En medio de una campaña feroz de comunicación histérica instrumentada por los amigos meritocráticos del poder -que dispara especial y particularmente contra los sindicatos- ahora llegó el momento en el que hablarán las grandes mayorías. Después de dos años de pandemia, las y los trabajadores se reencontrarán en las calles en un acto que se prevé será masivo. El presidente del Pit-Cnt adelantó algunos de los grandes ejes y propuestas que el movimiento sindical entiende imprescindible colocar en la agenda nacional. Aseguró que “sin políticas activas y dirigidas a los sectores más vulnerables, el derrame capitalista no existe”.
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¿Fue difícil definir la consigna para el 1° de Mayo?
En realidad no. Lo primero que hubo fue una determinación rigurosa del diagnóstico de la situación que vive la gran mayoría de nuestro pueblo. Hay un proyecto de país de ajuste contra las grandes mayorías. Esto se refleja en un crecimiento de la desigualdad y en un modelo de crecimiento del PIB y de la riqueza nacional que es absolutamente excluyente de las grandes mayorías. Para este diagnóstico nos basamos en el crecimiento del PIB en el segundo semestre de 2021. Asimismo, este año el producto sigue creciendo al influjo de las exportaciones de commodities que han tenido un crecimiento enorme en volumen y en precio. Pero simultáneamente a que sucede esto, se rebaja el salario real. Crece el empleo, pero crece en sectores con pauperización salarial como en los jornales solidarios, por ejemplo. Asimismo, hay 66.000 pobres -es cierto que el año pasado llegaron a ser 100.000 y que bajaron-, pero un tercio de esos 66.000 pobres son niños y niñas. Y además, existe una aceleración -a pesar del aumento de precio- de la concentración de la tierra. Hay un proceso de centralización y concentración del capital evidente y comprobable. La torta crece, pero la masa salarial se disminuye. Esto en un contexto del alza inflacionaria que enfrentamos ahora, donde a pesar de que debiera comenzar la recuperación del salario real, en realidad, lo que se puede proyectar es que se mantenga una situación o de estancamiento o de rebaja salarial en el peor de los casos, si es que esta inflación continúa. En ese sentido es que hemos dicho que este adelanto a cuenta del que habló el Poder Ejecutivo -porque no es un aumento- es absolutamente insuficiente. Lo que se necesitan son medidas de otro tipo, que no pongan como prioridad el déficit fiscal; una macroeconomía diferente coloque la prioridad en una inversión importante del Estado para generar infraestructura. Entre otras medidas, la posibilidad de desarrollar un plan nacional de viviendas que abata el déficit habitacional y que eso sea tenido en cuenta en la Rendición de Cuentas; que haya mecanismos para que se desarrollen políticas explícitas, activas, de generación de puestos de trabajo de calidad. Por ejemplo, el sistema nacional de compras públicas y que además haya una línea de trabajo para superar la rebaja salarial y generar -al menos- condiciones para que la desigualdad no siga creciendo de esta manera. Mientras esto sucede, los depósitos en volumen en mano del sistema financiero -que en un 70% surgen de cuentas superiores a 100.000 dólares, por tanto es la riqueza concentrada de este país- crecieron a la friolera de 9.000 millones de dólares. Entonces y por todo esto que menciono, este diagnóstico se sostiene empíricamente. Frente a eso, claramente tenemos las propuestas que hace el Pit-Cnt y que pasan por los temas incluidos en la convocatoria, en relación al salario, al trabajo de calidad, las compras públicas y la industria nacional, la batalla contra el hambre y la carestía, como también la defensa de la seguridad social.
¿El gobierno está abroquelado en su modelo o está dispuesto a escuchar algo?
En este instante hay una posición muy cerrada, porque nosotros preguntamos si ese 2% que anunció el Poder Ejecutivo se podía mejorar y la respuesta fue que no. Preguntamos si ese 2% en vez de ser un adelanto a cuenta podía quedar como un escalón más de ajuste, y nos dijeron que no. También propusimos subir el Salario Mínimo Nacional [SMN] y tomaron nota, pero al día siguiente respondieron que no. Estamos abiertos a dialogar y proponer pero el gobierno parece abroquelado. De todos modos, el movimiento sindical siempre ha promovido -y lo seguirá haciendo- la búsqueda del diálogo y en ese marco hay que leer la conversación con el senador Manini Ríos de Cabildo Abierto en el que buscamos explicitar claramente las ideas del movimiento sindical en todos los temas relevantes del país, como así también en el encuentro de la semana próxima que mantendremos con el presidente de la República. Volviendo al punto central de la pregunta, sí, claramente en este momento el Poder Ejecutivo está abroquelado en una posición muy cerrada aunque también es notorio que dentro de la coalición hay distintas posiciones. Veremos el próximo miércoles cuando nos encontremos con el presidente si abre algún margen de flexibilidad.
En un encuentro desarrollado el año pasado en Torre Ejecutiva, el presidente elogió o destacó particularmente la propuesta de compras públicas que le presentó el Pit-Cnt como parte de un conjunto de medidas para atender la emergencia en la pandemia. ¿Qué pasó con eso?
