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Cultura y espectáculos Juanma Cayota | Vámonos al sol | Bolsa de Naylon en la Rama de un Árbol

Lanzamiento de "Vámonos al sol" de Juanma Cayota

Entrevista a Juanma Cayota: "Todavía existe la necesidad de escuchar un disco entero"

Juanma Cayota habla sobre su segundo disco, Vámonos al sol, las búsquedas sonoras y la necesidad urgente de volver a conmover desde el arte

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La entrevista a Juanma Cayota ocurrió hace un tiempo pero —como las cosas verdaderamente valiosas— necesitó tiempo para decantar. Quizás porque este disco también habla de eso: de salir de los pasillos mentales, de atravesar el cansancio colectivo y buscar una pequeña claridad entre el ruido. En una época donde todo parece diseñado para consumirse rápido (y olvidarse más rápido todavía), Vámonos al sol se mueve en dirección contraria. Sus canciones no piden atención: la hipnotizan lentamente.

Arte del lanzamiento

Cantautor, productor y baterista del trío que forma junto al ícono de nuestra música, Fernando Cabrera, Cayota viene construyendo una obra donde conviven la canción uruguaya, la experimentación sonora, la intuición y cierta melancolía filosófica profundamente montevideana. Integrante también de proyectos como Bolsa de Naylon en la Rama de un Árbol, colaborador de artistas como Victoria Brion, Ana Prada o Flor Sakeo, Cayota habita un territorio artístico donde todavía importa la búsqueda.

Y justamente de búsqueda habló durante toda la conversación: la búsqueda de climas, de autenticidad, de nuevas formas de sensibilidad en una escena musical muchas veces demasiado encerrada en sí misma.

Durante toda la charla aparecieron nombres como Eduardo Mateo, Jaime Roos, Mario Levrero, pero no desde la simple referencia, todo estaba atravesado por una pregunta más profunda: cómo seguir creando algo honesto.

—Escuchando el disco, hubo una canción que inmediatamente me atrapó: “Contradicción”. Me parece una de las piezas más interesantes del álbum a nivel de climas y construcción sonora. Sentí algo muy poco habitual dentro de la escena uruguaya actual.

Juanma Cayota: —"Con Fabri Rossi, que produjo el disco conmigo, siempre decíamos que “Contradicción” era el caballito de guerra del álbum. Tiene algo muy potente y también muy raro. Es un tema casi lineal, prácticamente no repite estructuras, y eso ya lo vuelve complejo en sí mismo.

A nosotros nos interesaba trabajar mucho los contrastes. Que una canción pudiera ir mutando sin necesidad de caer en la estructura clásica de verso-estribillo-verso-estribillo.

Además tiene muchas capas sonoras. Por ejemplo, los pianos que aparecen ahí vienen de un audio grabado con un celular. Era un piano que yo había usado para unas maquetas del disco anterior y no lo tenía en casa. Entonces agarramos esa grabación toda deformada, la empezamos a cortar, modificar, cambiarle el pitch, y terminó quedando algo roto, medio despedazado. Y justamente eso le dio otra sensación emocional".

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—Cuando la escuchaba pensaba en algo muy específico: como si se cruzaran ciertos climas con una sensibilidad tanto uruguaya como universal.

Juanma Cayota: —"Siento que el primer disco tenía una uruguayez más evidente. Este no tanto. O mejor dicho: sigue estando, pero aparece más escondida, más mezclada con otras cosas y eso me interesa porque tampoco quiero hacer discos que suenen únicamente a referencia local. Está buenísimo reconocer de dónde venís, pero también permitir que entren otras sensibilidades".

—Sin embargo hay algo muy montevideano en la melancolía del disco.

Juanma Cayota: —"Sí, totalmente. Y también creo que tiene que ver con las cosas que uno escucha y con las personas con las que convive artísticamente. Tocar con Fernando Cabrera inevitablemente te transforma.

A mí lo que más me fascina de Fernando es que sigue buscando. Tiene más de sesenta años y sigue funcionando como alguien que todavía quiere descubrir cosas nuevas. Eso me parece increíble".

—Da la sensación que muchos artistas, después de cierto tiempo, se acomodan a una fórmula (no me refiero a Cabrera, claramente).

Juanma Cayota: —"Claro. Y él no. Obviamente hay etapas distintas, pero sigue existiendo una curiosidad muy fuerte.

Y además no tiene prejuicios musicales. Puede escuchar artistas completamente distintos entre sí y encontrar valor artístico sin necesidad de decir “esto sí” o “esto no”. Eso acá no pasa tanto".

—Pensando en las escenas musicales locales, hay cierta tendencia a encerrarse en pequeñas tribus sonoras.

Juanma Cayota: —"Sí. Y creo que ahora está pasando bastante. Como que todo quedó muy sectorizado. Tenés escenas muy delimitadas, públicos muy delimitados, estéticas muy delimitadas.

A veces parece que la gente solamente escucha aquello que confirma la identidad del grupo al que pertenece.

Y eso termina empobreciendo. Porque justamente las mezclas son las que generan cosas nuevas.

Hay cierta dificultad para aceptar propuestas que se salgan un poco de lo esperado.

