Durante los primeros días de febrero, Sudáfrica detuvo sus planes para la distribución de la vacuna contra la COVID-19 desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford.
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La medida se adoptaba luego que se detectara la mínima eficacia de la misma “para prevenir los casos leves y moderados de coronavirus en las personas que se habían contagiado de la variante dominante en la región” y que habían creado serias dificultades al sistema de salud del país.
Actualmente, informa el sitio de noticias, Democracy Now!, los “Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos han identificado cerca de 700 contagios de las variantes identificadas por primera vez en el Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, que podrían haber evolucionado para propagarse con más rapidez o volver a contagiar a las personas que ya han tenido COVID-19.
En atención a ello, Sudáfrica, por intermedio de sus autoridades sanitarias han lanzado una campaña de prueba de la vacuna contra la COVID-19 de Johnson & Johnson.
La campaña se realiza en medio de la lucha contra una variante del coronavirus que se ha vuelto dominante en el sur de África.
Este cambio, a la vacuna de Johnson & Johnson “se produjo después de que un pequeño ensayo clínico mostrara que la vacuna de AstraZeneca no pudo prevenir la mayoría de los casos de enfermedad leve y moderada en Sudáfrica”, destaca el sitio de noticias.
Del mismo modo, se ha informado que, ante este cambio en la estrategia de vacunación, las autoridades sudafricanas han comunicado que compartirían las dosis no utilizadas de la vacuna de AstraZeneca con otras naciones africanas.