En aquella oportunidad el presidente dijo que estuvo de acuerdo con estudiarlo y armar algo para implementarlo. Por supuesto no desconfío de su palabra ni de su posición. El problema es que después en el Poder Ejecutivo no se encontró un equipo que actuara como locomotora de un proyecto de ese tipo. Hablamos con distintos ministerios, con Industria, Economía, pero nunca hubo un equipo que liderara en el Ejecutivo a modo de locomotora para impulsar un proceso de este tipo que requiere juntar la diversidad de instituciones que están implicadas en las compras del Estado, así como tener algunos proyectos pilotos para posteriormente ir desarrollando el proyecto y concretar que las compras del Estado se basen en redes de proveedores nacionales. Algo que lógicamente, generará trabajo. Para mí es una propuesta que tiene total vigencia, en cualquiera de las hipótesis. Lástima que más allá de la palabra del presidente, en los hechos prácticos, no se logró avanzar en esa dirección.
¿El equipo económico tiene como prioridad atacar la pobreza? ¿El gobierno tiene un plan para atenderla?
Yo creo que ellos gobiernan para los llamados malla oro, para el complejo agroexportador de los commodities que exportamos como país y probablemente ellos tengan la concepción de que a partir de esa prioridad se produce una especie de derrame espontáneo en la sociedad capitalista. Nosotros sabemos que sin políticas activas, explícitas y dirigidas a los sectores más vulnerables, ese derrame no existe. Ya pasaron muchas décadas en que se argumentaba que primero tenía que crecer la torta par después repartir. Sin embargo, pasaron décadas de esos modelos en los que la torta creció y el reparto no llegó. Estamos en un momento, repito, en donde hay determinado crecimiento del PIB pero es excluyente y con desigualdad.
Fue bastante cuestionado el manejo oficial de las cifras de pobreza infantil. ¿Se tiene dimensión de las consecuencias futuras, los daños y secuelas de esta deuda social?
Es devastador. Para nosotros es una de las prioridades y urgencias sociales que debemos atender. Pero además hay otro tema ligado a este y es que después le echaremos las tintas al sistema educativo. No hay sistema educativo que pueda resolver lo que no resolviste en los primeros años de la vida de la gente.
Distintos actores han coincidido en señalar que existe una campaña visible y elocuente de ataques contra los sindicatos. Más allá del posible endurecimiento de posturas a partir del triunfo del No en el referéndum, ¿el gobierno se ensañó con Fenapes?
Creo que hay una política explícita de estigmatizar el derecho a la organización sindical que particularmente se manifiesta de manera virulenta con el caso de la educación y de Fenapes en particular. El Pit-Cnt está muy comprometido, tanto con el uso responsable de las licencias sindicales como también con frenar este tipo de abusos antisindicales que se manifiestan desde distintas áreas del poder político, y que lo vamos a llevar a la Conferencia Internacional de la OIT como una queja del movimiento sindical frente a estos mecanismos que vulneran la libertad sindical.
¿Hay intencionalidad particular de “golpear” a uno de los referentes de la campaña del Sí?
Sin duda, por eso en términos concretos la toman contra Fenapes. Es una decisión política.
Has señalado que el camino del referéndum sirvió como parte de un proceso de fortalecimiento del tejido social y acumulación del campo popular. ¿Ahora comienza el trabajo hacia un Congreso del Pueblo?
Evidentemente el nivel de acumulación de fuerzas en este instante es infinitamente superior a cuando nosotros estábamos conversando si íbamos o no a un referéndum para anular total o parcialmente la LUC. Se avanzó mucho desde el punto de vista del estado de ánimo, de los contactos y las redes de las organizaciones populares, del activismo de la gente en cada barrio, en cada lugar de trabajo. Pero nosotros estamos en una situación que frente al ajuste del gran capital contra el trabajo y las grandes mayorías populares, estamos en una serie de acciones de carácter defensivo. De hecho el referéndum fue una acción de carácter defensivo. Y lo mismo podemos decir de nuestras acciones en defensa del trabajo, en defensa del salario, contra la carestía o en defensa de nuestros derechos en materia de seguridad social. Pero en algún punto esas acciones deben convertirse en iniciativa hacia adelante y creo que para el siglo XXI nos falta una elaboración de los vectores programáticos que permitan -en clave de integración profunda de América Latina- transformar el país en beneficio de las grandes mayorías. Para eso es que el Pit-Cnt -y lo vamos a anunciar formalmente este 1° de mayo- va a ubicar la perspectiva de un Congreso del Pueblo. Que se podrá llamar así o de otra forma, porque no importa el nombre, el asunto es generar el mínimo común denominador, la confluencia de las más amplias organizaciones vinculadas al sector productivo, social, económico, cultural del país, de modo de ubicar una perspectiva programática para las décadas que vienen en nuestro país. Porque hoy se viene gobernando para quien detenta el poder económico en el país pero hace falta un proyecto para las grandes mayorías y los que tienen que construir ese proyecto de manera absolutamente democrática, son esas mismas grandes mayorías organizadas.