Los jugadores se distribuyeron en diez estaciones con cinco dinámicas diferentes. Hubo desafíos inspirados en el rugby utilizando una pelota de pilates, competencias de piedra, papel o tijera que terminaban con una definición al arco, juegos de estrategia para capturar pelotas de una canasta rival, el clásico “que no caiga” y partidos de fútbol siete contra siete.
Emoción en la selección nacional
Uno de los que destacó el valor de la iniciativa fue Guillermo Varela, quien resaltó la alegría que generó el encuentro tanto en los participantes como en los propios jugadores.
“Una experiencia linda para los gurises, una oportunidad que no todos los días se da, y nosotros también muy contentos. Los gurises muy felices, te arrancan a decir quienes le firmaron, se entiende”, expresó durante la transmisión oficial del evento.
La jornada dejó imágenes de complicidad, risas y emoción, consolidando un vínculo que trasciende lo deportivo. En un país donde la selección forma parte de la identidad colectiva, estos espacios permiten acercar a los referentes de la Celeste a las nuevas generaciones y fortalecer el sentido de pertenencia que despierta la camiseta uruguaya.
Antes de volver a enfocarse en la competencia, los futbolistas se llevaron el cariño de cientos de niños, mientras que los más pequeños conservarán el recuerdo de haber compartido una tarde de juegos con quienes representan al país dentro de la cancha.