Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Política daniel buquet | Salle |

Con Daniel Buquet

"A Orsi le espera un escenario legislativo más confortable que a Delgado"

Daniel Buquet analiza el resultado de las elecciones y concluye que por la conformación en Diputados un gobierno de Orsi puede gobernar sin grandes tropiezos.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

"Con Orsi se puede decir que, si ganara la presidencia, tendría un escenario legislativo más confortable", sostiene el doctor en Ciencias Políticas por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Daniel Buquet, estuvo analizando los primeros resultados electorales y las perspectivas que se abren al futuro gobierno a partir de cómo quedó conformado el Parlamento.

Orsi o Delgado

Daniel Buquet se especializa en el estudio de las instituciones políticas y la democracia en América Latina. Sus principales trabajos de investigación han abordado los sistemas de partidos y los sistemas electorales en Uruguay y la región. Fue secretario general de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (ALACIP), por lo que su voz parece oportuna para comprender cómo, institucionalmente, el Parlamento puede funcionar como quedó conformado, con el Poder Ejecutivo.

¿Qué lectura se puede hacer de estos primeros resultados, cuando aún no se han escrutado los votos observados?

Yo diría tres cosas. Primero, los resultados son muy parecidos a los esperados, y eso es algo que en Uruguay no es sorprendente. Segundo, a pesar de eso, quedaron sorprendidos los dos primeros partidos: el Frente Amplio, que ganó, porque votó un poco por debajo de la expectativa; y el Partido Nacional, que quedó segundo y sorprendido porque votó un poquito por encima. El primero (Frente Amplio), que era el ganador, no celebró y celebró el segundo.

Y el tercer dato es que con estos resultados se genera un escenario legislativo (porque fue una primera vuelta presidencial con una elección legislativa simultánea) muy curioso, porque el Frente Amplio ya tiene la mayoría del Senado pero ninguno de los dos partidos tiene mayoría en la Cámara de Diputados y se genera un escenario que para cualquiera de los dos que gane la presidencia es complejo, como mínimo.

Y en el mapa legislativo la irrupción de Identidad Soberana de Salle, con dos diputados.

La irrupción de Identidad Soberana no sorprendió porque las encuestas ya preveían una votación del orden de la que tuvo y, por lo tanto, que tuviera esos dos representantes; lo que capaz que no estaba en los cálculos era que fueran decisivos. Y es complejo porque es un partido que no luce “amistoso” para ninguno de los bloques. Entonces hay una gran incertidumbre en saber cuál será la actitud de Salle, el líder de este partido, cuando se le pida apoyar alguna propuesta legislativa.

¿Cómo se podría definir a Identidad Soberana y cuál es el perfil de la sociedad en la que ha recogido el voto?

Yo no conozco un perfil específico a partir de encuestas que nos describan un votante, pero está claro que es un votante antisistema, es un votante que está en contra de todos los partidos políticos. Incluso, diría, tiene un decir contrario, no de la democracia sustantivamente, pero sí del sistema democrático como tal, como función.

No es que este grupo haya emergido de la nada. Yo creo que este grupo de personas ya existía hace tiempo y ha ido yendo a distintos destinos, en parte, por ejemplo, como Cabildo Abierto, un partido que votó muy bien en la elección pasada pero que se derrumbó en esta elección y que ahora encontró en Salle, con ese discurso tan particular, una opción de ese tipo antisistema. Y esto es lo que lo vuelve muy impredecible.

Es antisistema pero el resto del Parlamento es el sistema, son los partidos históricos del Uruguay, los más viejos del mundo, junto con el Frente Amplio, que ya tiene muchas décadas de existencia.

El escenario de conformación del Parlamento abre un escenario si el presidente es Orsi y otro de andamiaje institucional más complejo si es Delgado.

Efectivamente, con Orsi se puede decir que, si ganara la presidencia, tendría un escenario legislativo más confortable. Ya tiene la mayoría en el Senado y le faltan dos votos en Diputados, que no tienen por qué ser los de Salle. Es decir, el nuevo oficialismo está fragmentado, tiene muchos partidos, son varios partidos, fracciones dentro de los partidos, le faltan dos votos. En fin, podría pensar “esto es accesible”.

En cambio, si gana Álvaro Delgado, es presidente, tiene el Senado en contra o tiene la oposición en mayoría, vamos a decirlo así, y la única forma de aprobar una ley es con el apoyo del Frente Amplio. No hay más remedio, leyes, designaciones, entes autónomos, embajadores, para todo se precisa la mayoría en el Senado y no la tiene, la tiene el Frente Amplio, que es un partido disciplinado. Es decir, no es esperable que un senador díscolo del Frente Amplio vaya a formar una mayoría con el actual oficialismo. Sería rarísimo que eso ocurriera.

