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Política Cardoso | denuncia | Kirma

JUICIO

Para Germán Cardoso todavía no empezó el segundo tiempo

Hay otra investigación en curso que también involucra al exministro de Turismo Germán Cardoso.

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Esta semana el fiscal de Delitos Económicos, Gilberto Rodríguez, archivó la denuncia presentada contra Germán Cardoso, al considerar que “si bien se constataron irregularidades administrativas, no eran pasibles de imputación penal”. Sin embargo, hay otra investigación en curso que también involucra al exministro de Turismo.

"Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.", dijo Abraham Lincoln. La cita aplica rigurosamente al exministro de Turismo y actual diputado colorado Germán Cardoso.

Cardoso fue catapultado al principio de su vida política por el senador Wilson Sanabria cuando este era uno de los hombres más poderosos del Partido Colorado y, asunto no menor, el hoy diputado era su yerno.

Cuando dejó de serlo también perdió todos los favores y entonces se recostó en Pedro Bordaberry. Y cuando este abandonó la vida política activa, pasó a ser un hombre de Ernesto Talvi.

Estas relaciones le sirvieron para ser elegido diputado, siempre con votos de otros.

Para las elecciones departamentales de 2015 hizo un acuerdo con el nacionalista Enrique Antía, por el cuál colocó a unos diez hombres de su confianza en puestos de jerarquía en la intendencia.

A ministro llegó por su relación de amistad con Lacalle Pou, gestada cuando compartieron tiempo en Diputados, pero no escapa que sus suegros son importantes dirigentes herreristas de Treinta y Tres, él senador, ella diputada, suplentes. Y que el actual intendente de ese departamento, Mario Silvera, es el padre del hijo de la actual esposa de Cardoso.

Fue el primer ministro de la coalición denunciado por otro colorado y destituido por notorias irregularidades, algo que Julio María Sanguinetti olvidó esta semana al congratularse por la decisión fiscal.

Y el presidente lo echó porque Cardoso le mintió. Basta recordar la secuencia de hechos: el exdirector de Turismo, Pérez Banchero, relató al semanario Búsqueda una serie de irregularidades vinculadas a los procesos de compra de publicidad, señalando la presencia del prestamista Elbio Rodríguez. Enseguida Cardoso pidió una reunión al presidente y le llevó expedientes, asegurando que “allí estaba todo”. Pero no estaba todo.

Había mentido y el presidente lo sabía. Para no afectar a la coalición de gobierno, Lacalle visitó en su domicilio a Julio María Sanguinetti, secretario general del Partido Colorado, para expresarle su intención de cambiar al ministro de Turismo, algo que ocurrió dos días después.

En 2017 Cardoso mintió cuando negó tener vínculos económicos con Francisco Sanabria, seguramente creyendo que la Justicia no sabía que era director de Firosol SA, una automotora propiedad del exdueño de cambio Nelson.

En varias declaraciones Cardoso negó cualquier tipo de relación o contacto con alguna de las empresas beneficiadas con compras directas por el Ministerio de Turismo. Pero eso es falso. En diferentes oportunidades el ministerio contrató por cifras importantes una camioneta para el traslado de varias personas. El vehículo pertenece a José Garrido, un testaferro de Francisco Sanabria en una rentadora de autos. Algo que Cardoso no podía desconocer porque así figura en el expediente procesal.

Le mintió a los medios de comunicación y al fiscal cuando quiso disfrazar como asuntos de interés públicos, que eran de absoluto interés personal, las llamadas realizadas al coordinador de la Jefatura de Policía de Maldonado, comisario Fernando Pereira, actualmente preso por varios delitos. Este se jactaba ante sus pares “de haber sido colocado en tal jerarquía por su amigo Cardoso”.

Le mintió a sus pares en la Cámara de Diputados cuando negó haber llevado como “asesor” a su amigo Elbio Rodríguez. Pretendió que todos creyeran que “solo lo había invitado al acto de asunción como ministro”.

Como si nadie supiera en Maldonado que Germán y Elbio son “culo y calzón”.

Es muy difícil de creer que “el invitado a una fiesta” terminara instalado en una oficina ministerial intentando hacer negocios para sí con la empresa Kirma, como lo reconoció en la Comisión Investigadora. O que accediera a información privilegiada que le permitió recuperar 314.000 dólares que los exconcesionarios del hotel Serena de Punta del Este, propiedad del Mintur, le debían a él y a su hermano Diego Rodríguez. El negocio con Kirma no le salió, pero el del Serena fue redondito.

