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Programa de vivienda sindical

La vivienda como un derecho

Eduardo Tropiano es una de las nuevas voces sindicales que emerge en tiempo de recambio generacional.

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Eduardo es aire fresco para Fancap y para la Federación del Programa de Vivienda Sindical que lo acaba de elegir presidente, en un proceso cooperativo innovador en Uruguay. Habló de capacitación, formación, hambre, solidaridad, valores, recuerdos y futuro.

Eduardo creció entre hermanos varones -Wilson Germán, Robert y Federico- hijo de papá que falleció demasiado pronto y una madre que apuntaló la familia siempre. Con los recursos y herramientas que la vida le dio, ella tuvo que informarles a los cuatro hijos que su padre había muerto. Siempre es demasiado pronto, siempre es injusto, pero en este caso, fue un poquito peor. Tristes, golpeados, los más chicos fueron creciendo con una especie de nuevo padre, que era su hermano mayor. Hubo cumpleaños, festejos, globos. Hubo amistad de barrio, solidaridad, deberes compartidos, juegos, mucho fútbol, apoyo incondicional a quien lo necesitó. Eduardo estudió, cocinó, hizo deberes con sus hermanos más chicos, es de los que siempre estuvo donde creyó que lo necesitaban. Tal vez por ello, ahora aceptó la postulación a la presidencia de la Federación del PVS. Lloró la muerte de su papá cuando él apenas tenía siete años y casi no pudo despedirlo cuando salió a una consulta con el médico. Eduardo tiene cascaritas en el alma. Dice que no sabe lo que es el rencor y casi siempre habla con una sonrisa generosa, que no la esconde ni la maquilla detrás de ceños fruncidos. Es casi un tipo común, apasionado del trabajo colectivo y pocas cosas las disfruta tanto en la vida como los ratos que pasa con su hija Morena. Cualquier posible aspecto de robustez aparente, de lejos, que Eduardo puede transmitir, se desvanece cuando habla de su hija. “More es divina, compañera, cariñosa, solidaria, pícara, fatal y al mismo tiempo súper respetuosa de sus compañeras y de los adultos”. Eduardo también crió “como una hija” a Luna acaso porque el corazón no sabe de formalidades y es la mejor hermana mayor del mundo para More. Para él, Rocha tiene aroma al amor de abuelo materno y su vida está definitivamente estructurada en torno a la cooperativa en la que vive y que forma parte del PVS. Fue futbolista de almohada y sueños de infancia, y llegó a jugar en Progreso y Cerro. También lo contrataron de Rocha -el primer equipo campeón del interior y el primero en jugar Copa Libertadores- y allí sobrevivió un año en una pensión impregnada de magia “macondiana”. Hoy es presidente de la Federación del Programa de Vivienda Sindical y defiende con todas sus energías un proyecto que considera “revolucionario” para que las y los trabajadores, y particularmente los de más bajos recursos, puedan accedan a su vivienda propia.

¿Cómo se encuentra actualmente la Federación del Programa de Vivienda Sindical y qué implica que te hayan elegido presidente?

Estamos en un momento de crecimiento, no solo en los aspectos organizativos sino también en concreción y avances de las cooperativas. Se van terminando muchas construcciones que allá por 2010 y 2011 comenzaron con un sueño y una idea medio loca y terminó siendo una realidad, más allá de los inconvenientes, demoras, burocracia, errores propios lógicos y naturales, y hasta una pandemia, ya más reciente. En relación a mi nuevo rol, ahora como presidente de la federación, lo tomo con gran responsabilidad. Sinceramente, todavía estoy cayendo de lo que implica estar en un cargo que tiene que ser de escucha y propuesta, un espacio de oídos abiertos y muchas ideas para apoyar y respaldar a todas las cooperativas. El Programa de Vivienda Sindical es enorme, y del mismo modo, es muy grande la responsabilidad que implica integrar un equipo de dirección que tiene como ejes centrales concretar, colaborar, dar una mano, solucionar problemas y ser el vínculo entre cooperativas y las autoridades nacionales. La Federación es muy joven y somos conscientes de que falta muchísimo por crecer, organizar y mejorar. Pero estamos decididos a consolidar un equipo de trabajo y creemos que vamos a lograr los objetivos.

