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Crecimiento resiliente: perspectivas del FMI en un contexto global

Las cifras reflejan una ligera revisión al alza para 2026 en comparación con el informe de octubre de 2025, "Perspectivas de la economía Mundial".

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha presentado sus proyecciones más recientes que sugieren un crecimiento mundial resiliente, estimado en un 3,3% para 2026 y un 3,2% para 2027, niveles que se mantienen en línea con el 3,3% proyectado para 2025.

Estas cifras reflejan una ligera revisión al alza para 2026 y ningún cambio para 2027 en comparación con el informe de octubre de 2025, "Perspectivas de la economía Mundial".

Este crecimiento, a primera vista positivo, es el resultado de fuerzas diversas que se equilibran. Por un lado, los obstáculos derivados de cambios en las políticas comerciales generan vientos en contra. Por otro lado, el aumento de la inversión en tecnología, particularmente en inteligencia artificial (IA), actúa como un motor de crecimiento, especialmente en América del Norte y Asia. Además, el respaldo fiscal y monetario, condiciones financieras acomodaticias y la capacidad de adaptación del sector privado juegan un papel crucial en este panorama.

En cuanto a la inflación, se prevé que el nivel general descienda del 4,1% estimado en 2025 al 3,8% en 2026 y al 3,4% en 2027. Estas proyecciones se mantienen prácticamente sin cambios respecto a las cifras de octubre, sugiriendo que la inflación regresará gradualmente a los niveles de meta, aunque de manera más lenta en Estados Unidos en comparación con otras principales economías.

Las perspectivas del FMI expuestas a factores adversos

Una revaluación de las expectativas sobre el aumento de la productividad relacionado con la IA podría dar lugar a un declive en la inversión y desencadenar una corrección brusca en el mercado financiero. Esta situación podría extenderse de las empresas del sector de la IA a otros segmentos, mermando la riqueza de los hogares. Asimismo, las tensiones comerciales podrían exacerbarse, prolongando la incertidumbre y profundizando las dificultades económicas.

Adicionalmente, podrían surgir tensiones políticas internas o geopolíticas, introduciendo nuevas aristas de incertidumbre que afectarían la economía mundial, impactando en los mercados financieros, las cadenas de suministro y los precios de las materias primas. Un aumento de los déficits fiscales y una deuda pública elevada también podrían ejercer presión sobre las tasas de interés a largo plazo, afectando las condiciones financieras en general.

Optimismo y panorama mixto

No obstante, hay un resquicio de optimismo. La inversión relacionada con la IA podría seguir impulsando la actividad económica y, a largo plazo, dar paso a un crecimiento sostenible si su adopción más rápida se traduce en aumentos significativos de productividad y mayor dinamismo empresarial. Además, una disipación sostenida de las tensiones comerciales podría contribuir positivamente a la actividad.

Las políticas para fomentar la estabilidad y mejorar de forma sostenible las perspectivas de crecimiento a mediano plazo deben enfocarse en reponer los márgenes de maniobra fiscal, preservar la estabilidad financiera y de precios, reducir la incertidumbre y ejecutar reformas estructurales sin más demora.

El FMI presenta un panorama mixto: el crecimiento mundial se mantiene resiliente gracias a la tecnología y la adaptabilidad, pero enfrenta desafíos significativos que podrían alterar esta trayectoria. La comunidad internacional debe estar atenta a estas dinámicas, fomentando un entorno propicio para el crecimiento sostenible y la estabilidad económica.

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