La Fiscalía a cargo de Gilberto Rodríguez decidió instruir un expediente aparte con el caso Kirma, que mantiene como investigados a dos asesores y amigos del exministro: Daniel Reta y Elbio Rodríguez.

Se investiga el intento de comprar en forma directa publicidad digital a tres empresas, una de ellas llamada Kirma, radicada en Estonia. Sin ningún control sobre lo efectivamente hecho, cuando la empresa pretendió cobrar nunca se pudo hacer el giro porque como no cumplió con normas antilavado, el Banco República no hizo el depósito. La empresa hizo los trámites para ceder sus derechos a Sarasota, otra empresa de Miami, para cobrar 280.000 dólares. Pero tampoco se aceptó.

Sin embargo, Cardoso firmó la factura como si los trabajos contratados se hubieran cumplido.

En la comisión investigadora parlamentaria Elbio Rodríguez reconoció haber sido él quien “acercó a Kirma porque su intención era acceder a un primer negocio para después ampliarlo a otros organismos del Estado”.

No obstante, hay irregularidades muchísimo más graves, porque finalmente y por diferentes razones lo de Kirma no se concretó.

¿Qué hacía allí alguien que no tenía vinculación formal con el Estado, más que la reconocida amistad con el ministro? ¿Por qué razón tenía acceso a información oficial reservada? ¿Esa información le fue útil para intervenir en la adjudicación de la concesión del hotel Serena, propiedad del ministerio? ¿Elbio Rodríguez fue al ministerio con la intención de hacer negocios para sí y tal vez para su amigo Cardoso?

Acá se debe recordar que según su declaración jurada presentada ante la Jutep, y en plena pandemia, mientras fue ministro casi duplicó su patrimonio.

El asunto Serena

Otro caso no menor, que fue incluido en el archivo fiscal, es el del hotel Serena, donde a todas luces existe un abuso de información privilegiada en beneficio propio. El Serena es un hotel propiedad del Ministerio de Turismo, ubicado en Las Delicias, y concesionado a privados.

El empresario Eduardo Abulafia, quien pese a no figurar en la empresa adjudicataria del Serena era el operador reconocido en Maldonado, tenía una deuda de unos 314.000 dólares tomada con Rodríguez en su carácter de prestamista. El otro acreedor importante era Mario Bonanata, a quien le debía 500.000 dólares, según informó Búsqueda.

Abulafia no podía integrar la sociedad porque entonces tenía un embargo importante de la DGI por deudas de otras actividades comerciales.

El 13 de marzo de 2020 la esposa de Abulafia, titular de la empresa concesionaria, decidió autoeliminarse después de que el gobierno nacional anunciara el comienzo de la pandemia, el cierre de hoteles y la suspensión del Congreso Mundial de Interpol, a realizarse en el Centro de Convenciones de Punta del Este y para lo que el hotel Serena había logrado precontratos de servicios por casi 500.000 dólares.

Ya no podría cumplir con ninguno de sus compromisos y además los juicios laborales se acumulaban.

En el año 2016 se había creado la empresa Galiza SA, integrada por Daniel Reta, también asesor de Cardoso, Diego Rodríguez (hermano de Elbio) y Sara Tavares, ciudadana brasileña, escribana, esposa de Elbio Rodríguez y responsable del Estudio Notarial donde su compañero también presta dinero.

Ambos integran además una empresa offshore en Panamá.

En agosto de 2020 esta sociedad pretendió comprar la concesión del hotel Serena, pero, según informó Búsqueda, “el negocio no se realizó por el alto nivel de endeudamiento de Costa Naturali”.

Rodríguez y Bonanata eran los mayores acreedores. Hoy Bonanata es el nuevo concesionario del Serena.

La cifra que Abulafia le debía a Rodríguez es casi la misma que la empresa Kirma pretendió cobrarle al ministerio.

¿Fue Kirma otra forma que encontró Rodríguez para intentar cobrar las deudas del Serena? Tal vez no contaba con que Cardoso sería destituido y este asunto saliera a luz. Ocurre que Rodríguez no llegó solo al ministerio. Fue su amigo Cardoso quien lo llevó y permitió desempeñarse allí. Y es eso lo que también investiga el fiscal Rodríguez.

Para Cardoso todavía no empezó el segundo tiempo.

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