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Entrevistas Murro | reforma jubilatoria |

Seguridad social

Murro: el objetivo de la reforma es reducir el gasto

"La gente va a cobrar menos con esta reforma jubilatoria", planteó Ernesto Murro en diálogo con Caras y Caretas.

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Caras y Caretas Diario

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El exministro de Trabajo y Seguridad Social Ernesto Murro dijo a Caras y Caretas que el proyecto de reforma jubilatoria propuesto por el gobierno propone una reducción de lo que va a cobrar la población, además de un aumento de la edad jubilatoria.

“Estimamos que para una gran parte de la gente, para la mayoría, estamos hablando de más años de edad de trabajo para acceder a una pensión o jubilación, y también una reducción de los montos a cobrar. Esta es una reforma donde la preocupación de parte del gobierno es bajar el gasto”, afirmó Murro, quien también fue presidente del Banco de Previsión Social (BPS) y presidente de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social.

Sostuvo que el objetivo de la reforma oficialista es “reducir el gasto”. “Alguien puede decir que se baja lo que está mal gastado, pero en Uruguay una jubilación promedio del BPS está en los 29.000 pesos, la jubilación mínima está en 15.000 pesos. Estamos hablando de que pese a los importantes aumentos que hubo durante los 15 años del FA, esos montos mínimos y promedio no son exagerados y, por tanto, si eso se va a rebajar, es algo que indudablemente nos oponemos como fuerza política”, agregó.

Consideró que en otros países puede haber gastos “irregulares”, pero aseguró que no es el caso de Uruguay. “No es que haya un gasto irregular o exagerado en el sistema, todo lo contrario. Entonces, la reducción es en lo que va a cobrar la gente, los jubilados, pensionistas y las personas con discapacidad. Reducir eso implica que la gente va a ganar menos”, indicó.

“Hay una serie de estudios recientes que muestran el gran impacto que tienen las jubilaciones y pensiones en las familias. Para el 20 por ciento más pobre de la población, que es la quinta parte de la población uruguaya, el principal ingreso que tiene no es por salarios, es por seguridad social y dentro de ella es por jubilaciones y pensiones. El impacto de las jubilaciones no es solo para el jubilado que vive en ese hogar, sino que impacta en los niños, adultos y jóvenes de ese hogar”, agregó.

Sostuvo que este gobierno ha hecho “una reforma silenciosa de rebajar el poder de compra de las jubilaciones y pensiones”. “El gobierno se ha ahorrado cientos de millones de dólares en estos dos años y medio rebajando lo que paga de jubilaciones y pensiones a la gente, eso no solo perjudica a los jubilados, pensionistas y personas con discapacidad, sino a las familias, comerciantes, productores rurales que no ven esos ingresos en sus comercios, en sus ferias”, afirmó.

¿Cuáles son los aspectos más negativos que se plantean en este proyecto de reforma jubilatoria?

Es muy buena la resolución unánime que dio a conocer el Frente Amplio, me parece que es un buen resumen de los principales aspectos acerca de este proceso de reforma. En primer lugar, es necesaria la reforma por aspectos financieros y sociales, pero no puede ser cualquier proyecto.

El proyecto del gobierno es solo una reforma de las jubilaciones y pensiones, es importante saber que no aborda otros aspectos de la seguridad social, como son el seguro de paro, asignaciones familiares, maternidad, paternidad, el sistema de cuidados.

¿Qué impactos tiene la reforma en el monto de las jubilaciones futuras? ¿Puede haber una reducción?

Sí, estimamos que para una gran parte de la gente, para la mayoría, estamos hablando de más años de edad de trabajo para acceder a una pensión o jubilación, y también una reducción de los montos a cobrar. Esta es una reforma donde la preocupación de parte del gobierno es bajar el gasto. Alguien puede decir que se baja lo que está mal gastado, pero en Uruguay una jubilación promedio del BPS está en 29.000 pesos, la jubilación mínima está a 15.000 pesos. Estamos hablando que pese a los importantes aumentos que hubo durante los 15 años del FA, esos montos mínimos y promedio no son exagerados y, por tanto, si eso se va a rebajar, es algo a lo que indudablemente nos oponemos como fuerza política.

