Sin embargo, dos días después, declaró que Washington estaba manteniendo “conversaciones muy buenas y productivas” con las autoridades iraníes y que había pospuesto por cinco días cualquier ataque contra las centrales eléctricas. Posteriormente, volvió a prorrogar el plazo, fijando su vencimiento para el martes.
Amenaza a Irán
Las amenazas se contradicen con el mensaje que Trump brindó el pasado viernes, cuando aseguró que la potencia norteamericana podría fácilmente “abrir” de nuevo el estrecho de Ormuz y “tomar el petróleo” con “un poco más de tiempo”. Durante el viernes Estados Unidos recrudeció sus ataques y apuntó contra un puente en construcción de Irán que sería el más alto de Medio Oriente. Incluso difundió el video de la embestida.
Tras ello, Irán amenazó con ataques “más aplastantes, más amplios y más destructivos” y lanzó misiles sobre Israel. También derribó un avión de caza F-15E de Estados Unidos. Luego, el Ejército de Teherán aseguró haber alcanzado otro avión, un aparato de apoyo aéreo A-10 Thunderbolt II, que posteriormente se estrelló en el Golfo y cuyo piloto fue rescatado sano y salvo.
En tanto, en las últimas horas, los ataques desde Washington apuntaron a una zona cercana a la planta nuclear de Bushehr; los bombardeos mataron a un guardia y obligaron a Rusia a desalojar a 198 trabajadores de su nacionalidad.
Tanto la cancillería rusa como el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) condenaron energéticamente lo ocurrido. El jefe de la OIEA advirtió que las plantas de energías nucleares y sus áreas cercanas “nunca deben ser atacadas”, y expresó su “profunda preocupación” por el bombardeo.