Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Sociedad

ARRANCÓ EL CARNAVAL Y EL GOBIERNO ABRIÓ EL PARAGUAS

Las murgas tienen mucho para decir

Componentes de diferentes conjuntos contaron de qué forma la coyuntura política actual impactó en el discurso de algunas murgas y cómo recibieron las acusaciones del oficialismo por la supuesta “agresividad” de la crítica en los espectáculos de este año.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

Después de un año de silencio las murgas volvieron a cantar. Y lo hicieron en un escenario diferente al de los últimos 15 años: con un gobierno de derecha a la cabeza y luego de un año en el que el pueblo no contó con espacios de difusión donde expresar sus demandas y denuncias. Tras un largo período sin marchas, con pocas oportunidades para manifestarse y con críticas del oficialismo, volvieron las murgas. Llegaron incomodando al poder político, incluso antes de que comience la función.

En la previa del inicio del Concurso Oficial de Carnaval 2022, Dr. Tabaré Vázquez, los titulares de algunos medios de comunicación vaticinaban un carnaval “muy agresivo”. “El oficialismo espera un carnaval con muchos ataques al gobierno y a la LUC”, decía una publicación de TelemundoUY. “Tenemos previsto un carnaval muy agresivo hacia nosotros”, expresó el senador nacionalista Sebastián Da Silva. Asimismo, referentes del gobierno adelantaron que tenían pensado instalar puestos para defender la Ley de Urgente Consideración (LUC) en el Velódromo y el Teatro de Verano. El diputado colorado Felipe Schipani se refirió a esta acción como “meterse en la boca del lobo a militar”, aludiendo al carnaval como un ámbito oscuro y hostil.

Estas expresiones reactivaron viejos debates sobre la esencia y la ideología política de las murgas, volviendo a poner en cuestión su carácter democrático.

 

Pa’ todo el mundo

 

En diálogo con Caras y Caretas, el periodista de carnaval Diego Castro recordó que desde la vuelta de la democracia “las murgas siempre mantuvieron una ideología de izquierda”. “Previo a la dictadura había murgas de izquierda y de derecha. Recuerdo que hubo una pica muy grande en el 71 entre La Soberana -murga de izquierda por excelencia- y Los Patos Cabreros que, en una época en que estaba todo convulsionado, les cantaban a la familia y a los niños. Con la dictadura quedó todo muy chato, les cantaban a los pájaros y a las flores, hasta que aparecieron algunas murgas que, entrelíneas, metían mensajes críticos. Algunas pasaban la censura y otras no porque el gobierno desconocía los códigos del carnaval. Con la vuelta de la democracia las murgas que tiraban mensajes entrelíneas se largaron a decir lo que pensaban: Falta y Resto, Araca la Cana, Los Diablos Verdes, La Bohemia, Momolandia, que venía a ser la continuación de La Soberana. Y otras murgas que se habían quedado calladas durante todos esos años también empezaron a tirar para ese lado. Así fue que el carnaval encontró en el público de izquierda un nicho importante. Me extraña que ahora la gente se sorprenda de que las murgas sean de izquierda, desde los últimos cuarenta años siempre lo fueron”.

Con respecto a la crítica del carnaval hacía la política, opinó que “ha sido constante” y que “siempre existió”. “En estos últimos 15 años también criticaron y a quienes lo niegan les puedo nombrar por lo menos treinta murgas con críticas fuertes hacia gobiernos frenteamplistas”.

Castro coincidió con las afirmaciones de que este año las murgas van a ser más críticas porque “manejan una visión contraria al gobierno” y “hay mucha cosa guardada”. “De todos modos, no creo que los 45 minutos sean para decir ‛gobierno malo y ‛viva el SÍʼ Salvo dos o tres murgas, no hay una propaganda explicita en defensa de la Ley de Urgente Consideración”.

Al hablar sobre la identidad de las murgas, afirmó que “están más cercanas a la izquierda”, pero aseguró que el carnaval “es para todas las personas” que quieran construirlo o consumirlo. “Conozco mucha gente que vota a la derecha y va al carnaval porque le divierte. Yo creo que hay que diferenciar el hecho artístico de lo político. Todos sabemos para qué lado tiran las murgas y la elección del espectador es verlas o no. Tampoco existe una cláusula que impida que personas con identidades que no sean de izquierda puedan armar una murga y decir lo que quieran”.

Con respecto a las discusiones que se instalaron en las redes sociales en torno a la identidad del carnaval, el periodista declaró: “La gente que dice que el carnaval cambió la esencia nunca fue a un tablado. No saben lo que es una tercia o un primo bajo y hablan de carnaval como si fueran expertos, solo para pegar un palo. Pero esos comentarios tienden a demonizar un hecho artístico que no es malo ni negativo. Quizá lo es, pero para ciertos intereses”.