Además, se agrega otro factor, que es que estamos pasando a un sistema que hasta ahora era jurídicamente voluntario para la inmensa mayoría de la población, para el 80, 85 por ciento de las personas, que era afiliarse o no a una AFAP. Ahora vamos a pasar a un sistema que es jurídicamente obligatorio para todo el mundo, cualquiera sea la caja o el salario. Por ejemplo, en el sistema actual, es obligatorio afiliarse para aquellas personas que ganan más de 71.000 pesos. Ahora va a ser obligatorio para cualquier persona. Nosotros, durante nuestro gobierno, reformamos las cajas bancaria, notarial, militar y policial, pero sin AFAP. Ahora todo va con AFAP.

¿Eso no implica aumentar el negocio de las AFAP?

Sin duda que esto extiende las AFAP a más sectores, como los militares, policías, bancarios, profesionales, eso extiende el negocio de las AFAP. Pero además de eso, hay otro factor que me parece importante y es que se extiende y se establecen en el proyecto de ley algunas normas que buscan beneficiar a las AFAP propiedad del capital privado. En estos 26 años de existencia del régimen de las AFAP, si una persona, estando obligada a afiliarse, no lo hacía, se la enviaba a la AFAP de menor comisión, que siempre fue República AFAP. Ahora va a haber otro procedimiento y eso le da una participación por vía legal a las AFAP de capital privado mayor que la que había logrado en 26 años de competencia con la AFAP estatal. Eso también es un cambio importante que se da.

Por otro lado, creo que hay un reconocimiento a partir del informe que hicimos nosotros el 29 de agosto, que lamentablemente no tuvo la difusión que debió haber tenido; en él destacamos que el proyecto perjudicaba a la clase media. Eso lo interpretó también el Partido Colorado y esa es una de las razones de por qué en el proyecto de ley el 15 por ciento de los aportes de los trabajadores se va a destinar a BPS, es un reconocimiento de que lo que se aporte a BPS rinde más que lo que se destina a las AFAP.

Usted habló de que el proyecto se basa en el gasto, ¿pero qué pasa con los ingresos?

Insisto en que es una reforma que busca reducir el gasto. En otros países puede haber gastos mal hechos en administración o irregulares en la gestión de los organismos, pero no es el caso de Uruguay. No es que haya un gasto irregular o exagerado en el sistema, todo lo contrario. Entonces, la reducción es en lo que va a cobrar la gente, los jubilados, pensionistas y las personas con discapacidad. Reducir eso implica que la gente va a ganar menos.

Hay una serie de estudios recientes que muestran el gran impacto que tienen las jubilaciones y pensiones en las familias. Para el 20 por ciento más pobre de la población, que es la quinta parte de la población uruguaya, el principal ingreso que tiene no es por salarios, es por seguridad social y dentro de ella es por jubilaciones y pensiones. El impacto de las jubilaciones no es solo para el jubilado que vive en ese hogar, sino que impacta en los niños, adultos y jóvenes de ese hogar.

Cuando se empieza a reducir solo los egresos, ahí hay un segundo motivo. ¿Qué ha hecho este gobierno en estos casi tres años? Lo que ha hecho este gobierno es una reforma silenciosa de rebajar el poder de compra de las jubilaciones y pensiones. El gobierno se ha ahorrado cientos de millones de dólares en estos dos años y medio rebajando lo que paga de jubilaciones y pensiones a la gente, eso no solo perjudica a los jubilados, pensionistas y personas con discapacidad, sino a las familias, comerciantes, productores rurales que no ven esos ingresos en sus comercios, en sus ferias.

No se piensa en mejorar los ingresos y en pensar fuentes alternativas de financiamiento. En el mundo, además de los aportes de los trabajadores, están pensando en otras formas de financiamiento. Por ejemplo, las altas ganancias del sector agroexportador, el fuerte aumento de depósitos de uruguayos en el exterior del país. En el proyecto del gobierno no se piensa en otras alternativas, pero además algunas normas actuales que combaten la evasión, que promueven la formalidad, están siendo afectadas. Si se aprueba el proyecto de ley, las partidas de salarios no mensuales por productividad, por presentismo, antigüedad, cumplimiento de metas, van a ir solo a cuentas individuales de las AFAP, no van a ir al BPS, lo que es una forma de rebajar el financiamiento de la seguridad social.

¿Y qué pasa con respecto al aumento de la edad jubilatoria?

Cuando hablamos del tema del aumento de los años, hay estudios que se han hecho en Uruguay y en el mundo que muestran que la buena noticia del envejecimiento de la población no es para todos, los pobres viven menos que los no pobres. En Chile, una mujer pobre tiene una diferencia de 18 años con una mujer no pobre. En los hombres es de 11 años de diferencia. ¿Dónde se pone la raya de cuál es la edad jubilatoria?