Otro aspecto que nos caracteriza es que tenemos presencia en los 19 departamentos, y eso también es un desafío para la federación y todo un compromiso para escuchar y responder los principales asuntos que nos planteen desde cada rincón del país.

¿De cuántas cooperativas estamos hablando?

La Federación del Programa de Vivienda Sindical está conformada por 270 cooperativas, 40 ya están habitadas y con las familias viviendo en sus hogares y 90 obras activas, gran parte de ellas en Montevideo, también en Rocha, Canelones, San José, Maldonado, Paysandú, Salto, Florida y Flores. Tenemos otras 40 más en proceso de escritura, que son cooperativas que ya pasaron los trámites en el MVOT y están aguardando que se les destine el dinero para comenzar las obras. Por tanto, este 2022 vamos a tener más de 100 obras en proceso.

¿La principal queja es la extensión de los plazos?¿Es verdad que muchas cooperativas llevaron 10 años para poder concretar y habitar sus casas?

Sí, es terrible. Ese es uno de los planteos que tenemos desde que nos conformamos primero como comisión de vivienda y luego como federación. Los plazos son demasiado largos, se suele hablar de la burocracia, pero es el proceso que tiene el Estado y el país para este tipo de emprendimientos. Es un recorrido demasiado extenso para llegar a un objetivo tan sensible y necesario como la vivienda.

¿Se pierde mucha gente por el camino de la vida de una cooperativa y van abandonando?

Muchísima, y esa es gente que queda desencantada, cansada, agotada. Por ejemplo, en estos días, estamos de recorrida por muchas cooperativas de todo el país. En Canelones, por ejemplo, hay 150 familias que están esperando para volver a reamar la cooperativa. Sucede que en Santa Lucía -que ya tiene varias cooperativas- y tiene 150 familias más esperando formar más cooperativas, urge una respuesta. Iremos entonces allí a conformar un par de cooperativas. Una de las cosas que les decimos es que el proceso dura 7 años y una cifra que para la necesidad es muy largo. El punto central es ser honesto y explicar la verdad a la gente. Hay que ser bastante crudo y honesto porque vos está en un proceso en el que primero se conforma el grupo de 10 personas o más. Se busca un nombre, se presenta ese nombre ante el Ministerio de Educación y Cultura. Eso lleva tiempo. Luego con el nombre, tenés que hacer el certificado de regularidad las cooperativas en el ministerio. Después de todo eso que te lleva aproximadamente un par de años, recién ahí buscas un terreno. Luego tendrás que disponer aproximadamente de un año para hacer el proyecto. Hasta ahí vas unos tres años. Luego ingresa al ministerio y te lleva uno o dos más con los años del ministerio para el sorteo y todo eso para recién después comenzar a construir. Más o menos hablamos de 8 años, eso siempre y cuando se retomen los dos sorteos anuales.

Que fue una promesa electoral.

Sí, y está casi confirmado el sorteo del 29 de junio para este año y si el ministerio cumple su palabra, hacia diciembre habrá otro.

¿Por qué el PVS se decidió por los Sistemas Constructivos No Tradicionales?

Nosotros como Federación tuvimos la iniciativa -y hasta hoy la mantenemos-, somos los únicos de los sistemas constructivos no tradicionales, sistemas que son industrializados, que se construye, el 70%, el 80% y hasta el 90% de la casa en la industria, en la fábrica y que el otro 10% es montaje y la infraestructura en obra. Desde que empezamos con esto, planteamos que los tiempos se acotaban, los precios se reducían, pero necesitaban otro acompañamiento, otra forma de que el ministerio pagara los avances y el acompañamiento distinto. Eso no lo hemos logrado aún y creemos que ahí ayudaría muchísimo en los procesos de obra para que la cooperativa termine mucho más rápido y tenga el acceso más rápido a la vivienda.

¿Cuántos sistemas constructivos manejan ustedes?

Como federación tenemos seis Sistemas Constructivos No Tradicionales (SCNT) y también algunas cooperativas que se manejan con el tradicional. Por lo tanto son siete sistemas constructivos. A su vez también trabajamos con siete Institutos de Asesoramiento Técnico. Las cooperativas eligen el instituto de un listado que hay en el Ministerio de Vivienda. Esto lo menciono porque siempre se relacionó al Programa de Vivienda Sindical con un solo instituto y una sola empresa constructiva. Pero eso fue en los comienzos, en el arranque, en el que mucha gente no se animaba. Y quienes confiaron y creyeron desde el inicio, obviamente fueron teniendo más cooperativas.

