En cuanto a la inflación, se prevé que el nivel general descienda del 4,1% estimado en 2025 al 3,8% en 2026 y al 3,4% en 2027. Estas proyecciones se mantienen prácticamente sin cambios respecto a las cifras de octubre, sugiriendo que la inflación regresará gradualmente a los niveles de meta, aunque de manera más lenta en Estados Unidos en comparación con otras principales economías.
Las perspectivas del FMI expuestas a factores adversos
Una revaluación de las expectativas sobre el aumento de la productividad relacionado con la IA podría dar lugar a un declive en la inversión y desencadenar una corrección brusca en el mercado financiero. Esta situación podría extenderse de las empresas del sector de la IA a otros segmentos, mermando la riqueza de los hogares. Asimismo, las tensiones comerciales podrían exacerbarse, prolongando la incertidumbre y profundizando las dificultades económicas.
Adicionalmente, podrían surgir tensiones políticas internas o geopolíticas, introduciendo nuevas aristas de incertidumbre que afectarían la economía mundial, impactando en los mercados financieros, las cadenas de suministro y los precios de las materias primas. Un aumento de los déficits fiscales y una deuda pública elevada también podrían ejercer presión sobre las tasas de interés a largo plazo, afectando las condiciones financieras en general.
Optimismo y panorama mixto
No obstante, hay un resquicio de optimismo. La inversión relacionada con la IA podría seguir impulsando la actividad económica y, a largo plazo, dar paso a un crecimiento sostenible si su adopción más rápida se traduce en aumentos significativos de productividad y mayor dinamismo empresarial. Además, una disipación sostenida de las tensiones comerciales podría contribuir positivamente a la actividad.
Las políticas para fomentar la estabilidad y mejorar de forma sostenible las perspectivas de crecimiento a mediano plazo deben enfocarse en reponer los márgenes de maniobra fiscal, preservar la estabilidad financiera y de precios, reducir la incertidumbre y ejecutar reformas estructurales sin más demora.
El FMI presenta un panorama mixto: el crecimiento mundial se mantiene resiliente gracias a la tecnología y la adaptabilidad, pero enfrenta desafíos significativos que podrían alterar esta trayectoria. La comunidad internacional debe estar atenta a estas dinámicas, fomentando un entorno propicio para el crecimiento sostenible y la estabilidad económica.