Bueno, esto es una propuesta de trabajo para las autoridades donde los distintos actores tienen cosas para pensar de sus respectivos roles, el Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo. Básicamente lo que nosotros planteamos es que hay que ir avanzando a un sistema de prisión domiciliaria asistida que en buena medida se puede decir que existe, porque muchas veces los jueces dan la prisión domiciliaria pero muchas veces no existe una red de asistencia, de rehabilitación socioeducativa que le dé a esta prisión domiciliaria contención, orientación, asistencia, control también. Entonces lo que planteamos es justamente eso, sobre todo pensando en aquellas mujeres que están con sus hijos a cargo que tienen hijos donde están viviendo en la prisión, en la cárcel, y no decimos que en todos los casos por eso el informe se llama caso a caso y paso a paso, son situaciones complejas, puntuales que hay que ir analizando, hay que ir buscando alternativas para que la prisión, que siempre es temporaria, sea lo más reducida posible para que esa persona pueda integrarse sobre todo en aquellos casos que no ha cometido un delito grave, que tiene hijos a su cargo y que cometió un delito leve, y que por lo tanto tenemos esperanzas de buena rehabilitación.
Cómo se titula el proyecto, ustedes van a analizar “ caso a caso” al desprisionalizar para evitar que la mujer vuelva al lugar donde se genera el conflicto?
Pues claro, justamente, ese es el meollo de la cuestión, si no sería muy fácil, hay trayectorias muy complejas contextos socioculturales que tiran a favor de la legalidad, ofreciendo a veces soluciones entre comillas fáciles, rápidas, de dinero rápido, para esas personas vulnerables que tienen hijos a su cargo o personas mayores a su cargo, y que por lo tanto allí el Estado tiene que desarrollar programas, iniciativas, intervenciones, muy inteligentes, muy fuertes, muy coordinadas, para ganar esa batalla. Que muchas veces la cárcel les da una burbuja de protección, hay buenas experiencias en las cárceles con sectores para mujeres con sus hijos, que no son el ideal, para esos niños sobre todo, y esas instituciones quedan con ese doble rol, para la habitación de la mujer, crianza del niño. Entonces, cómo es una situación muy excepcional, hay que pensar también en que puede haber otras instituciones alternativas en la comunidad, con prisión domiciliaria asistida, con control, con asistencia, con equipos técnicos, con la persona yendo a estudiar, a trabajar, a una clínica, a capacitarse, a tener orientación, y que no quede solamente encerrada en su casa, donde de pronto justamente todos los riesgos para la legalidad pueden estar presentes también, si no hay una barrera de política pública allí trabajando.
El informe habla de que por lo menos hay un número de 68 niños que están viviendo con madres, que están cumpliendo penas en centros penitenciarios. ¿El número preocupa ? ¿Ha aumentado significativamente?
En un país como Uruguay donde nacen pocos niños, es un número no menor, eso lo tienen que valorar los demógrafos. Yo entiendo que es un número relevante, es un número, en comparación con lo que hay en el mundo, es un mundo relevante que no necesariamente habla mal del Uruguay, habla del Uruguay que tiene un Estado presente, que da una respuesta, eso es bueno. Lo que hay que pensar es si no hay además esa respuesta, otras respuestas que pueden evitar o acotar en el tiempo esa vida de niños en instituciones penitenciarias, y buscar esas alternativas. De nuevo, no es para todos los casos, no es cancelar las buenas prácticas que hay en muchos lugares, pero cuando vemos, por ejemplo, como en Rivera, la unidad de mujeres allá en Paso Ataques, que yo he ido varias veces, y vemos que tiene mucha población, y vemos que la gran mayoría está por delitos leves, delitos incursos a sus pacientes, pero no son grandes traficantes, no son delitos de tráfico internacional, o de peligrosidad social inminente, sino son personas que su gran mayoría, cuando se les hace el protocolo de riesgo, se indica que tienen bajo riesgo para la comunidad, y para cometer nuevos daños, allí hay que pensar en otro tipo de alternativas. Por lo menos ir avanzando, ir probando, ir generando programas que abran nuevos caminos, de eso se trata, abrir nuevos caminos.
La oficina del comisionado propone, estamos hablando de equipos multidisciplinarios, que tienen que atender diferentes áreas del proyecto?
La decisión siempre la va a tener el juez, en lo que refiere al caso a caso, y es importante que, por un lado, al juez se le informe de una manera multiinstitucional, y que también el seguimiento, cuando haya una prisión domiciliaria, que, a ver, vamos a entender, esto no es un invento, ya hay prisiones domiciliarias, pero el sistema de medidas alternativas todavía es muy débil, no tiene equipos itinerantes, no tiene todavía una red de conexión muy fuerte, por eso la propuesta, para que el juez pueda tener también una conexión rápida, a través justamente de la Dirección Nacional de Medidas Alternativas, puede tener garantía que esa persona va a estar orientada, si tiene adicción se la va a orientar al programa Ciudadela, o a una clínica, o a un programa, si tiene que capacitarse, bueno, se la va a orientar donde capacitarse, si tiene que cuidar a sus hijos, bueno, se los va a poder conectar con los servicios de salud pública, etc. Mucha gente puede decir, bueno, pero esta gente que cometió delitos, ¿le vamos a dar todas estas asistencias? Sí, porque es estratégico, porque es por la seguridad de todos, es por el bienestar de todos, porque son personas que justamente, como cometieron delitos, y son vulnerables, y son vulnerables socio penalmente, hay que tener doble atención, y asistencia, y control, para que justamente, para que no vuelvan a caer en el delito. No es que se les dé un premio o un privilegio, es al revés, se está tratando de contemplar carencias o déficits que tuvieron, al lugar de su trayectoria, que desembocaron en el delito, para que justamente puedan vivir en paz con la sociedad.
Es intentar recuperar la dignidad de la madre, y además tratar de proteger el crecimiento del niño? no se descarta la posibilidad institucionalizarlo, para el caso de que la situación, no sé la forma que ustedes lo tienen proyectado?
Por eso es un caso a caso, a veces según el delito, hay veces que las personas pierden la paz y la espontaneidad, hay veces que hay una orden de alejamiento, hay veces que la madre o la familia prefiere que el niño no esté viviendo en la unidad penitenciaria, con la madre, y otras veces, y lo vemos mucho, no hay otra familia, no hay un familiar, o no hay casa, o no hay una casa que esté en un ambiente sano, entonces hay que ver todas las situaciones. A eso es lo que apunta esto, según la situación, caso a caso, paso a paso ir avanzando en nuevos mecanismos.
¿Esto es por opción o por imposición, doctor?
O sea, la persona tiene derecho a plantear una prisión domiciliaria. Lo que estamos planteando nosotros es de qué manera responder a ese derecho, de qué manera poder garantizar que ese derecho se cumple y si es pertinente. Si es pertinente o no, el juez lo valorará. Eso desde el punto de vista judicial del caso a caso. Legislativamente, también hay propuestas que los legisladores tendrán que ver cómo se regulan estas situaciones, pero eso es otro tema.