Sus primeros pasos en la actuación los dio en 1956 en el Teatro El Galpón con El centroforward murió al amanecer. Allí no solo consolidó su vocación, sino que conoció a Juan Manuel Tenuta, su compañero de vida y de escenario. Con esa emblemática compañía participó en montajes memorables como El círculo de tiza caucasiano y Rey Lear, antes de radicarse en Argentina, país donde desarrolló gran parte de su carrera.
Dueña de una presencia sólida y versátil, integró los elencos del Teatro San Martín y el Teatro Nacional Cervantes, y fue parte de experiencias colectivas clave como Teatro Abierto y TeatroxlaIdentidad. Su recorrido teatral abarcó títulos esenciales que dialogaron con su tiempo y su sensibilidad artística, mientras que en el cine y la televisión supo llegar a públicos amplios sin resignar profundidad interpretativa.
Más allá de los escenarios y las cámaras, Gleijer concebía el arte como una extensión de la vida familiar. En una de sus reflexiones más íntimas, definió su vínculo con Tenuta como una unión sostenida por “el amor y el humor”, una síntesis que también atravesó su forma de estar en el mundo. Con su partida, queda una obra vasta y coherente, y el recuerdo de una actriz que hizo del oficio un modo de vivir y compartir.