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Mundo europea | energía | países suramericanos

¿Oportunidad o riesgo?

¿Por qué la urgencia europea por la energía latinoamericana?

Para especialista, antes de vender energía limpia a la comunidad europea, los países suramericanos deben "volver limpias sus estructuras productivas".

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La necesidad europea por la energía se ve reflejada en el interés por el hidrógeno verde que Argentina y Chile ya buscan producir. En un diálogo con Sputnik, el economista Leonardo Stanley advirtió sobre los riesgos de que los países suramericanos exporten la energía solo "como un 'commodity'" y no la utilicen para alimentar sus industrias.

El hidrógeno verde volvió a ser mascarón de proa para los gobiernos de Chile y Argentina en la gira que sus mandatarios hicieron por Europa en el marco de la cumbre CELAC-Unión Europea desarrollada en Bruselas.

El 17 de julio, el presidente argentino, Alberto Fernández, firmó junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, un memorándum de entendimiento para incentivar las inversiones europeas que apunten al desarrollo del hidrógeno verde en Argentina, siempre con la intención de que el país suramericano pueda exportar esa energía hacia países europeos.

Algo similar había firmado el chileno Gabriel Boric con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el viernes 14, cuando los líderes destacaron la intención de ambos gobiernos de trabajar en la cooperación en materia de energías y, puntualmente, de hidrógeno verde. Chile ya había firmado un acuerdo específico sobre hidrógeno con Von der Leyen en junio pasado.

Si bien ninguno de los Gobiernos suramericanos aportó demasiados detalles sobre las implicancias concretas de los acuerdos firmados, los diálogos ratificaron la voluntad expresa de Argentina y Chile de mostrarse como una solución para las necesidades energéticas de Europa, afectada por las consecuencias de las sanciones aplicadas de forma unilateral a Rusia.

Sin embargo, los acuerdos también pueden traer consigo una vieja preocupación de los países latinoamericanos: que los acuerdos con Europa no contribuyan al desarrollo a largo plazo de sus economías.

En un diálogo con Sputnik, el economista argentino especializado en desarrollo sostenible Leonardo Stanley advirtió que el riesgo es que "se termine exportando el hidrógeno verde como si fuera un commodity" y no dentro de cadenas de valor que favorezcan el desarrollo industrial.

"Muchas veces los países latinoamericanos se quedan en el commodity porque hay un mercado potencialmente muy importante y no se ve más allá, las potencialidades que tiene como impulsor de otras industrias y encadenamientos productivos", reflexionó.

Stanley remarcó que el desarrollo de energías renovables como el hidrógeno verde —que se obtiene a partir de la electrólisis del agua— el mundo puede "salir de la historia de la oferta concentrada en fósiles y sus disputas geopolíticas", dado que este tipo de energía se puede generar "en cualquier rincón del mundo".

En ese marco, los vientos patagónicos del sur argentino y chileno se vuelven estratégicos a la hora de alimentar los parques eólicos necesarios para producir la energía eléctrica verde que, a su vez, se usa en la electrólisis para obtener el hidrógeno. Lo mismo, recordó Stanley, con la intensa luz solar del norte argentino y chileno que facilita la producción de hidrógeno mediante paneles solares.

Ahora bien, ambos países podrían, según el experto, caer en la contradicción de desarrollar su producción de hidrógeno verde para exportar a Europa pero, al mismo tiempo, seguir alimentando sus propias industrias con energías no renovables.

Para el especialista, antes de pensar en la venta de energía limpia a Europa de forma aislada, los países suramericanos deben "aprovechar para volver limpias sus estructuras productivas", especialmente en un mundo en el que la huella de carbono de las industrias pueda convertirse en barreras comerciales.

Stanley reclamó que los países no piensen en "exportar eventualmente la energía como un commodity y olvidarse" sino utilizar la energía limpia "dentro de un esquema productivo".

En la misma línea, los países deben resolver "las incoherencias" que se les presenta cuando apuestan a inversiones en energías renovables, pero, al mismo tiempo, "ofrecen beneficios fiscales por 30 años a sectores contaminantes". "La necesidad de dólares te lleva a prometer el oro y el moro a los inversores y resulta en incoherencias con lo que estás prometiendo en materia verde", explicó.

Para el experto, América Latina no está pudiendo tener una visión a largo plazo ante "la necesidad de energía que tiene Europa" como consecuencia del conflicto en Ucrania.

"Ellos tienen una visión a largo plazo que se acelera por salir de los fósiles y vienen a pedir a América Latina, que no ve esta cuestión a largo plazo", consideró.

En ese sentido, Stanley lamentó que los países latinoamericanos avancen en acuerdos o iniciativas de forma "aislada" y no exista "una integración eléctrica más importante" basada en las energías limpias.

Por Sergio Pintado (vía Sputnik)

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