Por Víctor Carrato
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En el caso de Uruguay, las previsiones indican que la economía caerá -3,7% este año, mientras que en 2021 crecerá 4,6%.
Esto resulta del impacto súbito y generalizado de la pandemia del coronavirus y las medidas de suspensión de las actividades que se adoptaron para contenerla.
La investigación abarca 183 economías durante el período comprendido entre 1870 y 2021.
Para las economías avanzadas, la contracción será aun mayor, de un 7% en 2020, mientras que para los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED) la caída sería de un 2,5%.
La disminución prevista en los ingresos per cápita, de un 3,6%, empujará a millones de personas a la pobreza extrema este año, dice el documento.
La suspensión de las clases y las dificultades de acceso a los servicios primarios de atención de salud probablemente tengan repercusiones a largo plazo sobre el desarrollo del capital humano.
Dos hipótesis
Sin embargo, el BM estima que el crecimiento mundial repuntaría un 4,2% en 2021, a saber, un 3,9% para las economías avanzadas y un 4,6% para los MEED.
Pero la hipótesis más pesimista, para el caso que la pandemia se prolongue por más tiempo, de que ocurran agitaciones financieras o de que se produzca un repliegue del comercio internacional y las relaciones de suministro, la economía mundial podría contraerse hasta un 8% este año, para recuperarse apenas por encima de 1% en 2021, en tanto que el producto de los MEED disminuiría casi un 5% este año.
Se prevé que la economía de Estados Unidos (EEUU) se contraerá un 6,1 % este año. En cuanto a la zona del euro, se estima que el producto caerá un 9,1 % en 2020. Además, se prevé una retracción del 6,1 % en la economía de Japón.
Panorama regional
Las previsiones del BM para América Latina y el Caribe estiman un desplome de 7,2% en 2020, el mayor comparando todas las regiones analizadas. Esto constituirá una recesión mucho más profunda que las causadas por la crisis financiera mundial de 2008-09 y la crisis de la deuda latinoamericana de la década de 1980.
La fuerte caída de los precios mundiales de los productos básicos ha afectado a gran parte de la región, en especial, a los productores de petróleo y gas.
Las grandes economías han experimentado importantes salidas de capitales. La abrupta desaceleración económica en EEUU y China ha alterado las cadenas de suministro de México y Brasil y ha provocado una fuerte caída en las exportaciones de economías productoras de productos básicos, como Chile y Perú.
La respuesta de política monetaria ha incluido el suministro de liquidez, la flexibilización de los requisitos de reserva para los bancos, reducciones en las tasas de interés, el establecimiento de líneas de crédito recíproco en dólares estadounidenses, la intervención en el mercado cambiario y programas de compras de activos. Muchos países han anunciado paquetes de estímulo fiscal que incluyen asistencia social, apoyo para pequeñas empresas, fondos adicionales para el sector de la salud, la postergación de los vencimientos de impuestos y la suspensión de pagos de préstamos y servicios públicos.
Se prevé que la actividad económica caerá a su punto más bajo durante el segundo trimestre del año, cuando las medidas de mitigación se encuentren en sus niveles más altos. En este contexto, la normalización de las condiciones internas y mundiales permitirían que el crecimiento regional se recupere al 2,8% en 2021.
Las economías de nuestros vecinos seguramente afectarán a nuestro país. Brasil se retraerá este año un 8% y Argentina se prevé que caerá un 7,3%.
En el caso de Uruguay, las previsiones del BM indican que el PIB va a caer -3,7% este año y que en 2021 crecerá 4,6%.
La informalidad generalizada limitará el alcance de los esfuerzos de asistencia social destinados a morigerar el impacto económico de la pandemia. Los recientes avances de la región en cuanto al alivio de la pobreza y de la desigualdad podrían estar en riesgo. Los efectos negativos sobre el ingreso podrían reactivar la ola de malestar social del año pasado. El mayor nivel de endeudamiento de los gobiernos en 2020 aumentará la vulnerabilidad a la presión del sector financiero y podría causar problemas en el servicio de la deuda debido al alza de las tasas de interés durante una recuperación, al tiempo que la escasez de flujo de efectivo podría someter a los balances de las empresas a una presión considerable. Es posible que se tarde en recuperar la demanda de los clientes de servicios de turismo, personales y de entretenimiento incluso después de que la pandemia haya desaparecido, dice el informe del BM.
Respuesta del Banco Mundial
El Grupo Banco Mundial, una de las principales fuentes de financiamiento y conocimientos para los países en desarrollo, está adoptando medidas rápidas y de amplio alcance para ayudar a estos países a fortalecer su respuesta frente a la pandemia. Con tal objetivo, respalda intervenciones de salud pública, trabaja para garantizar el suministro de insumos y equipos esenciales y colabora con el sector privado para continuar sus operaciones y mantener el empleo. Destinará hasta US$ 160.000 millones en un plazo de 15 meses como apoyo financiero para ayudar a más de 100 países a proteger a los sectores pobres y vulnerables, apoyar a las empresas e impulsar la recuperación económica. Dicho monto incluye US$ 50.000 millones correspondientes a nuevos recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que se ofrecerán mediante donaciones y préstamos en condiciones sumamente concesionarias.