¿Cómo fue ese proceso inicial?

Cuando nosotros planteamos los SCNT en aquel lanzamiento de noviembre de 2011, se presentó un solo instituto y una sola empresa constructiva, la que construía el metro cuadrado a 1.100 UR, siendo que el tradicional estaba a 2.500. Para cualquier técnico trabajar a mitad de precio, hacer el mismo trabajo por la mitad de precio, no era nada tentador y tal vez por ello no se quisieron sumar a este proyecto. Iban a ganar mucho menos dinero. Y típico de algunos, en lugar de decir eso, admitir que era un tema de plata y que querían más, salieron a hablar mal y decir que las casas se iban a volar y que eran carpas y unos cuantos disparates así.

Sin embargo, igualmente lograron convocar a técnicos con mirada social.

Por supuesto, porque también está lleno de gente con sensibilidad social y que piensa en su economía familiar, pero sin obsesionarse con enriquecerse. Y piensan en los demás y hacer algo en su trabajo en beneficio de quienes tienen menos. Así fue que los técnicos que se prendieron en el proyecto en aquel momento, también tenían una cooperativa. La gente del IAT CET PVS es una cooperativa que tenía el mismo objetivo: construir vivienda, lograr bajar los precios y los tiempos y que las personas pudieran acceder más rápido a las viviendas. Por eso fue que se pudo comenzar a trabajar. Hoy por suerte, el panorama para los compañeros que acceden a una vivienda es mucho más amplio, con mucho más sistemas constructivos, pudiendo acceder también al tradicional, teniendo muchos institutos para que puedan elegir el que entiendan los va a asesorar de la mejor forma durante todo el proceso. Y nosotros hacer el seguimiento de apoyar y ayudar a la cooperativa.

¿Cuál es el apoyo que le brinda la federación a las cooperativas?

Los talleres de cooperativismo son un espacio clave, pero además el seguimiento de cada paso formal, transmitirles que estamos espalda con espalda con cada cooperativa y demostrar que entre todos juntos somos capaces de fortalecer y potenciar la organización.

¿La mayoría de las cooperativas están conformadas por mujeres y particularmente jefas de hogar con hijos a cargo?

Sí y eso es imponente. Nosotros estamos abordando distintas líneas de trabajo pero hay muchas áreas que incorporan el tema género de manera transversal. Estamos haciendo talleres de género, de cooperativismo, del rol de la mujer en el cooperativismo, y algunas más. Es una particularidad muy fuerte de la Federación y el PVS la integración de los núcleos familiares, conformados mayoritariamente por jefas de hogar. Cada vez que en una cooperativa surge un tema potente, una acción, una meta o un objetivo, se juntan para analizar el tema y buscar los caminos y soluciones y eso lo lideran las compañeras. Esas mismas que en muchos casos son madres solteras, jefas de hogar, que trabajan, pero además hacen sus horas en la cooperativa, sus guardias, sus “sereneadas”, y a su vez están al frente de la cooperativa en las diferentes comisiones, como en la directiva, la de obra, de suministro, la comisión de horas, están en todo el proceso. Los núcleos familiares integrados por mujeres jefas de hogar y solas es altísimo. Por lejos, son la mayoría. Y ellas lideran todos los procesos. Y un detalle más, en el sistema constructivo tradicional, las mujeres han tenido un rol determinante. Pero en el SCNT que se trabaja con materiales más livianos y manuables, ellas se desempeñan muchísimo mejor y “nos pasan el trapito” en amplio sentido.

¿Los hombres comprenden que eso es parte de un proceso cultural?

