El mercado energético global enfrenta su mayor interrupción de suministro en décadas. Según datos de Bloomberg, la producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha caído a su nivel más bajo en 36 años, como consecuencia directa de la guerra contra Irán y el colapso logístico en el Golfo Pérsico.
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El conflicto bélico golpea la producción de petróleo
La actividad de la organización —debilitada recientemente por la salida de Emiratos Árabes Unidos— se ha visto asfixiada por el conflicto bélico. Los indicadores clave reflejan un escenario crítico:
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Producción actual: El bombeo conjunto cayó a 20,55 millones de barriles diarios en abril.
Caída mensual: Solo en abril, la producción mermó en 420.000 barriles diarios, sumándose al desplome récord de marzo, donde se perdieron 8,6 millones de barriles.
Países más afectados: Kuwait lideró las pérdidas el mes pasado (-470.000 bpd), seguido por Arabia Saudita e Irán, este último afectado directamente por el bloqueo estadounidense.
Ormuz: El epicentro de la crisis
El bloqueo del Estrecho de Ormuz se ha consolidado como el factor determinante de este colapso. A pesar de una tregua firmada el 7 de abril entre Washington y Teherán, la paz parece lejana. El fracaso de las negociaciones ha derivado en un bloqueo naval mutuo que impide el tránsito seguro de buques comerciales entre el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo.
En respuesta, el presidente de EE. UU., Donald Trump, puso en marcha este lunes el "Proyecto Libertad", una operación militar masiva que moviliza:
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Más de 100 aeronaves y destructores de misiles guiados.
15.000 efectivos de las Fuerzas Armadas.
Plataformas no tripuladas para escoltar buques retenidos.
Sin embargo, el mandatario estadounidense declaró este martes una breve suspensión de la ofensiva, en un contexto de extrema fragilidad diplomática.
Consecuencias globales: Inflación y carestía
Expertos coinciden en que esta interrupción es la más severa en la historia del mercado petrolero. La falta de suministro no solo ha disparado los precios del crudo, sino que ha generado un repunte inflacionario global que afecta las cadenas de suministro y el costo de vida en todos los continentes.
Mientras Teherán mantiene su advertencia de prohibir el tránsito por Ormuz sin coordinación previa con sus fuerzas armadas, la OPEP ve reducido su margen de maniobra, dejando a la economía mundial en un estado de incertidumbre energética sin precedentes desde la crisis de 1990.