvo impulsado por algunos sectores específicos, como la actividad de la refinería, la industria de alimentos, el comercio y ciertos servicios.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

La economía uruguaya creció un 1,8% en 2025, según el informe de Cuentas Nacionales del Banco Central del Uruguay (BCU), confirmando una desaceleración significativa respecto al 3,3% registrado en 2024 y ubicándose por debajo de la proyección oficial del 2,6%. El dato refleja un año de menor dinamismo, en el que la actividad logró sostenerse, pero sin alcanzar el ritmo esperado.

El crecimiento estuvo impulsado principalmente por algunos sectores específicos, como la actividad de la refinería, la industria de alimentos, el comercio y ciertos servicios, entre ellos los financieros y el turismo. Sin embargo, estos motores no lograron compensar plenamente las debilidades observadas en otros sectores clave, lo que terminó configurando un escenario de expansión moderada.

Uno de los principales factores que explicó este desempeño fue la caída de la inversión. La formación bruta de capital fijo retrocedió 0,9% en el año, reflejando una menor ejecución de obras de infraestructura, especialmente en el ámbito vial y energético. Esta retracción en la inversión limitó la capacidad de crecimiento de la economía y evidenció señales de cautela tanto en el sector público como en el privado.

En el frente externo, el panorama también fue menos favorable. Las exportaciones crecieron apenas 1,9%, mientras que las importaciones lo hicieron a un ritmo mayor, del 4,1%, lo que implicó un aporte negativo al crecimiento del PIB. A esto se sumó un contexto internacional más desafiante, que condicionó el desempeño de los sectores transables.

Desde el lado de la demanda, el principal sostén de la actividad fue el consumo interno, tanto de los hogares como del sector público. Este componente permitió amortiguar la desaceleración, aunque no fue suficiente para compensar la debilidad de la inversión y el menor impulso externo.

El desempeño a lo largo del año también mostró señales de enfriamiento. En el cuarto trimestre de 2025, el Producto Interno Bruto creció apenas 0,1% respecto al trimestre anterior, logrando evitar una recesión técnica tras la contracción registrada en el tercer trimestre. No obstante, el cierre del año evidenció una economía prácticamente estancada, en un proceso de “aterrizaje” luego de la expansión previa.

El propio Banco Central destacó en su Informe de Política Monetaria que, si bien el resultado anual fue positivo, hacia el final del año comenzaron a observarse señales claras de moderación en la actividad. Este comportamiento plantea desafíos para 2026, en un contexto donde la recuperación dependerá en gran medida de la reactivación de la inversión y de una mejora en el entorno externo.

El año2025 dejó un crecimiento menor al esperado, con una economía que logró sostenerse pero que perdió impulso. El desafío hacia adelante será recuperar dinamismo en un escenario que exige mayor competitividad, estímulos a la inversión y una inserción internacional más favorable.