Al menos siete efectivos estadounidenses resultaron heridos durante la operación militar denominada Absolute Resolve, ejecutada el pasado 3 de enero contra Venezuela y que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores. Según fuentes del Pentágono citadas por NBC News, dos de los militares continúan en recuperación, mientras que los otros cinco ya regresaron a sus funciones. Uno de los soldados sufrió múltiples impactos de bala en las piernas, lesiones calificadas como de gravedad. De acuerdo con la información oficial, todos los heridos reciben atención médica y evolucionan favorablemente.
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Una "misión compleja"
Desde el Departamento de Defensa estadounidense se destacó que “la misión fue extremadamente compleja y se ejecutó con pocas bajas”, un resultado que atribuyeron a la preparación y coordinación de las fuerzas conjuntas involucradas. Un operativo que tuvo consecuencias severas para la población civil.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó que alrededor de 200 efectivos estadounidenses participaron en el ingreso al centro de Caracas. Hegseth aseguró que “ningún miembro del equipo falleció”, aunque no precisó si esa afirmación se limita a las tropas desplegadas en territorio venezolano o si incluye también al personal de apoyo logístico.
En paralelo, los ataques contra blancos civiles y militares en Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira dejaron un número aún no determinado de víctimas venezolanas. El fiscal general, Tarek William Saab, denunció la existencia de “decenas de bajas inocentes, civiles y militares” como consecuencia directa de la operación.
Operación criminal
Estimaciones difundidas por The New York Times elevaron la cifra de víctimas totales a unas 80 personas. A su vez, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó la muerte de 32 ciudadanos cubanos que combatían en defensa de Maduro y su esposa.
Como respuesta política e institucional, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional en honor a las víctimas. Rodríguez calificó la acción de Washington como una “gravísima agresión militar” y afirmó que su objetivo es apropiarse de los recursos estratégicos del país, especialmente petróleo y minerales.