Ese crecimiento fue acompañado por una convocatoria cada vez más masiva, que en las ediciones más recientes reunió a decenas de miles de personas durante un solo fin de semana. Lejos de entenderse únicamente como un evento musical, el festival pasó a ser reconocido como una herramienta de desarrollo territorial, capaz de dinamizar la economía local, fortalecer el turismo y extender la temporada en momentos donde la afluencia suele descender.
La mirada estratégica
En la presentación oficial de la edición 2026 del festival, autoridades departamentales y referentes del sector privado destacaron el valor estratégico del festival.
El intendente de Canelones, Francisco Legnani, recordó el impacto de la última edición, cuando en un fin de semana en la costa de Atlántida 70.000 personas participaron del evento, una presencia que se reflejó en el intenso movimiento de comercios, servicios y propuestas gastronómicas. En ese marco, explicó que la elección de la segunda quincena de enero responde a una decisión planificada, pensada para fortalecer un tramo de la temporada que naturalmente tiende a caer. “Esto no es un gasto, es una inversión”, subrayó.
En la misma línea, desde el equipo de gobierno departamental se remarcó que la edición 2026 representa un nuevo paso en la consolidación del festival. La directora de Desarrollo Turístico, Ximena Acosta, señaló que Canelones Suena Bien “se ha transformado en una herramienta clave para el posicionamiento de la Costa de Oro como destino cultural”, destacando que el evento no solo convoca por su grilla artística, sino por la experiencia que propone en el espacio público. “La música funciona como disparador, pero detrás hay una estrategia que integra turismo, identidad local y disfrute responsable del territorio”, afirmó, subrayando además el impacto positivo que el festival genera en la cadena de servicios vinculados al verano.
Dos noches, múltiples identidades musicales
La programación 2026 vuelve a poner en juego uno de los sellos distintivos del festival: la convivencia entre artistas consagrados y emergentes, con especial atención al talento canario.
La primera noche, el jueves 29, comenzará a las 19:00 horas con Las Cobras, banda de rock de la ciudad de Canelones. Luego será el turno de Buitres, referente histórico del rock nacional, para dar paso al cierre con La Vela Puerca, que regresa a tocar con entrada libre en Atlántida, celebrando sus 30 años de trayectoria en un reencuentro largamente esperado con el público costero.
El sábado 31 ampliará el mapa sonoro del festival. La apertura estará a cargo de Rocío, artista urbana de la ciudad de Tala, representante de nuevas estéticas y generaciones. A continuación, subirá al escenario Rubén Rada, figura central de la música popular uruguaya. El cierre internacional estará en manos de la brasileña Daniela Mercury, con un repertorio cargado de clásicos que refuerza el carácter regional e integrador del evento.
Producción profesional y acceso democrático
Detrás de cada edición hay un trabajo de planificación y producción sostenido, clave para que el festival crezca sin perder su esencia.
La seguridad y la convivencia con el entorno ocupan un lugar central en la organización. El festival contará con un importante despliegue de seguridad, equipos médicos de primeros auxilios y una coordinación anticipada con Policía y Prefectura, además del refuerzo del transporte público desde y hacia Montevideo y distintas localidades del departamento.
La voz de los protagonistas
Durante el lanzamiento, Rubén Rada valoró especialmente el espíritu del festival, al que definió como “bien concebido”, destacando el trato hacia artistas y público. “Canelones ya lo tengo en mi lista y todos los años cuando arranca pido para venir”, afirmó, evidenciando el vínculo afectivo que muchos músicos han construido con el evento.
Por su parte, José “Pepe” Rambao, guitarrista de Buitres, puso el foco en la complejidad técnica de montar espectáculos de esta magnitud con entrada gratuita. “Es muy difícil hacerlo y no cobrar entrada”, señaló, y remarcó que “la cultura, como la educación, no son gastos, son inversiones para beneficio de la gente”.
Crecimiento sostenido
De cara al futuro, Canelones Suena Bien se proyecta como un festival en permanente evolución, con el desafío de seguir creciendo sin perder su identidad pública y territorial. La consolidación de una marca cultural reconocible, el fortalecimiento de la participación de artistas locales y regionales, y la incorporación de nuevas miradas estéticas aparecen como líneas centrales para las próximas ediciones. En un contexto donde los grandes eventos tienden a concentrarse en formatos comerciales, el festival canario se perfila como un modelo alternativo: una plataforma que entiende la cultura como derecho, que apuesta por la profesionalización y la calidad artística, y que busca profundizar su impacto social, turístico y simbólico, consolidándose como uno de los grandes encuentros musicales del verano uruguayo.