Creo que lo vamos entendiendo y aquellos que aún no lo comprendan lo tendrán que entender. Está claro que se viene generando un cambio cultural importante y eso sucede también en las cooperativas de vivienda sindical. Algún compañero dice que la mujer tiene el objetivo más claro de la vivienda, de la casa, del techo para los hijos y para consolidar la familia y que el hombre es más nómade. No sé si es o no así. Pero en las cooperativas aplica. Ellas están en todo el proceso y hoy nuestra federación después de las elecciones del 21 de mayo, en nuestra lista de 30 personas, 19 son compañeras. Por eso mencionaba que nos va a dar una consolidación mucho más importante porque necesitamos que una vez culminada su casa, ellas sigan trabajando por la cooperativa y transmitan su experiencia en la Federación para quienes están llegando, a quienes se están arrimando con sus nuevas cooperativas, les tenemos que transmitir nuestra experiencia y acompañar en sus propios procesos. Y que las compañeras puedan arrimarse a transmitir su experiencia, está buenísimo.

En el marco del Día Internacional del Cooperativismo, tienen previsto un conversatorio en el Salón Dorado de la Intendencia de Montevideo junto con Covipro y una caravana desde el Palacio Legislativo. ¿Con qué objetivos?

El viernes 1° de julio, realizaremos un primer conversatorio en el Salón Dorado de la intendencia. Lo estamos organizando junto con la Cooperativa de Viviendas de Propietarios (Covipro), una federación hermana con la que hace un tiempo venimos trabajando de manera conjunta. Ese viernes 1° de julio, a las 12.30, quedará presentado el encuentro con una mesa integrada por altas autoridades como la ministra Irene Moreira, jerarquías de la Intendencia de Montevideo, el presidente o algún director del Inacoop y el presidente del Pit-Cnt. Posteriormente habrá cuatro mesas más y al día siguiente, precisamente el Día Internacional del Cooperativismo, sábado 2 de julio, realizaremos una caravana que seguramente partirá del Palacio Legislativo rumbo al Pit-Cnt.

El viernes se desarrollarán cuatro mesas de estudio y trabajo y el sábado -además de la caravana- habrá dos talleres más, sobre el rol actual de la mujer en el cooperativismo y también discutiremos los roles. En esos conversatorios se hablará de acceso a la vivienda, a la tierra urbana, el rol actual de las cooperativas, el interés en la cuota y el 2%. Nosotros en esos días vamos a reclamar un verdadero Fondo de Vivienda, un presupuesto acorde a la necesidad que existe en materia de acceso a la vivienda. Recordemos que el recorte presupuestal que está sufriendo el Ministerio de Vivienda y la vivienda social y la vivienda cooperativa y lo que nos corresponde a nosotros como Federación hoy ya es más de 20% y cuando termine el quinquenio va a ser un recorte de la mitad del presupuesto. Presupuesto que, por cierto, no se aumentó.

La ministra Moreira ha manifestado públicamente que le preocupa el tema de los recursos y que los va a conseguir. Además se ha mostrado favorable a impulsar las cooperativas y hasta elogió y defendió los SCNT. ¿Qué lectura hace la Federación del PVS de ello?

Es una aspiración que tiene la ministra y el equipo de gestión del Ministerio de Vivienda y ojalá lo logre y se pueda cumplir. Los números muestran que este gobierno, el Ministerio de Economía y la OPP, ya llevan 20% de recorte del presupuesto y para terminar el quinquenio esa cifra va a llegar a 50%. Entre lo que sube la UR y lo que realmente se destina, el interés y todo lo que genera eso, lamentablemente creemos que va a llevar al presupuesto a la mitad. Y ese es un tema de preocupación.

¿Qué aspiran a lograr en el encuentro con las autoridades el 1° de julio y luego con la gente en las calles el 2?

Para nosotros es fundamental, se trata de un primer encuentro, una instancia junto con la Federación Covipro que no será solo de análisis y estudio sino que tendrá su movilización en las calles. Tendremos la posibilidad de dialogar sobre las distintas problemáticas y preocupaciones con autoridades nacionales, estará el Director Nacional de Vivienda, autoridades del Inacoop, MVOT y la Intendencia de Montevideo, y aspiramos a llegar a una plataforma. Muchas ideas las hemos venido conservando entre nosotros, pero ahora es tiempo de dar un debate serio y formal con las autoridades en clave de mirada hacia adelante. Estamos comenzando un período de consolidación y fortalecimiento hacia el futuro.

¿Hay sindicatos que está conformando nuevas cooperativas?

Sí, nos siguen llamando. Y tenemos 270 cooperativas en proceso.

¿Cuál es la puerta de entrada?