¿Qué explica la caída de Cabildo Abierto?

Yo creo que Cabildo Abierto no cumplió las expectativas de su propio electorado y no se posicionó correctamente, ni como socio de la coalición ni como un partido más desafiante del sistema. Ahora va a tener dos diputados y yo creo que esos diputados, si gana el oficialismo, van a trabajar para la coalición y van a buscar recuperar su espacio en el gobierno, que va a ser menor que el que tuvo, naturalmente, pero van a hacer eso, y en todo caso pensar hacia el futuro cómo se vuelven a posicionar.

Pero si gana el Frente Amplio, no creo que vayan a estar actuando en el Parlamento de forma coordinada con la actual coalición, porque no tendrán una agenda propia que ya tiene algunos aspectos, esos de seguridad, deudas, en fin, cuestiones que el propio partido ha priorizado, que las negociará con el Frente Amplio.

Por eso digo, hay una posibilidad que tiene el Frente Amplio con Cabildo para tener una mayoría en la Cámara de Diputados y no con Salle, mientras que Salle es la única opción que tiene el actual oficialismo para tener mayoría en Diputados.

De ganar Yamandú Orsi, ¿Uruguay tendrá un gobierno de centroizquierda?

Bueno, sí en el sentido convencional, social democrático, desde el término de izquierda moderada. Obviamente, está clara la distinción izquierda-derecha en Uruguay, lo que pasa es que son izquierdas y derechas relativamente cercanas entre sí, no ortodoxas económicamente; entonces una es más redistributiva, más a favor del Estado, más peso del Estado y la otra es a favor del mercado, menos peso del Estado. Pero los ajustes son un poco en los márgenes, y se va a reforzar el peso del Estado, probablemente. Por ejemplo, en el presupuesto educativo, el Frente Amplio es muy favorable a incrementar el gasto educativo, aunque no es la magnitud que reclama la educación, pero lo hace y es más favorable; el Gobierno actual es más reacio a atender esos reclamos. Tampoco es que no los atienda en absoluto, es decir, son márgenes, pero es claro que hay una diferencia en materia de política pública, en esta orientación principal Estado-mercado.

O sea que las diferencias podrían apreciarse más en el manejo de la microeconomía que en la macroeconomía.

Yo diría en una sintonía fina de los grandes incentivos económicos. Si gana el Frente Amplio, yo me imagino que van a apuntar a aumentar los aportes patronales, porque el discurso (no de los que promovían la reforma en la Constitución) de los moderados del Frente Amplio es que el defecto de esta reforma es que puso toda la carga sobre los trabajadores. ¿Qué harían ellos? Bueno, ellos dirían: “Vamos a aumentarte un poquito los aportes patronales para que ustedes paguen un poco el costo que estarían pagando, si no, totalmente los trabajadores”. Sería por ese lado, es decir, sintonía fina, no van a duplicar los aportes patronales, pero se puede hacer aportar al empresariado a pagar jubilaciones, porque ya aportaron los trabajadores con esta reforma; no van a cambiar los parámetros de esta reforma, van a mejorar el aporte de los empresarios, cosa que no va a hacer el próximo Gobierno si es una continuidad del oficialismo, no va a aumentar la carga impositiva a los sectores empresariales.

¿Este equilibrio entre estos dos bloques políticos es una realidad que ya llegó para instalarse, o es un momento puntual?

Esta realidad ya lleva un buen tiempo, se instaló en el 99; el sistema de partidos uruguayo fue durante un tiempo un bipartidismo estable (en equilibrio, decimos nosotros), un modelo formal que se desequilibró con la emergencia del Frente Amplio y estuvo transformándose progresivamente hasta llegar a un nuevo formato y a un nuevo equilibrio. Esto ocurrió en el 99 cuando el Frente Amplio compitió por primera vez en el balotaje, perdiendo en esa ocasión, pero entonces dejando a los dos tradicionales del otro lado. Y ese formato es el que tenemos ahora, con las variantes que se producen elección tras elección, y es un caso muy raro en la región y parte del mundo, porque este formato se viene repitiendo con variantes; aparece Cabildo, se derrumba Cabildo, con esas variantes, pero se mantiene elección tras elección y, por lo tanto, hoy no vemos una expectativa de que esto vaya a evolucionar en otra dirección. Tal vez, como algunos andan especulando, finalmente los partidos tradicionales decidan formar un solo partido o algo por el estilo, pero no creo que estén dadas las condiciones en este momento.

Dejá tu comentario