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Economía proyecciones | Economía |

Un mensaje poco esperanzador

Las proyecciones para la economía global del Banco Mundial

El mundo se desacelera por largo tiempo y eso afecta más a los más vulnerables.

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Para el Banco Mundial el 2023 va a ser un año muy complejo. Según las proyecciones del organismo el crecimiento mundial se desacelerará del 3 % pronosticado hace seis meses al 1,7 %. Las causas están en los altos niveles de inflación, el aumento de las tasas de interés, la baja en los niveles de inversión y las turbulencias propias que guerra provocó mucho más allá de la zona de conflicto.

Una situación es que se da en forma global si se revisan diferentes enfoques por regiones, desarrollados y emergentes, dimensiones. El deterioro en el crecimiento es el resultado de una combinación única, de medidas de política monetaria restrictiva para contener la inflación en forma descoordinada, el empeoramiento generalizado de las condiciones financieras en el mundo, el conflicto Rusia Ucrania con la realidad de la relevancia en mercados claves en el mundo, así como las medidas de sanciones que fueron implementadas. Pero existen casos especialmente vulnerables como las economías emergentes para las cuales se espera que el ingreso per cápita de los MEED esté en el entorno del 2,8 %, por debajo del promedio 2010-2019. Casos como África subsahariana que son el 60 % de las personas del mundo que se encuentran en la pobreza extrema se pronostica un crecimiento del 1,2 %, lo que de acuerdo con el BM podría recrudecer la pobreza lejos de generar condiciones que permitan mejorar.

Las economías avanzadas tendrán una baja de 2,5% a 0,5% lo que es sinónimo de inicio de una recesión. Todos estarán por debajo: EEUU, zona euro y China. La tasa de crecimiento de la potencia asiática será de 4,3 cuando era de un 6%. Por su parte, el restante mundo de economías avanzadas se estima que bajen de 3,8 % en 2022 a 2,7 % en este año producto de un abaja en la demanda externa.

Para fines de 2024, los niveles del producto interno bruto (PIB) en las economías emergentes y en desarrollo serán aproximadamente un 6 % inferiores a los niveles previstos antes de la pandemia. Si bien se prevé que la inflación mundial se modere, se mantendrá por encima de los niveles prepandemia.

La falta de inversión como gran problema ya que se suma a un factor que contribuye a retacear el crecimiento. En particular en el mundo en desarrollo baja estar por debajo del promedio. La baja inversión es una limitante del crecimiento se asocia con un comercio débil, y dificulta el logro de los objetivos relacionados con el desarrollo y el clima.

Las políticas para impulsar el crecimiento de la inversión deben ser adaptadas a las circunstancias del país, pero incluyen reformas fiscales y estructurales integrales, incluida la reorientación del gasto en subsidios dado el espacio fiscal limitado del mundo en desarrollo.

Pero podría ser peor ya que pueden darse otros shocks negativos y que afecten especialmente a sectores y economías más vulnerables. En este sentido preocupa en especial estas economías de menor tamaño que son particularmente más sensibles por su dependencia del comercio y la financiación externos, diversificación económica limitada, endeudamiento elevado y susceptibilidad a desastres naturales. Al respecto se destaca que hay 37 estados pequeños con una población de 1,5 millones de personas o menos cada uno. Son los que fueron más afectados por la crisis COVID 19 Estos Estados sufrieron una recesión más profunda como consecuencia de la COVID-19 y experimentaron un repunte mucho más débil que otras economías, en parte debido a las prolongadas perturbaciones que afectaron al turismo. En 2020, la producción económica de los Estados pequeños se redujo más del 11 %, lo que representa una disminución siete veces mayor que la observada en otras economías emergentes y en desarrollo. En el informe se concluye que los Estados pequeños a menudo experimentan pérdidas relacionadas con desastres que representan, en promedio, el 5 % del PIB al año, lo que genera graves obstáculos al desarrollo económico.

Se necesita una acción mundial urgente para mitigar los riesgos de recesión mundial y sobreendeudamiento en contexto de mayores necesidades fiscales y suba de las tasas de interés. Además, las economías presentan importantes debilidades fiscales y en este sentido el mismo BM hace hincapié en la relevancia de focalizar las políticas públicas en atender a los más necesitados, en tener claridad en las perspectivas y metas inflacionarias y en generar una adecuación del gasto público.

Algunas reflexiones

En el marco actual de políticas publicas que refuerzan algunas acciones parece que se está con importantes dificultades para salir adelante. Políticas monetarias restrictivas y que e retroalimentan son causas de mayores afectaciones en la inversión y la demanda. Se debe apostar a mayores coordinaciones internacionales lo que parece una utopía en este contexto geopolítico de los tiempos que corren.

Existe una realidad de prioridad en términos de políticas públicas, donde el rumbo de estas es fundamental y parece que no se está en el adecuado.

La pandemia y la guerra más que desatar una trayectoria a la baja pusieron de manifiesto y aceleraron los efectos de problema estructurales sumamente críticos por los que transita el mundo actual.

Seguimos polarizando y la crisis tanto COVID como lo más reciente en términos de suba de precios de los alimentos y de las energías afecto en forma desigual y golpeo mucho más fuerte a los más vulnerables.

Uruguay una vez más a contramano cuando se afirma la importancia de focalizar las políticas públicas en atender a los más necesitados, en tener claridad en las perspectivas y metas inflacionarias y en generar una adecuación del gasto público no cumplimos ni un punto.

Perspectivas mundiales: crecimiento 1,7%

Perspectivas regionales:

  • Asia oriental y el Pacífico:Según las proyecciones, el crecimiento se reducirá al 4,3 % en 2023 y aumentará al 4,9 % en 2024.
  • Europa y Asia central:Se espera que el crecimiento se reducirá al 0,1 % en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,8 % en 2024.
  • América Latina y el Caribe:Se prevé que el crecimiento se reducirá al 1,3 % en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,4 % en 2024.
  • Oriente Medio y Norte de África:Según las previsiones, el crecimiento se reducirá al 3,5 % en 2023 y al 2,7 % en 2024.
  • Asia meridional:Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 5,5 % en 2023 y luego repuntará hasta alcanzar el 5,8 % en 2024.
  • África subsahariana: Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 3,6 % en 2023 y aumentará al 3,9 % en 2024.

“La crisis que enfrenta el desarrollo se está intensificando a medida que las perspectivas de crecimiento mundial se deterioran. Los países emergentes y en desarrollo se enfrentan a un período de varios años de crecimiento lento impulsado por una pesada carga de la deuda y escasas inversiones; al mismo tiempo, el capital mundial es absorbido por las economías avanzadas que enfrentan niveles de deuda pública extremadamente altos y tasas de interés crecientes. El bajo nivel de crecimiento y de inversión empresarial agravará los retrocesos en materia de educación, salud, pobreza e infraestructura, que ya son devastadores, así como las crecientes demandas derivadas del cambio climático”. David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial

“La falta de inversiones genera gran preocupación porque está asociada con bajos niveles de productividad y de actividad comercial, y empeora las perspectivas económicas generales. Sin un crecimiento sólido y sostenido de las inversiones, es sencillamente imposible avanzar de manera significativa en la consecución de objetivos climáticos y de desarrollo más amplios. Las políticas nacionales para impulsar el crecimiento de la inversión deben adaptarse a las circunstancias de cada país, pero siempre comienzan con la creación de marcos de política fiscal y monetaria sólidos y la introducción de reformas integrales destinadas a mejorar el clima para la inversión”. Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial

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