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Editorial referéndum | Guido Manini | Lacalle Pou

LA GOTERA DEL ALTILLO

La Cagalera

Por Alberto Grille

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Caras y Caretas Diario

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Era visible que el resultado del referéndum traería cola porque, pese a haber mantenido los artículos de la ley impugnados, el gobierno había salido bastante mal parado y había aventajado por muy poco a los partidarios de la anulación, aun montando el caballo del comisario.

El día después

El que más rápido sintió el impacto fue el Senador Guido Manini, comentando a Alberto Volonté que “desde ahora, cualquier error podría ser causa de la derrota en 2024”.

Tal vez con su estilo procaz, Graciela Bianchi lo hiciera antes, porque a esa misma hora puteaba a un televisor ubicado en el Ballroom del Raddison.

Manini fue el primero, pero no fue el único en percatarse de una nueva realidad.

Al otro lado de la Plaza Independencia, Lacalle Pou con un rictus de desagrado trató de cerrar esa etapa y comenzar la de las esperadas grandes reformas, la de la educación, la de las jubilaciones y la eliminación de los asentamientos.

A partir de esa noche, una serie de hechos marcaron un nuevo clima político con un Frente Amplio confiado en sus fuerzas, reencontrándose con los movimientos sociales y con nuevas autoridades, varios candidatos dibujados en su futuro y resultados esperanzadores en varios departamentos del interior.

Probablemente demasiado optimismo y atado con alambre, pero eso es bastante comparado con un año antes.

Por otro lado, la coalición de gobierno denota nerviosismo en sus cuatro patas.

No hablemos de Pablo Mieres, que en pocos días dijo que sí y que no, adivinando la evolución salarial y la magnitud del retraso del salario real en el curso de una inflación ¿inesperada?

Olvidando a Mieres, cuya función es mejorar la imagen reaccionaria del gobierno, se esperaba la palabra de los legisladores de Cabildo Abierto reclamando atención para su espacio político, cuya postergación consideran un hecho.

Cabildo no se calla

Los senadores Guido Manini, Domenech y Lozano y el diputado Lust han desplegado un manojo de ideas y proyectos que no han logrado sacar de los cajones.

En pocos días, han cuestionado al Poder Judicial, especialmente a la Fiscalía de Corte y los fiscales, reclamaron el tratamiento de varias leyes, algunas con autoría propia, como la que se ha dado en llamar “de prisión domiciliaria”, que de aprobarse permitiría la libertad de los presos procesados por delitos relacionados con los derechos humanos durante la dictadura, han reivindicado la inocencia de, al menos, algunos homicidas y torturadores condenados por delitos de lesa humanidad, reclamaron el tratamiento parlamentario de la Ley de Usura, la Ley de Tenencia Compartida y más recientemente la reforma del Código de Proceso Penal.

Mientras disparan flechazos al fiscal subrogante, Juan Gómez, han sido los primeros en reclamar a su propio gobierno soluciones para que el bolsillo de la población no se vacíe con el aumento de la carestía y pidiendo soluciones, aunque sean temporarias para los pequeños comercios y para las pymes, soluciones que incluyen el control de precios, causando la irritación de los blancos y otros grupos de la coalición muy alineados en la conducción económica neoliberal.

Del batllismo no queda ni el humo

El Partido Colorado está aturdido y Sanguinetti, como un sparring golpeado, intenta ocupar el centro del ring que cada vez le es más esquivo.

Ciudadanos, el otro sector colorado con representación parlamentaria y ministerial, sintió el envión de Cabildo Abierto y también reclamó más participación al herrerismo y más precisamente al sector que lidera Luis Lacalle Pou, que es el que manda.

El grupo colorado mayoritario busca perfil en su alicaído partido y procura disimular la pérdida de su líder, Ernesto Talvi, hoy retirado de la actividad política.

Según declara el ministro de Ambiente, Adrián Peña, Ciudadanos propone ubicarse en el centro izquierda del espectro político disputando espacios con el Partido Independiente y, por si las moscas, con algunos sectores de Frente Amplio que, al menos en el imaginario de los analistas, aspiran a encontrar electorado en el centro.

No obstante, la aspiración de Ciudadanos no es fácil en una coalición que se ubica cada vez más a la derecha y donde ninguno de sus integrantes le da la rienda como para zambullirse hacia la zurda.

