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tensión comercial

La dura Inflación y las desmedidas deudas en 2025

El aumento de las barreras comerciales, junto con las interrupciones en las cadenas de suministro, podría acelerar aún más las subidas de precios.

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El año 2025 ha sido testigo de una inflación persistentemente elevada en muchas regiones del mundo, incluidos Estados Unidos y la eurozona, un fenómeno que se ve exacerbado en parte por las tensiones comerciales y los aranceles impuestos. Este contexto ha generado preocupaciones sobre el costo de vida y la estabilidad económica, planteando importantes dilemas para los bancos centrales en su toma de decisiones.

El aumento de las barreras comerciales, junto con las interrupciones en las cadenas de suministro, podría acelerar aún más las subidas de precios. Esto enfrenta a los bancos centrales con un complicado desafío: ¿deben elevar las tasas de interés para frenar la inflación o mantenerlas bajas para fomentar el crecimiento económico? Este dilema es especialmente acuciante, dado que las tensiones fiscales han inquietado a los inversores en varias ocasiones a lo largo de 2025 y se anticipa que seguirán acechando los mercados en 2026.

Como señala el economista Shearing, "ahora se acepta ampliamente que las finanzas públicas de varias economías avanzadas importantes están en una trayectoria insostenible", enfatizando la gravedad de la situación. Este reconocimiento resuena particularmente en el contexto de Alemania, la mayor economía de la Unión Europea, que sigue luchando por salir de una prolongada desaceleración. Aunque se espera que un aumento en el gasto público destinado a defensa e infraestructura impulse la economía alemana el próximo año, el sentimiento empresarial se mantiene sombrío.

Recientemente, los principales institutos económicos han revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para 2026. Por ejemplo, el instituto Ifo ahora predice que la expansión será solo del 0,8%, una notable reducción respecto al 1,3% de su pronóstico anterior. En contraste, el gobierno alemán mantiene una proyección de crecimiento más optimista del 1,3%.

Esta disparidad en las expectativas refleja la incertidumbre que aún reina en el panorama económico. Las altas tasas de inflación, combinadas con el aumento de las deudas, crean un entorno donde los consumidores enfrentan dificultades financieras y las empresas deben navegar en un clima de creciente incertidumbre. En este contexto, es esencial que las políticas económicas se adapten para abordar tanto los desafíos inflacionarios como la necesidad de fomentar un crecimiento sostenible que no comprometa la estabilidad fiscal a largo plazo.

A medida que nos acercamos a 2026, queda claro que el camino hacia la recuperación económica sigue lleno de obstáculos. Las lecciones aprendidas en 2025 son cruciales para afrontar un futuro que podría seguir estando marcado por la volatilidad y la complejidad.

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