La postura oficial sostiene que cualquier alto al fuego debe implicar garantías concretas de cese definitivo de las hostilidades. Desde la perspectiva iraní, una tregua limitada podría ser utilizada por sus adversarios para reorganizarse y retomar las acciones militares en condiciones más favorables.
En esa línea, reportes del Wall Street Journal indican que funcionarios iraníes rechazaron explícitamente incluir la apertura de Ormuz dentro de un eventual acuerdo provisional. Teherán considera que Washington no ha demostrado una voluntad genuina de avanzar hacia una solución duradera, lo que refuerza su negativa a aceptar propuestas sin compromisos políticos y de seguridad verificables.
Mientras tanto, continúan los esfuerzos diplomáticos impulsados por actores regionales como Türkiye, Egipto y Pakistán, que buscan facilitar un canal de diálogo directo entre las partes. Pese a estas gestiones, hasta el momento no se ha alcanzado un consenso, en un escenario marcado por la persistencia de ataques cruzados.
En este contexto, Irán sostiene sus operaciones militares bajo el marco de la denominada “Operación Promesa Veraz 4”, que —según afirma— responde a agresiones iniciadas el pasado 28 de febrero. Las acciones se dirigen contra bases militares estadounidenses en la región y objetivos israelíes, mientras el gobierno iraní denuncia que los bombardeos de la coalición continúan afectando infraestructuras civiles, incluidos centros de salud y establecimientos educativos dentro de su territorio.