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Elecciones nacionales: un momento decisivo para la calidad de la democracia uruguaya

por Gerardo Bleier

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Por primera vez en muchas décadas el Uruguay está siendo objeto de prácticas populistas simultáneas diversas y, en diferente grado, muy peligrosas.
El “sartorismo” no es más que la incorporación a la política de un grupo económico multinacional cuyo propósito es acceder a espacios de influencia en la esfera de la regulación de la multimillonaria industria del cannabis medicinal.
Pese a su carácter caricatural, también la acción de Novick y su partido de sí mismo es populismo duro y puro. Aquí el objeto es satisfacer la ansiedad de protagonismo de un narcisista contumaz y, además, obsceno: los millones de dólares que ha invertido en publicidad no deben tener antecedentes en la política nacional.
El tercer populismo, el más peligroso, por sus contenidos neofascistas, es el que representa Cabildo Abierto y su caudillo militarista, Guido Manini Ríos.
Detrás de esa figura pasajera que luego desecharán se encuentran grupos de privilegio que comenzaron a organizar su acción neofascista con profesionalismo procurando influir o promover movimientos como el de los “autoconvocados”, que luego procuraron controlar al movimiento ecologista y anticapitalista vulgar denominado UPM2NO, y que finalmente se organizaron en partido político.
El problema coyuntural de estos fenómenos deriva, además de que todos ellos persiguen fines económico sectoriales, los estancieros semifeudales (que no son la mayoría en Uruguay pero son influyentes), los comerciantes prebendarios, etc., es el que se deriva de que ambos necesitan al Estado operando a su servicio y que esa lógica entra en contradicción con otras corrientes de los partidos tradicionales inclinadas hacia el neoliberalismo: todo el poder al mercado.
De ahí se deriva que es absolutamente imposible que gobiernen juntos otorgando estabilidad a la nación. Mucho menos continuidad de los esfuerzos por lograr consolidar el modelo de desarrollo sostenible con justicia social que ha implementado con aciertos y errores el Frente Amplio.
Aunque no es el objeto principal de la entrevista, algo de esto procuré subrayar en esta bella entrevista que me hizo Blanca Rodríguez.

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