Delivery: Corriendo por la comida

Se estima que unas 8.000 personas, diariamente, salen por las calles del país en moto, bicicleta o incluso a pie a repartir mercadería. Son los delivery.

El 80% de ese grupo de trabajadores (6.400) está en la informalidad. Seis de cada diez (4.800) participan en accidentes de tránsito y entran tres por día con lesiones (1.095 al año) al sanatorio del Banco de Seguros del Estado (BSE).

Desde 2015, la Inspección de Trabajo sanciona la informalidad de servicios de reparto a domicilio en motocicleta, llamado comúnmente delivery.

En un relevamiento primario, de 74 empresas inspeccionadas en Montevideo, 28 no exhibieron planilla de control de trabajo y 24 no presentaron altas al Banco de Previsión Social (BPS). La mayoría de los trabajadores no usaba casco o utilizaba cascos antirreglamentarios en un sector de siniestralidad preocupante, informó el inspector general de Trabajo, Gerardo Rey.

Un estudio de 2012 de la Unidad de Seguridad Vial (Unasev) señala que cuatro de cada diez accidentes laborales de tránsito ocurrieron en motocicleta.

De cada 1.000 personas que sufrieron accidentes laborales y fueron internadas en una unidad de centros de terapia intensiva, 11 eran delivery.

Según la Encuesta Continua de Hogares de 2014, existen aproximadamente 1.400 conductores de motocicleta de reparto o motociclista mensajero en nuestro país. Cuatro de cada diez trabajadores son menores de 30 años y seis de cada diez desempeñan esta tarea como único medio de vida. Además, 96% son dueños de la moto. De ese universo, unos 650 lo hacen en Montevideo.

 

Siniestralidad

Un informe elaborado en 2012 por la Comisión Interinstitucional integrada por Unasev, BPS, Pit-Cnt y el Instituto Nacional de la Juventud (INJU) daba cuenta de una investigación de la siniestralidad en este sector con los siguientes resultados:

-De los 991 accidentes de tránsito laborales registrados, 359 correspondieron a siniestros de moto (38%).

-De los 359, 12% no contaba con el seguro de accidentes y enfermedades profesionales.

-Según el BSE, el promedio de asistencia de estos trabajadores es más del doble que otras ramas laborales: 22 días promedio contra 48,5 días promedio.

-Internación en CTI: cuatro de los 359 requirieron internación en CTI, esto es 11 en 1.000, cuando el promedio en el resto de los sectores laborales es de 1 en 1.000 (BSE).

-De los 359 accidentes, uno tuvo el fallecimiento como consecuencia.

 

Controles

El control sobre los repartidores se inició en 2017 con un decreto que obligó a quienes entregan en moto productos gastronómicos y farmacéuticos a asistir a un curso de capacitación -dictado por el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y la Unidad de Seguridad Vial (Unasev)-. Luego se les entregó el certificado y carné habilitante a 600 trabajadores.

A fines de 2018, la Inspección General de Trabajo y el BPS elaboraron un borrador de proyecto de ley que excluye del régimen de monotributistas a quienes realicen “actividad de distribución por cuenta propia, en cumplimiento de servicios de mediación o intermediación, prestados a través de aplicaciones en línea, cuya ejecución implique una elevada exposición a riesgos para su salud y/o seguridad”.

El proyecto estableció que será el Poder Ejecutivo quien determine las actividades alcanzadas por la norma e indica que las plataformas serán “solidariamente responsables de las obligaciones tributarias generadas en caso de verificarse el incumplimiento” de lo dispuesto. También serán consideradas como patrón “cuando un accidente o enfermedad profesional ocurra a causa o en ocasión de la actividad de distribución”.

 

El sindicato

En abril de este año, el Sindicato Único de Repartidores (Sinurep) -respaldado por la Federación de Empleados de Comercio y Servicios (Fuecys)- inició contactos con el gobierno para impulsar una reglamentación de la actividad. Con la llegada de las aplicaciones tecnológicas que usan repartidores para entregar mercadería (Rappi, Uber-Eats, Glovo, que se suman a PedidosYa), “la problemática es aun mayor”, dijo en el Parlamento el presidente de Sinurep, Andrés Palermo.

Las nuevas plataformas “en vez de aportar, precarizan el trabajo y nos hacen retroceder en derechos que ya habíamos conseguido”, agregó.

La dirigente de Fuecys Ana Rey dijo a El País que esto último podría llevar a aplicar la ley de responsabilidad penal empresarial ante la ocurrencia de accidentes de tránsito si la empresa responsable del repartidor no hubiese controlado que tuviera los elementos de seguridad vial.

Algunas plataformas en línea utilizan una masa de trabajadores autónomos, situación que ha generado la pérdida de cobertura social en un sector altamente expuesto a contingencias en materia de salud y seguridad laboral.

Una de las pretensiones es tener una contraparte para negociar. El sindicato plantea una categorización y una descripción específica de tareas para que los trabajadores no tengan ni más ni menos responsabilidades que las que les competen, y que se disponga la responsabilidad de los patrones, para luego empezar a discutir condiciones laborales, salariales, de vestimenta y climáticas.

