Reducción Agresiva de Tasas. El BCU ha decidido recortar la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 100 puntos básicos, llevándola al 6.5%. Este ajuste tiene un doble objetivo: por un lado, busca estimular la economía para que la inflación converja hacia la meta establecida, y por otro, al hacer que los activos en pesos sean menos atractivos, intenta aliviar la presión apreciatoria sobre la moneda local. Esta medida es esencial, dado que la inflación ha tenido un impacto directo y negativo sobre el tipo de cambio.
Señal de Intervención Cambiaria. Además, el BCU ha dejado claro que está preparado para intervenir directamente en el mercado de cambios. Esta intervención tiene como fin "garantizar una mayor normalización de la operativa y evitar saltos abruptos" en el tipo de cambio. Este sería el primer movimiento de esta índole en casi cinco años, y refleja la urgencia de una respuesta frente a las tensiones cambiarias.
Flexibilidad Operativa. El Directorio del BCU también ha convocado una reunión adicional del Comité de Política Monetaria (Copom) para marzo, otorgándose la flexibilidad necesaria para evaluar y profundizar el sesgo expansivo de la política monetaria si las condiciones anómalas persisten. Esta apertura a ajustar la política monetaria en función de la evolución del escenario económico es fundamental ante los riesgos inflacionarios actuales.
El sector agropecuario ha salido fuerte buscando acciones y manifestando mucha preocupación por los costos internos y el valor del dólar. Se esperaba que esta situación generara descontento, y efectivamente, los sectores del agro han han reclamando un ajuste en la política cambiaria de impacto.