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Cultura | documental | Oasis | Cine

'Oasis – Don't Look Back in Anger'

Los hermanos sean unidos, ley primera (del espectáculo)

Llega al cine el documental que sigue el reencuentro en los escenarios de Liam y Noel Gallagher, míticos integrantes de la famosa banda británica.

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Uno de los divorcios artísticos más importantes del siglo XXI se dio en 2009, cuando Noel Gallagher se alejó de forma definitiva de Oasis, una de las bandas más icónicas de los años '90. Si bien ninguno de los dos estuvo presente en su formación original, cuando se llamó The Rain, tanto Noel como su hermano Liam son los responsables indiscutibles del éxito mundial del conjunto, con temas tan conocidos como Wonderwall, Stop Crying Your Heart Out o Don't Look Back in Anger, el cual da título al documental que estrena este fin de semana en salas de todo el mundo. Teniendo en cuenta las dos volcánicas personalidades en juego, la separación fue, por supuesto, escandalosa, con una catarata de insultos entre hermanos y un conocido incidente en París que llegó a la violencia física y, según apuntan todos los medios, fue el punto de quiebre definitivo.

Pero el tiempo pasa y muchas veces lo que parece impensado termina ocurriendo, lo que efectivamente se dio en agosto de 2024 cuando la banda anunció su regreso triunfal con la presencia de los dos hermanos en el escenario, algo que fue recibido con entusiasmo global pero también algo de escepticismo: ¿Podrían los hermanos Gallagher volver a compartir grupo luego de una pelea tan pública?

El tiempo terminó probando que sí, y hasta ahora, parecería que la madurez los hizo más sabios: durante el 2025 Oasis se embarcó en una larga gira mundial que incluyó también Brasil y Argentina (lamentablemente no tuvieron tiempo de pasar por el paisito, y siguieron de largo), y más allá de alguna declaración juguetona en redes sociales, el tour se caracterizó por la cordialidad vista entre ambos y la paz reinante en el conjunto. Esto es lo que documenta Oasis: Don't Look Back in Anger, película que se centra en la reunión de los hermanos y los ensayos previos a emprender el recorrido internacional de regreso. La cinta, que cuenta además con la participación en el guion del reconocido libretista Steven Knight, creador de la serie Peaky Blinders, sumerge al espectador en la intimidad del reencuentro, aunque su visión está lejos del sensacionalismo: lo que parece importarles a los directores Will Lovelace y Dylan Southern es la música y el encuentro artístico de los hermanos. Tal vez, si las diferencias personales son tan grandes que las palabras alejan, la única forma de conectar con el otro precisamente sea en ese punto medio, una creación que ha superado a ambos y a la que, de cierta forma u otra, están eternamente destinados a regresar.

El cine y la música, todo un tema

Los documentales sobre el mundo de la música no son nuevos, y de hecho podría decirse que conforman un subgénero aparte, mucho más grande que el de las más publicitadas y taquilleras biografías ficcionadas de los artistas. También podría decirse que el éxito de un cantante se deja ver en si tiene o no un documental sobre su vida y obra: sin ir más lejos, la propia Oasis ya fue protagonista de un documental previo, Supersonic, producido por los realizadores de otro celebrado documental sobre Amy Winehouse. Este subgénero suele ir desde lo meramente informativo hasta lo performático, y muchas veces, cuando hay inventiva y talento detrás de cámaras, se pueden transformar en experiencias que continúan el imaginario artístico del retratado: Moonage Daydream, de 2022, usaba un montaje onírico y una puesta en escena llena de color y sobreimpresiones para adentrarse en el universo de David Bowie, mientras que Martin Scorsese, con la complicidad de Bob Dylan, lograba un retrato en donde la línea entre realidad y ficción se difuminaba continuamente, Rolling Thunder Revue. Hasta el cine uruguayo supo homenajear a sus figuras en documentales musicales, como Amigo lindo del alma, sobre Eduardo Mateo, y Rada – La película, que por obvias razones actualmente se puede volver a ver en cines y televisión.

Los Beatles, reyes de este subgénero, supieron tener una carrera cinematográfica en donde los límites entre ficción y documental no parecían importar: desde su primera película, ¡Qué noche la de aquel día! (A Hard Day's Night), los chicos de Liverpool se prestaron alegremente a una serie de cintas anárquicas en su acercamiento al universo musical y de los artistas, sacando del medio cualquier intento de solemnidad para reírse de sí mismos, la fama y el éxito, encontrando en el medio una genuina celebración del arte y la creación colectiva entre amigos. Incluso Let It Be, crónica de un álbum marcado por las tensiones internas, resulta impactante en su franqueza emocional. Y no terminó ahí: muchos años después, la tecnología permitió a Peter Jackson restaurar no solo este documental sino una larga cantidad de material de archivo que estrenó en la serie Get Back. Y podríamos seguir mencionando documentales de la banda, como Eight Days a Week - The Touring Years, a cargo de Ron Howard.

Martin Scorsese, el gran director detrás de Buenos muchachos y Casino, también desarrolló una suerte de carrera paralela dentro de los documentales sobre cantantes: hablando de Los Beatles, es famoso el documental de más de 3 horas que hizo sobre George Harrison, pero no se detuvo ahí, ya que también hizo otro largo film sobre Bob Dylan (previo a Rolling Thunder...), retrató la nostálgica despedida del grupo The Band con la presencia de otros artistas como Joni Mitchell y Neil Young en El último vals y pudo capturar con precisión la apabullante energía que desprenden los Rolling Stones en el escenario en la notable Shine a Light.