 

La crítica como obligación

“La murga por mandato implícito, por definición y por reglamento oficial de concurso, tiene la obligación de ser crítica. Oficiamos de caricaturistas que construimos a partir de las fotos sociales que logramos sacar, con nuestras visiones y filtros”. Así entiende al género murga Yamandú Cardozo, director responsable y letrista de Agarrate Catalina. En esta definición, dijo, “la política no está ausente nunca”, así como tampoco está ausente el sentir del pueblo. “Las personas que hacemos carnaval consumimos los medios como receptores, pero no tenemos acceso como emisores. En este sentido, que se altere quien está detrás de la emisión es fantástico porque pasa a ser el pueblo el que está hablando. Uruguayas y uruguayos que se animan a desnudarse frente al espejo para caricaturizarse, analizarse y debatir  a través del humor”.

Cardozo recordó que actualmente hay más de cuarenta conjuntos que reúnen gente de todos los niveles socioculturales, económicos e intelectuales, por lo cual es “un muestreo bastante fiel de la temperatura real de lo que siente el pueblo en los barrios”.  Y agregó: “Querer negarlo o sospechar que se trata de una operación izquierdista cuasi terrorista es negar que un montón de personas en el país sienten de determinada forma”.

Sobre la particularidad de este carnaval, Cardozo recordó que además del cambio de gobierno “venimos de un carnaval que no existió”, por lo cual “la crítica política viene recargada y con un alto porcentaje en todos los repertorios”. Para el murguista los cuestionamientos de personas afectadas por los contenidos de la murga “estuvieron siempre”, solo que actualmente se encuentran “amplificados” debido a que existen más canales de comunicación que lo habitual y que hay una campaña por un referéndum en el medio. En tal sentido, las críticas a los discursos de las murgas son “una manera hábil de enredar la piola y marcar la cancha”. “No es cierto que el carnaval no fue crítico con la izquierda. Si quieren contar el cuento de esa manera pueden hacerlo porque muchas murgas han manifestado abiertamente su posturas frente a la realidad política, pero no todo el carnaval funciona con esa lógica.  Por otro lado, asumir una postura públicamente no te transforma en un operador ciego y obsecuente. Yo no siento al carnaval como el brazo artístico de la izquierda uruguaya. No quiero jamás un carnaval obediente con los mandatos axiomáticos de las izquierdas, sino un carnaval que discuta, con una mirada aguda, una crítica inteligente, sensible, que evolucione y nos autointerpele a quienes lo construimos”.

El letrista aseguró que, en el caso de La Catalina, las caricaturas no siempre se corresponden con determinada agenda. “Decimos lo que tenemos ganas de decir y bajo ninguna condición de nadie. No hay una operación encubierta ni letristas o directores se reúnen en algún lugar secreto para tumbar a tal o cual figura. Si intentara marcarnos un punto o una coma se chocaría con algo que para nuestra murga es innegociable: la honestidad artística”.

En el caso de Agarrate Catalina, este año presentan un espectáculo titulado “La involución de las especies” que realiza, desde el humor, una parodia política de los dos últimos años. “Es una mirada descarnada sobre lo que somos como especie” donde “el bicho humano está en la mira”, un aspecto que la murga ha intentado mantener.

 

Protesta y desahogo

El espectáculo de la murga Queso Magro se llama “Acartonado” y trata sobre las conductas acartonadas de las personas. Para ello propone un cuplé protagonizado por el personaje de la senadora nacionalista Graciela Bianchi, interpretado por Jimena Márquez. Consultada sobre el tono de la crítica hacía el gobierno multicolor, la letrista reconoció que muchos de los espectáculos “tienen al gobierno en la mira”, lo que consideró “lógico”, luego de tantos años sin gobiernos de derecha. “Ya el carnaval pasado estuvo orientado a la crítica hacía el gobierno de coalición que todavía no había comenzado a funcionar, pero parecíamos adivinar lo que iba a pasar. Y no le erramos tanto”. No obstante, recordó que el gobierno del Frente Amplio también recibió “fuertes y ácidas críticas”, aunque “desde otro lugar”, ya que puede entenderse como “gente dentro de la izquierda que critica a la propia izquierda”. “Este año, con murgas mayoritariamente de izquierda cantando contra los gobiernos de derecha, se vuelve a la tradición”, añadió. En tal sentido, enfatizó que cuestionar la crítica “es desconocer lo que fue siempre el carnaval: un espacio de protesta y desahogo”. Y agregó: “La crítica es agresiva siempre que se usa para ridiculizar a una persona o discurso. Muchas figuras de izquierda también han sido caricaturizadas”, recordó mencionando imitaciones de otros años como la de Mujica, Topolansky, Bonomi y Tabaré Vázquez.

Con respecto a la devolución del público, aseguró que “está muy ávido de aplaudir” el discurso que están planteando las murgas. “Todas las partes políticas funcionan, la gente grita y aplaude mucho. Se siente en el aire la necesidad de compartir ese desahogo, un rol que el carnaval siempre tuvo”.

Sobre las declaraciones que han señalado al ámbito del carnaval como un espacio “hostil” para quienes no comparten una ideología de izquierda, Márquez opinó que se debe a la incomodidad ante la crítica “Quizás estos últimos 15 años malacostumbraron a cierto tipo de público que se acercó más al carnaval porque el gobierno era frenteamplista y las críticas iban hacia ese sector, entonces ahora ya no se sienten tan cómodos”.