En estos días, Ciudadanos ha intentado negociar con Carolina Cosse su voto para el proyecto que la Intendencia de Montevideo acordó con el BID, pero sus compañeros de coalición, especialmente los blancos, le cerraron todas los caminos que le hubieran permitido votar este fideicomiso, que además sería tan necesario para la intendencia como para el Ministerio de Ambiente y para proyectar al ministro con un discurso medioambientalista en el cual cifra grandes expectativas de cara al próximo evento electoral.

Al escribir estas líneas aún quedan unas horas para que la Junta Departamental de Montevideo vote el mencionado fideicomiso.

Tal vez el último esfuerzo de Peña tenga éxito porque, si no fuera así, estaríamos ante un gran error fogoneado por los ediles blancos y Laura Raffo, a quienes habrán de recordar cuando se cuenten los votos en 2024.

Tampoco le han dado espacio al diputado Ope Pasquet para su proyecto de ley de eutanasia, proyecto que encuentra fuerte oposición en Cabildo Abierto, la Iglesia Católica y otros grupos religiosos evangelistas y en casi toda la bancada parlamentaria del Partido Nacional.

Para colmo, Pasquet, alertado por las “sutilezas” que transmitiera el secretario de Estado de Estados Unidos (EEUU) al canciller Bustillo en su reciente reunión en Washington y las informaciones que se tienen de las tensiones en el sudeste asiático y la guerra en Ucrania, sugirió no seguir adelante con la negociación con China por el TLC, sugerencia que no fue apoyada por ningún sector político y que será muy resistida por las ambiciones y los bolsillos repletos de los sectores agroexportadores y ruralistas que tienen notable influencia en el gobierno, en el herrerismo y en Cabildo Abierto.

El país siempre da la línea

El diario El País, presumiendo de orientador ideológico de la coalición, respondió a Pasquet y a quienes advirtieron que era poco prudente seguir adelante con el TLC con China, que “es muy fácil alinearse con los moralistas impolutos, pero que es solo una tontería, y que así China fuera el diablo encarnado, hay que vender a quien nos compre”, aun -destaca- si no les gusta a los norteamericanos, que así pondrán más atención en nosotros.

Por ahora, porque si EEUU aprieta, otro gallo va a cantar.

No termina aquí la búsqueda del perfil de Ciudadanos.

La semana pasada, sorprendió con una propuesta de bajar los impuestos al consumo, beneficios para las pymes, aumentos para jubilados y trabajadores que se alejaba de la idea que parecía predominar en el gobierno que basaba su lucha contra la inflación con medidas paliativas y transitorias como la baja de IVA por 30 días del asado de tira y los productos panificados y la suba de las tasas de interés por parte del Banco Central con el propósito de retirar liquidez de la plaza.

Como el lector podrá ver a continuación, el relato que hago del tembladeral en los interiores de la coalición coincide con las opiniones de Danilo Arbilla, el viejo editor de Búsqueda y hoy columnista de El País, alineado con este gobierno y con todo el proyecto de la derecha.

Danilo Arbilla se asombra de la propuesta de Ciudadanos, que según él va más allá de lo que propone el Frente Amplio, también se preocupa por los problemas de la economía que enfrenta el gobierno y duda de su éxito por las crecientes necesidades de la gente y por supuesto de la pandemia, la guerra de Ucrania y la herencia maldita que dejó el gobierno de Tabaré Vázquez.

Pero más se preocupa por las internas de la coalición y particularmente por el Partido Nacional, que, según Arbilla, “no está haciéndolo del todo bien”.

Advierte que en el Partido Nacional hay demasiados dirigentes y ambiciones, “espaldarazos y “ninguneos” y “un trabajo a destajo y desprolijo en materia de cargos” en perjuicio de los otros miembros de la coalición, quienes parecen haber sido postergados en el acomodo, prefiriendo colocar a los amigos del presidente.

Arbilla se detiene en Cabildo Abierto, que reclama “con todo derecho” marcar un perfil propio, y en el Partido Colorado que “sin mucho as en la manga” espera como el mesías una carta ajena que bien podría ser Pedro Bordaberry, el candidato preferido de Arbilla.

Para terminar con su análisis, el experimentado columnista analiza que la carestía pone nerviosos a todos, “no solo por la situación de la gente, sino porque ninguno quiere caer en la redada” y advierte que “si va cada quien por su lado, se pueden pialar”

Veámoslo bien porque Arbilla es otro a quien el resultado del referéndum le abrió los ojos y ha percibido, como Manini, que al primer error todo el castillo de naipes se puede caer.