El cine y la música, todo un tema
Los documentales sobre el mundo de la música no son nuevos, y de hecho podría decirse que conforman un subgénero aparte, mucho más grande que el de las más publicitadas y taquilleras biografías ficcionadas de los artistas. También podría decirse que el éxito de un cantante se deja ver en si tiene o no un documental sobre su vida y obra: sin ir más lejos, la propia Oasis ya fue protagonista de un documental previo, Supersonic, producido por los realizadores de otro celebrado documental sobre Amy Winehouse. Este subgénero suele ir desde lo meramente informativo hasta lo performático, y muchas veces, cuando hay inventiva y talento detrás de cámaras, se pueden transformar en experiencias que continúan el imaginario artístico del retratado: Moonage Daydream, de 2022, usaba un montaje onírico y una puesta en escena llena de color y sobreimpresiones para adentrarse en el universo de David Bowie, mientras que Martin Scorsese, con la complicidad de Bob Dylan, lograba un retrato en donde la línea entre realidad y ficción se difuminaba continuamente, Rolling Thunder Revue. Hasta el cine uruguayo supo homenajear a sus figuras en documentales musicales, como Amigo lindo del alma, sobre Eduardo Mateo, y Rada – La película, que por obvias razones actualmente se puede volver a ver en cines y televisión.
Los Beatles, reyes de este subgénero, supieron tener una carrera cinematográfica en donde los límites entre ficción y documental no parecían importar: desde su primera película, ¡Qué noche la de aquel día! (A Hard Day's Night), los chicos de Liverpool se prestaron alegremente a una serie de cintas anárquicas en su acercamiento al universo musical y de los artistas, sacando del medio cualquier intento de solemnidad para reírse de sí mismos, la fama y el éxito, encontrando en el medio una genuina celebración del arte y la creación colectiva entre amigos. Incluso Let It Be, crónica de un álbum marcado por las tensiones internas, resulta impactante en su franqueza emocional. Y no terminó ahí: muchos años después, la tecnología permitió a Peter Jackson restaurar no solo este documental sino una larga cantidad de material de archivo que estrenó en la serie Get Back. Y podríamos seguir mencionando documentales de la banda, como Eight Days a Week - The Touring Years, a cargo de Ron Howard.
Martin Scorsese, el gran director detrás de Buenos muchachos y Casino, también desarrolló una suerte de carrera paralela dentro de los documentales sobre cantantes: hablando de Los Beatles, es famoso el documental de más de 3 horas que hizo sobre George Harrison, pero no se detuvo ahí, ya que también hizo otro largo film sobre Bob Dylan (previo a Rolling Thunder...), retrató la nostálgica despedida del grupo The Band con la presencia de otros artistas como Joni Mitchell y Neil Young en El último vals y pudo capturar con precisión la apabullante energía que desprenden los Rolling Stones en el escenario en la notable Shine a Light.