Sobre la frase “militar en la boca del lobo”, del legislador Felipe Schipani, opinó que tiene que ver con “una conciencia de que el ámbito carnavalero, potencialmente, está en contra de la LUC”.

 

Popular

Martín Souza, integrante de La Trasnochada, describió los contenidos que ofrece este año la murga con su espectáculo titulado “Popular”, que consta de tres cuplés: antipopular, olla popular y basura popular. “Es un espectáculo en el que se canta mucho, se habla poco y se critica muchísimo porque así concebimos al género murga”.

Al hablar de la coyuntura política actual, reconoció que se trata “un año muy especial” para el carnaval en general. “La murga es una comedia musical sobre lo que pasa en la actualidad y que critica a los gobiernos de turno. El tema es que, más allá de que las murgas no tendrían que ser oficialistas ni antioficialistas, la mayoría de los conjuntos estamos más alineados a la ideología de izquierda. En este sentido, la crítica se hace más difícil, ya que criticar por criticar no suma ni construye”. Para Souza, este año la crítica es “más picante” porque, además del retorno a un gobierno de derecha, apareció Cabildo Abierto. “Este espacio político, que hace declaraciones terribles y le da apoyo a los militares, es algo que creíamos que ya no podía suceder”.

Con respecto a los cuestionamientos hacia las murgas, afirmó que “la mano viene medio rara” en el sentido de comentarios que buscan limitar la crítica. “En el año 2002 me tocó salir en carnaval con un gobierno de derecha y no recuerdo ningún tipo de censura a los espectáculos. Los contenidos siempre se tomaron como la voz del pueblo, independientemente de estar de acuerdo o no. La murga está para decir y nosotros no vamos a tratar de quedar bien o de caer bien parados. La idea es seguir criticando y diciendo lo que pensamos”.

Para Souza la crítica se ha interpretado como “agresiva” porque las murgas se han inclinado por lenguajes más directos, descuidando lo estético y artístico. “Hay cosas que no se pueden decir de otra manera. Cuando hablamos de la persecución sindical tremenda por parte de este gobierno, como sucedió con los camioneros en el Puerto, o de docentes destituidos, es difícil decirlo agradablemente. En mi caso, siempre intento escribir, criticar y decir lo que piensa el colectivo desde un lugar poético, estético y artístico, pero que no deja de ser crudo. Eso es la murga”.

 

Censura y grieta

La murga La Clave invita al público con “El banquete de las maravillas”, un espectáculo que pone sobre la mesa varios temas: las formas de comportamiento, la multiplicidad de miradas sobre una realidad, la “libertad responsable”, la marcha virtual de los Desaparecidos, las ollas populares y cómo la gente del barrio cuidó a otra gente. “Más allá de que este año hay una coyuntura particular, La Clave sale a hacer un espectáculo artístico donde se debaten cuestiones políticas no partidarias que exceden a cualquier gobierno de turno”, explicó  Alberto Coco Rivero, director artístico de la murga. Aseguró que tratan de criticar y traducir las cosas que ven, pero que esta crítica no será en mayor o menor medida que otros años. “Nos centramos en lo artístico y en cuestiones políticas macro y que sean constructoras”.

Para el director decir que “este año se espera un carnaval muy agresivo” es una forma de censura. “Considero que hacer este tipo de comentarios, sin haber escuchado una sola cuarteta, es una forma de censura, aunque muy sutil, y un acto de violencia semiótica”.

El murguero se mostró en desacuerdo con la postura de afirmar que el carnaval es un espacio exclusivo para personas que se identifican con la izquierda. “Tenemos que empezar a discutir en otros términos para que la gente pueda reflexionar y no acudir a resortes emocionales que fomentan la grieta. No se puede pensar en función de bandos. Con ese tipo de discusiones se agitan banderas muy peligrosas. Creo que la gente que no va al carnaval es porque no le interesa, como la que no va al teatro”. Para Rivero, al plantear este tipo de dicotomías lo artístico pasa a segundo plano cuando debería primar.  “Es necesario reivindicar el diálogo artístico como evento político y no lo estamos haciendo”.

 

Más medidas antipopulares, más crítica

La Gran Muñeca celebra sus 101 años sobre el escenario y de eso se trata parte de su espectáculo: reivindicar la celebración del carnaval, más allá de los protocolos y restricciones. Así le explicó a Caras y Caretas Daniel Mega, uno de sus integrantes. Este conjunto plantea un formato de murga clásica y los temas principales que aborda son cómo fue vivir el carnaval en pandemia, el campo como otra forma de vida, y la coalición multicolor.

Sobre la cuestionada agresividad de los contenidos, Mega opinó que con tales declaraciones los integrantes del gobierno “están abriendo el paraguas. Y agregó: “Nosotros creemos que los contenidos van a ser duros porque la identidad de la murga es criticar lo que pensamos que estuvo mal en estos dos últimos años, y ante tantas medidas antipopulares que se tomaron creemos que hay mucho por decir”.

 

Dejá tu comentario

Forma parte de los que luchamos por la libertad de información.

Hacete socio de Caras y Caretas y ayudanos a seguir mostrando lo que nadie te muestra.

HACETE SOCIO