El acuerdo también permitirá la reactivación del acceso preferencial para productos que habían perdido sus condiciones en el mercado europeo, como los cítricos, la pesca y los cueros, tras la caída del Sistema Generalizado de Preferencias en 2014. Por su parte, el Mercosur concederá preferencias en el 91% de los productos, aunque el 9% permanecerá excluido de este acuerdo.
Sin embargo, las concesiones en el sector lácteo han sido limitadas para el Mercosur. Solo se han otorgado cuotas para productos como leche en polvo y ciertos quesos, y las preferencias no incluyen la eliminación total de aranceles para otros productos lácteos, como el yogur y la manteca.
El acuerdo también se destaca por brindar mayor previsibilidad y transparencia a las condiciones del intercambio de servicios entre ambos bloques. Aunque las importaciones de servicios de la UE desde el Mercosur ascienden a aproximadamente 14 mil millones de dólares, representan solo un poco más del 1% de las importaciones extra regionales de la UE, que es el mayor importador y exportador mundial de servicios comerciales.
Además, se espera que el acuerdo potencie la atracción de nuevas inversiones, aumentando la competitividad de los países del Mercosur como destinos de Inversión Extranjera Directa (IED) y como nodos en las cadenas de valor globales. Estudios han demostrado que los acuerdos similares en otras regiones han generado un efecto multiplicador significativo en los niveles de inversión tras su implementación.
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad crucial para Uruguay, no solo en términos de comercio y empleo, sino también como un paso hacia el fortalecimiento de la inversión y la integración económica en el contexto global.