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Política Ministerio de Trabajo |

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Ley de empleo integral: incentivos, inclusión y diálogo para ampliar oportunidades laborales

El nuevo proyecto de ley de empleo integral propone subsidios, inclusión y menos trámites, con foco en sectores con más desempleo y respaldo del diálogo social.

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El proyecto de ley de empleo integral presentado por el Ministerio de Trabajo propone un cambio en la forma de incentivar la contratación. A diferencia de iniciativas anteriores, la propuesta amplía el alcance de los beneficios y busca responder a problemas detectados en la aplicación de normas previas, explicó el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo entrevistado en Legítima Defensa (Caras y Caretas).

Uno de los principales aportes es su carácter integral. La iniciativa no se limita a los jóvenes, aunque mantiene a este grupo como prioridad, sino que incorpora a otros sectores con dificultades de acceso al empleo. Entre ellos se encuentran mujeres jefas de hogar, personas mayores de 45 años, personas con discapacidad, población afro, personas trans y quienes egresan del sistema penitenciario. El objetivo es dirigir los incentivos hacia quienes presentan mayores niveles de desempleo.

El instrumento central del proyecto es el subsidio a la contratación. El Estado cubre un porcentaje del salario, que parte de un 25% y puede aumentar según la situación del trabajador. Este mecanismo reduce el costo de incorporación para las empresas y facilita la generación de nuevos puestos de trabajo. A su vez, el esquema es flexible, lo que permite adaptarlo a distintas realidades territoriales y sectores productivos.

Trámites y empleo

Otro punto relevante es la simplificación de los trámites. La experiencia de la Ley 19.973 mostró que, pese a contar con incentivos, su uso fue menor al esperado. Se identificaron dificultades administrativas y falta de difusión como factores que limitaron su alcance. El nuevo proyecto incorpora estos aprendizajes y plantea procesos más ágiles para facilitar el acceso, en especial para micro y pequeñas empresas.

En este sentido, la iniciativa busca corregir una de las principales distorsiones detectadas: la concentración del uso de beneficios en empresas de mayor tamaño. El nuevo diseño prioriza a emprendimientos de menor escala, que tendrán mayor facilidad para acceder a los subsidios y mayores porcentajes de contratación en relación a su plantilla.

El proyecto también introduce mecanismos para evitar abusos. No se permitirá el uso del subsidio para sustituir trabajadores existentes ni para reducir costos laborales en empresas que no lo necesiten. Además, se establecen plazos definidos para los apoyos, con posibilidad de extensión en casos específicos.

Diálogo Social

Castillo también hizo referencia al Diálogo Social impulsado por el gobierno para obtener insumos para una nueva reforma del sistema previsional. La iniciativa recoge insumos de intercambios con actores del territorio, empresas, cooperativas y gobiernos locales. Esta lógica se proyecta hacia adelante, con la intención de continuar el debate en ámbitos tripartitos que incluyan a trabajadores, empleadores y el Estado.

El gobierno apuesta a que este proceso permita mejorar la implementación de la ley y generar consensos en torno a políticas de empleo. En paralelo, el diálogo también abarca otros temas vinculados al trabajo, como la organización del tiempo laboral y la adaptación a cambios tecnológicos.