Por ejemplo, Dani Umpi cuando hizo el homenaje a Zitarrosa o el que hizo a Darnauchans, a mí me pareció hermoso lo que hizo. Tomó canciones históricas y las convirtió en algo completamente propio. Eso es arte".

—Y ahí aparece algo muy uruguayo también: el miedo a lo que no sigue reglas.

Juanma Cayota: —"Totalmente. Nosotros tenemos una relación rara con el entusiasmo. Como si expresar demasiado fuera sospechoso.

Entonces cuando alguien se sale un poco de la norma, inmediatamente aparece el juicio".

—En un momento dijiste algo fuerte: que después de la pandemia parece que el mundo quedó funcionando desde otra lógica emocional.

Juanma Cayota: —"Sí, porque siento que a todo el mundo le pasó algo. Hay una sensación colectiva rara. Como si estuviéramos viviendo en una especie de realidad paralela.

Y además ves lo que pasa globalmente y todo parece absurdo. Las noticias, la violencia, la agresividad constante, la necesidad de señalar al otro todo el tiempo.

Creo que el arte aparece también como una forma de procesar eso".

—¿Sentís que por eso está volviendo cierta necesidad de autenticidad en la música?

Juanma Cayota: —"Sí. Para mí hay un cansancio muy fuerte con determinadas fórmulas.

Y no hablo solamente de géneros. Hablo de formas de construir la música pensando únicamente en el impacto rápido.

Siento que mucha gente necesita volver a conectar con sonidos más humanos, más orgánicos. Por eso también está volviendo la guitarra, el rock, determinadas búsquedas más emocionales".

—Incluso hay una especie de regreso a artistas o discos que durante años parecían olvidados.

Juanma Cayota: —"Totalmente. Y eso me parece hermoso.

Hay discos de Cabrera, Mateo o Jaime Roos que tienen una creación de climas impresionante. Escuchás esas grabaciones y sentís una libertad artística muy fuerte.

No estaban pensando únicamente en la canción como producto".

—Y en Vámonos al sol eso se siente muchísimo. Las canciones parecen desarrollarse más como estados emocionales que como estructuras pop tradicionales.

Juanma Cayota: —"Sí. A mí me interesa más la idea de recorrido que la de impacto inmediato.

Incluso las canciones que podrían parecer más “tradicionales” terminan desviándose hacia otros lugares.

Porque no me interesa repetir algo solamente para que quede pegado".

—Hay una frase muy linda mencionada en la coordinación de esta entrevista: “salir de los pasillos mentales para buscar luz y calor”. ¿Cómo apareció esa idea?

Juanma Cayota: —"Creo que apareció porque el disco tiene mucho de eso. De intentar salir de determinados lugares mentales más oscuros o más cerrados.

No desde una lógica naïf de “todo va a estar bien”, sino desde la necesidad de buscar algo distinto.

Una pequeña luz, aunque sea momentánea".

—¿Cómo son tus procesos creativos?

Juanma Cayota: —"Yo he intentado obligarme a componer todos los días y muchas veces no funciona.

Porque la creación tiene algo muy ligado al estado emocional, al momento vital.

A veces insistís demasiado y terminás produciendo cosas vacías.

Entonces también aprendí a respetar más los tiempos internos".

—Pero al mismo tiempo existe la necesidad de permanecer cerca de la creación.

Juanma Cayota: —"Claro. Porque tampoco podés desconectarte completamente.

Es como dejar todo medio preparado para cuando aparezca algo.

Mantener cierta relación con el proceso".

—¿Y cómo convivís con la idea de difusión? Porque durante la charla apareció mucho la tensión entre crear honestamente y “pegarla”.

Juanma Cayota: —"Es una tensión constante.

Yo entiendo perfectamente que hay que difundir lo que uno hace. Sobre todo porque hacer un disco implica muchísimo esfuerzo.

Pero tampoco quiero construir algo pensando exclusivamente en cómo va a funcionar.

Me interesa más que exista una búsqueda real.

Todavía existe la necesidad de escuchar un disco entero, de entrar en un clima, de dejarse atravesar por algo".

Coproducido junto a Fabrizio Rossi y editado por Feel de Agua, Vámonos al sol cuenta además con participaciones de Victoria Brión, Diego Cotelo y Lorenzo Cavalli. El álbum fue grabado entre Payán y Estudio Yacaré, mezclado por Rossi y masterizado por Álvaro Reyes.

Pero más allá de la ficha técnica, Vámonos al sol construye un espacio para permanecer dentro de las preguntas. ¿Cómo crear en una época saturada de ruido? ¿Cómo sostener una búsqueda artística sin convertirse en una marca? ¿Cómo seguir siendo sensible cuando todo parece empujar hacia el cinismo?

Quizás por eso la entrevista terminó alejándose tantas veces de la música para hablar de la realidad contemporánea, de la agresividad social, de la fragmentación cultural, de los públicos, de la necesidad urgente de volver a encontrarse físicamente en un recital.

En el fondo, toda la conversación giró alrededor de una misma idea: la necesidad de recuperar humanidad

Y ahí es donde el disco de Juanma Cayota encuentra su verdadero valor.

No como objeto de consumo rápido ni como producto diseñado para encajar en una tendencia, sino como una obra que todavía cree en algo profundamente antiguo y profundamente necesario: la posibilidad de conmover.

Podés escuchar el disco completo aquí:

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