 

Informalidad

“Un repartidor gana entre $ 75 y $ 100 la hora, trabaja cuatro horas diarias, y eso no permite tener las motos en condiciones, las ruedas están lisas, los frenos con poca pastilla, tienen pocas luces”, explicó el presidente de Sinurep. A su vez, planteó que el modelo de trabajo de las aplicaciones los lleva a “correr más para alcanzar más propinas y eso genera muchos riesgos” para trabajar. Los trabajadores tienen que poner todas las herramientas de trabajo e incluso comprarse la mochila.

La mayoría de los repartidores que están formales son monotributistas, un régimen especial que unifica los aportes al BPS y la DGI permitiendo tributar con base en un ficto y no por la facturación real.

Andrés Palermo agregó que “el monotributo fue creado con el objetivo de brindar una cobertura mínima en materia de seguridad social a trabajadores de reducida dimensión económica, pero no para que una empresa intermediaria se beneficie utilizando una masa de trabajadores que paradójicamente va a ver disminuida su cobertura social”. Además, al no existir un empleador, los repartidores bajo este régimen “asumen la totalidad del riesgo por la actividad de distribución, pudiendo eventualmente sufrir accidentes sin tener cobertura”, acotó.

 

En Argentina

Un juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario de Buenos Aires dispuso que los repartidores de Rappi, Glovo y PedidosYa no podrán volver a las calles hasta que no se garanticen medidas de seguridad.

Las firmas deben inscribirse en el Registro Único de Transporte en Motovehículos y/o Ciclorrodados (Rutramyc) y garanticen que todos los trabajadores “circulen con casco”, que “la caja portaobjeto esté anclada a la moto o bicicleta y no en la espalda” del conductor, que posean “seguro de vida y accidentes” y ”libreta sanitaria” y que los rodados “cuenten con adecuada señalización mínima (luminosa y refractaria)”.

El Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat debe diseñar y ejecutar un plan de contingencia económica y social para compensar la reducción de ingresos de los repartidores hasta que se normalice la situación, según la resolución judicial.

La medida afecta a unos 5.000 trabajadores que, según la Cámara de Empresas de Mensajería en Moto y Afines (Cemmara), se desempeñan en firmas de mensajerías y delivery dentro de la capital. Otros 7.000, dijeron, prestan servicios de manera independiente.

La Secretaría de Transporte porteña informó que apelará la medida y además recusarán por abuso de autoridad, parcialidad y prejuzgamiento al juez Gallardo. El organismo consideró que no se debe acatar el fallo “porque no está firme”. Sin embargo, hay varias empresas que iniciaron el trámite para la inscripción en el registro.

 

1 comentario en «Delivery: Corriendo por la comida»

  1. Estimados Sres, compañeros o lo que sea de la UNASEV, las encuetadoras, el BSE o quien en cada caso informe….
    QUIERO SER BIEN CLARO. PERO BIEN CLARO Y ADEMÁS, QUE ALGUIEN LO LEA:
    NO SIRVEN DE NADA LOS DATOS ESTADÍSTICOS PARA CONFIRMAR ALGO QUE TODOS SABEMOS.
    SI LA COSA ES TAL COMO SE INFORMA…NADA SIRVE TANTO COMO EL CONTROL (LÉASE BIEN…EL CONTROL): O SEA, EL CUIDADO DE QUE LAS NORMAS VIGENTES SE APLIQUEN…
    Y PARA ESO (REPITO…PARA ESO) LO PRIMERO (LO PRI ME RO) ES QUE EXISTAN CONTROLES DURANTE LAS 24 HORAS.
    PERO LO QUE SUCEDE, ( Y NADIE LO PUEDE NEGAR EN MONTEVIDEO NI EN NINGÚN LUGAR DEL INTERIOR) ES QUE DURANTE LAS HORAS NOCTURNAS (QUE EN URUGUAY PODEMOS ESTIMAR QUE DURAN DESDE QUE TERMINA EL HORARIO «OFICIAL» HASTA LA MADRUGADA) NADIE, PERO NADIE CONTROLA NADA.
    MIENTRAS ESCRIBO ÉSTO, PASARON CINCO O SEIS REPARTIDORES LLAMADOS ERRÓNEAMENTE «DELÍVERIS» SIN LUCES POR MI CUADRA..
    NO ESCRIBAMOS IDIIOTECES, CUANDO SE TRATA DE TOMAR MEDIDAS.
    Y TOMAR MEDIDAS, EN ESTOS CASOS (Y AQUÍ NO TENGO COLOR POLÍTICO) ES SIMPLEMENTE CON-TRO-LAR DURANTE LAS 24 HORAS.
    NO PODEMOS SEGUIR PENSANDO QUE EN MONTEVIDEO O EN EL INTERIOR LAS COSAS PASAN DURANTE EL «HORARIO HÁBIL» DE LOS FUNCIONARIOS.
    ESO, YA NO FUNCIONA ASÍ.
    KAPLOC.

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