Lo que hemos visto es lo que pasó en Francia, Austria o EEUU. En Francia aumentó la edad en 2010. En un estudio se vio que la mitad de la gente a la cual se le aumentó la edad no siguió trabajando y la otra mitad fue al seguro de paro, con licencia por enfermedad, discapacidad, eso genera costos.

Además, en el proyecto se plantea una adecuación matemática al aumento de la esperanza de vida que se plantea a futuro, pero a veces la esperanza de vida baja. El informe de desarrollo humano de este año de la ONU muestra que la esperanza de vida del mundo, a raíz de la pandemia, de las drogas y el alcohol, ha disminuido. Hay estudios de la universidad de Oxford que muestran que en los países desarrollados ya con el primer año de pandemia descendió, en EEUU y Rusia descendió dos años. Estas cosas hay que analizarlas con mayor profundidad.

Por otro lado, tenemos estudios en Uruguay. Dicen que el 30 por ciento de la población uruguaya ni a los 70 años consigue juntar 30 años de trabajo. Otro estudio dice que el 45 por ciento de los hombres y un 50 por ciento de las mujeres a los 65 años no llegan a 30 años de trabajo. Son datos muy fuertes porque vamos a tener no solamente una disminución de ingresos para la gente que logre jubilarse, sino que vamos a tener gente que no va a lograr jubilarse.

Se ha dicho por parte del gobierno que se va a mantener la edad de 60 años a trabajadores de la construcción. Eso solo es así con determinadas condiciones. Primera condición, no son todos los trabajadores, sino aquellos puestos que determinen el Ministerio de Trabajo y el BPS. Segunda condición, tienen que tener 20 años de trabajo para jubilarse a esa edad. Esto va a hacer que mucha gente crea que se va a jubilar a los 60 y no va a ser así.

El gobierno planteó como prioridad la sostenibilidad financiera del sistema, cosa que nosotros estamos dispuestos a analizar. Ahora bien, los costos de transición de las actuales cajas de pasarlo a un régimen mixto con AFAP son muy importantes y los va a tener que pagar toda la sociedad uruguaya, pero esos estudios no están presentados. Entonces se decide pasar a un régimen mixto con AFAP sin saber cuánto le va a costar a la sociedad uruguaya, que lo va a tener que pagar con impuestos, tasas y contribuciones.

El BPS va a tener que pagar con menos financiamiento las jubilaciones, entonces este tipo de cosas hay que analizarlas. Creo que el apuro no es un buen consejero para llevar adelante estos procesos.

Además, me gustaría señalar otro aspecto, que son las decenas de facultades importantes que el proyecto de ley le da al Poder Ejecutivo y a la agencia reguladora que se crea. Son cosas que hoy dan a la gente derechos y garantías por ley y que a futuro serán por decreto.

Cifras

• Una jubilación promedio del BPS está en los 29.000 pesos y la mínima se ubica en 15.000.

• El 20 por ciento más pobre de la población tiene como principal ingreso la jubilación y pensiones.

• En Chile, una mujer pobre tiene una diferencia de 18 años en su esperanza de vida con una mujer no pobre. En los hombres es de 11 años la diferencia.

• El 30 por ciento de la población uruguaya no consigue juntar 30 años de trabajo a los 70 años. Además, el 45 por ciento de los hombres y un 50 por ciento de las mujeres a los 65 años no llegan a 30 años de trabajo.

"Es una reforma que perjudica a las mujeres"

Por otro lado, Murro advirtió que es una reforma que “va a perjudicar especialmente a las mujeres”. “Pese a los avances históricos, lamentablemente sigue habiendo desigualdad que perjudica a las mujeres en la vida laboral. No se les puede exigir a las mujeres los mismos requisitos que a los hombres. El aumento de la edad va a hacer que les sea más difícil acceder a una jubilación o pensión”, agregó.

“Hoy una mujer desde los 35 años tiene derecho a una pensión de por vida. Ahora la va a tener si tiene más de 50 años. Por ejemplo, viudas con hijas a cargo, teniendo que trabajar y capacitarse para seguir manteniendo sus puestos, van a tener pensión solo por tres años si tienen menos de 50. Hay una serie de cuestiones que no se pueden pensar en una reforma jubilatoria sin un sistema de cuidados. Nosotros lo iniciamos en el gobierno del FA, ahora está estancado, está retrocediendo. No solo no se avanza en el sistema de cuidados, sino que se le imponen a las mujeres reglas iguales a los hombres cuando lamentablemente sigue habiendo desigualdad de derechos”, afirmó.

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