Por Víctor Carrato
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El “lunes negro” del pasado 9 de marzo se desplomaron las bolsas del mundo, Wall Street sufrió la peor caída desde 2008, 12 años después, más o menos, lo que se califica como un ciclo medio.
Al mismo tiempo, se devaluaron casi todas las monedas, el precio del petróleo cayó a niveles impensables, el comercio mundial trastabilla y la Reserva Federal de Estados Unidos llevó su tasa de referencia a 0 y +0,25%, similar a otros bancos centrales.
Sin duda que la causa de esta crisis no es el coronavirus, aunque tiene un rol indiscutible.
Durante la vida de Marx se vivieron en el mundo cinco pandemias y una epidemia.
1817-1824: Primera pandemia de cólera, importada de India por tropas británicas.
1827-1835: Segunda pandemia de cólera.
1852: Tercera pandemia de cólera.
1856: Cuarta pandemia de cólera.
1870-1875: Epidemia de viruela en Europa.
1881: Quinta pandemia de cólera.
Encuentro en París
Fue en París, el 28 de agosto de 1844, donde Marx conoció al socialista alemán Friedrich Engels en el Café de la Régence. A pesar de que tuvieron una breve reunión en las oficinas de la Gaceta Renana en 1842, fue en París que comenzaron su amistad, que duraría el resto de sus vidas. Engels le mostró a Marx su libro recientemente publicado con el título La situación de la clase obrera en Inglaterra, que convenció a Marx de que la clase obrera sería el agente y el instrumento de la última revolución en la historia.
Sin dudas que la situación de la clase obrera en Inglaterra a mediados del siglo XIX dista mucho de la actual. Ni Marx ni Engels hubieran imaginado el teletrabajo ni empresas como Amazon, Google o Apple ni las fortunas que sus dueños han amasado.
Perseguido en Francia, Marx decide emigrar a Bruselas en Bélgica, donde se asoció con otros socialistas exiliados de toda Europa, incluyendo a Engels, quien también se trasladó a la ciudad para unirse a ellos. En 1845 Marx y Engels visitaron a los líderes de los cartistas, un movimiento socialista en Gran Bretaña, usando el viaje como una oportunidad para estudiar en varias bibliotecas de Londres y Manchester. En colaboración con Engels, se dedicó también a escribir un libro que es a menudo visto como su mejor planteamiento del concepto del materialismo histórico.
El cartismo expresaba la agitación de la clase obrera frente a los cambios derivados de la primera Revolución Industrial. El movimiento de los ludistas, contemporáneo, era más bravo. Rompían las máquinas porque temían que ellas les quitaran el empleo.
El Capital
El ingeniero uruguayo Juan Grompone sintetizó muy bien varios aspectos de la vida y obra de Marx. El tomo I trata el valor y la empresa capitalista. El tomo II trata la circulación de las mercancías. El tomo III trata el beneficio decreciente, la renta de lo monopolizable y los ciclos. Termina analizando las clases en la sociedad capitalista.
Marx no llegó a conocer, entre otras cosas, la obra de Charles Darwin y sus consecuencias, buena parte de la historia del pasado, las ciencias sociales del presente, la Revolución rusa, La revolución china, el fracaso del socialismo real y el crecimiento del islam.
Sobre los asalariados, Grompone afirma que el punto crítico del cambio social es el cambio de modo de producción. Modo de producción es la manera como el trabajador inmediato es despojado del resultado de su trabajo. Los modos de producción son etapas históricas del desarrollo de las fuerzas productivas.
Hasta el momento han ocurrido tres modos de producción. El feudalismo: el trabajador es siervo. La esclavitud: el trabajador es esclavo. El capitalismo: el trabajador es asalariado.
Hoy en día 8.500 niños mueren cada día de desnutrición en el mundo. En un año hacen un total de 3.102.500 niños.
La insuficiencia de empleados remunerados afecta a casi 500 millones de personas, según el último informe de a Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Las mujeres son las grandes perdedoras de la distribución de la riqueza mundial. Unos 2.153 millonarios poseen más que el 60% de la población (4.600 millones más pobres del planeta), según la ONG Oxfam.
El informe anual de Oxfam sobre las desigualdades mundiales se suele publicar antes de la apertura del Foro Económico de Davos, una cita a la que, desde hace medio siglo, acuden la flor y nata de la economía y la política del planeta.
Según el economista francés Thomas Piketty, “todas las sociedades tienen necesidad de justificar sus desigualdades: sin una razón de ser, el edificio político y social en su totalidad amenazaría con derrumbarse. Por eso, en cada época se genera un conjunto de discursos e ideologías que tratan de legitimar la desigualdad tal y como existe o debiera existir, así como de describir las reglas económicas, sociales y políticas que permiten estructurar el sistema.