Tenemos número de comunicación, las redes sociales, próximamente una página que está en formación. Por cualquiera de esos medios se comunican con nosotros, los sindicatos se comunican conmigo o con cualquier otro compañero de la dirección y seguimos yendo a dar charlas a los diferentes sindicatos y seguimos conformando cooperativas. La pandemia transformó al mundo pero las cooperativas no se detuvieron.

Durante la pandemia, además de trabajar en el avance de las obras y los trámites, se ocuparon de asistir ollas, apuntalar la alimentación de gente de distintos barrios. ¿Qué deja esa actividad para las cooperativas?

Los compañeros después que terminan de construir y se mudan por suerte siguen aportando al barrio, a la sociedad, en este caso las cooperativas cumplieron un rol fundamental, como también lo hicieron muchas otras organizaciones sociales que lamentablemente tuvieron que ponerle la cara, el hombro, el pienso y la espalda, y alimentaron una cantidad de compañeros y compañeras que se quedaron sin ese plato de comida fundamental. La gran mayoría de las cooperativas en todo el país tuvo una olla y las que no la tuvieron colaboraron con alguna olla del barrio. Eso hay que reconocerlo y hay que felicitar a los compañeros y las compañeras.

La Justicia ya laudó la controversia mediática que los tuvo ocupados durante un buen tiempo, pero cada tanto aparece el PVS en primera plana con temas refritados. ¿Les siguen pegando con el pasado y con la denuncia que ya laudó la Justicia?

Nos siguen pegando abajo. Hay gente que tiene un problema de clase espantoso. No solamente quieren acaparar la riqueza y crecer más ellos, y aumentar sus depósitos en la banca nacional o en el exterior, sino que además, tergiversan. Parece claro que el diputado oficialista Walter Cervini viene manipulando hechos y cifras de accidentes. No vale la pena ni perder el tiempo en esa gente que solo tiene odio y odia que las trabajadoras domésticas, que las maestras, guardias de seguridad y empleados, policías, cajeras de supermercado o empleadas de una tienda de bijouterie puedan acceder a su casa propia gracias al Programa de Vivienda Sindical del Pit-Cnt. Esos que odian a los pobres creen que solo ellos tienen derecho a tener casa, a tener vacaciones, a vivir decentemente. Que eso no es para cualquiera. La aporofobia existe en Europa, en Asia, en América y en Uruguay ahora ocupa sillones en el gobierno y el Parlamento. Es grotesco que un diputado pretenda instalar otra vez un tema laudado por la Justicia con denuncias que por supuesto ahora están archivadas.

¿Cómo ves este tiempo actual? ¿Cómo ves el país?

Complejo y desafiante. Para ir a temas concretos: es increíble que te persigan por pintar muros. Es insólito y no deja de sorprenderme el odio que tiene alguna gente contra los sindicatos, los estudiantes y los artistas. Yo entiendo que el gobierno defienda intereses de los poderosos, del capital, de los que se han enriquecido como nunca con la pandemia gracias a la protección del gobierno y haberlos colocado en un sitial de intocables. Parece claro que nos domina la filosofía de que el hambre de la gente, que la pague los de abajo, con solidaridad, con las ollas, de la forma que puedan y como sea que se las arreglen. Pero para el gobierno los empresarios son intocables. Y eso se respira en los Consejos de Salarios, en las declaraciones públicas de los referentes de las cámaras empresariales y ni hablar de los que lideran los espacios de comunicación masiva en los medios. Son elocuentes, hablan como si el país fuera de ellos y hasta algunos parecería que quieren un país sin sindicatos ni organizaciones sociales. Lamento informarles que están equivocados. Acá estamos de pie, con más ganas que nunca de salir a militar, a construir un país mejor, a dar una mano en las ollas del barrio, en las cooperativas, y seguiremos estando allí donde los de abajo nos necesiten. A veces marchando y haciendo demostraciones contundentes, masivas históricas y otras, en silencio, con perfil bajo, charlando con las vecinas y vecinos, mateando, riendo y compartiendo la alegría y el sufrimiento de nuestra gente. Eso somos. Y por más que intenten demonizarnos y publiquen titulares tratando de ensuciar todo lo que provenga del campo popular, o nos lleven detenidos por pintar muros y nos intenten callar, no podrán.

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