Imaginate que tu perro ya no corre como antes, que tu gata pasa más horas durmiendo cerca de la ventana o que una mascota que antes gastaba energía en el patio ahora vive más quieta dentro de un apartamento. No parece un cambio grave. De hecho, muchas veces se interpreta como parte normal de la edad, del frío, de la rutina familiar o de la castración. El problema empieza cuando pasaron un par de días, y el plato sigue igual .