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Política guerra | Medio Oriente | petróleo

Consecuencias

Tres efectos de la guerra en Medio Oriente sobre la economía mundial

La escalada bélica en Medio Oriente y la guerra extendida tiene importantes efectos en la economía global: petróleo, dólar, inflación.

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Petroleo, dólar, inflación y crecimiento afectados

A marzo de 2026, el conflicto bélico en Medio Oriente, que comenzó el 28 de febrero, ha generado una perturbación como era esperable en los mercados energéticos y financieros globales, impactando significativamente la economía mundial. Este escenario se manifiesta a través de tres canales cruciales: el encarecimiento de la energía, el fortalecimiento del dólar como refugio seguro, y el rebrote de las presiones inflacionarias y las afectaciones en el crecimiento.

Petróleo con alta volatilidad

Los precios del crudo han alcanzado niveles récord, con el barril de Brent superando los 100 USD y alcanzando picos de 120 USD a lo largo del mes de marzo. Esta escalada de precios se atribuye principalmente a la incertidumbre generada por el conflicto y a los ataques a infraestructuras clave en la región. Además, el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, enfrenta perturbaciones significativas, limitando el flujo a menos del 10% de sus niveles normales. En respuesta a esta crisis, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y el Grupo de los Siete (G7) han anunciado medidas de emergencia, incluyendo la liberación de aproximadamente 400 millones de barriles de reservas estratégicas para estabilizar los precios.

Dólar con los mayores niveles de incertidumbre vuelve a ser refugio de valor

En este clima de riesgo geopolítico, el dólar estadounidense ha experimentado un notable fortalecimiento. Inversores de todo el mundo han migrado hacia esta divisa, lo que ha elevado su valor frente a otras monedas. Sin embargo, esta situación también tiene un impacto adverso en los mercados emergentes, donde el encarecimiento del dólar agrava retos fiscales al aumentar los costos de importación y del servicio de la deuda, dificultando aún más la estabilidad económica de estos países.

Inflación y crecimiento global en riesgo

El aumento en los costos de combustibles y logística se está trasladando rápidamente a los precios al consumidor, generando una presión inflacionaria que podría sumar entre 0.5 y 1.0 puntos porcentuales a la inflación mundial en 2026. Esta escalada de precios, combinada con una posible desaceleración económica, revive temores de un escenario estanflacionario, donde la alta inflación se combina con un crecimiento estancado.

Los bancos centrales, en un esfuerzo por contener la inflación, podrían verse obligados a mantener o aumentar las tasas de interés, lo que a su vez frenaría la recuperación del consumo y las inversiones, afectando el crecimiento económico global.

La escalada bélica en Medio Oriente está afectando la economía global con efectos diferenciales, desencadenando una crisis económica global cuyo impacto se siente a través del encarecimiento de la energía, el fortalecimiento del dólar y el resurgimiento de la inflación, los grandes temores a nivel de la macroeconomía. Con proyecciones de crecimiento cada vez más inciertas, el mundo observa con atención cómo se desarrollan los acontecimientos en esta región crítica y cómo las políticas económicas se adaptarán a esta nueva realidad.