Como voy a la cancha los fines de semana, hablo con empresarios y productores rurales, camino por los barrios, converso con los puesteros en la feria, vivo en Capurro, me copo viendo jugar a Aguada, llevo a mis nietos a subir a la fortaleza del Cerro o a disfrutar de la paz de los cementerios, puedo decir que conozco bastante la realidad de nuestro país y lo que pasa por la cabeza de su gente.
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También veo, como cualquier ciudadano, los cambios que ha experimentado el Uruguay en los últimos 15 años de gobiernos frenteamplistas.
Hay debes y cosas por hacer, plagas mundiales a las que no pudimos ser ajenos, como la pasta base, errores que no se debieron haber cometido, desgaste del ejercicio del gobierno y cosas que salieron mal y tendrían que haber salido bien, pero no me cabe ninguna duda de que la situación de la inmensa mayoría (desde los más pobres a los más encumbrados) ha mejorado muchísimo, en todos los órdenes. Alguien me dirá que el mundo evoluciona y sobre todo que a lo largo de la historia la gente va conquistando derechos, mejorando su hábitat, prolongando su expectativa de vida, alimentándose y vistiéndose mejor. Pero no estamos hablando en períodos históricos, sino en algo más de una década en que a otros países y a otros gobiernos les ha ido muchísimo peor.
Debo decir que a mí no me cabe ninguna duda de que ello no habría ocurrido si los que gobiernos hubieran sido de los llamados partidos tradicionales, que han perdido sus mejores vertientes, el batllismo y el wilsonismo, cuyos representantes más fieles a las ideas de ambas corrientes están hoy en el Frente Amplio. Colorados y blancos han gobernado durante más de cien años y las cosas a los uruguayos no nos iban bien, no se puede entender que si ahora lo hicieran, nos iría mucho mejor.
Hemos detallado una y otra vez en estas páginas las transformaciones positivas que el Frente ha hecho en nuestro país.
¿Qué pasaría en Uruguay si ganara la Oposición, ese arco partidario que, según Bottinelli, forman el Partido Nacional, el Partido Colorado, Cabildo Abierto, el Partido de la Gente y el Partido Independiente?
Una aclaración preliminar, hay tres cosas que unen a los partidos de la Oposición: el odio al Frente Amplio (recordar el famoso editorial de Claudio Paolillo, que comparó al FA con el nazismo y llamó a una guerra sin prisioneros); las políticas económicas neoliberales o dirigistas de derecha como hoy se estila llamarlas; y las simpatías regionales por el presidente de Argentina, Mauricio Macri, y por el de Brasil, Jair Bolsonaro, a quien apoyaron explícitamente, cuando no se fotografiaron con ellos.
Un cuarto “capítulo”, que es el odio al Estado, sobre todo cuando no se benefician de él.
Lo que nos espera es lo que decimos a continuación y surge de las declaraciones, los programas y las promesas de campaña de los candidatos, más o menos edulcoradas para engañar incautos.
1- Ajuste fiscal. Menos actividad económica, menos empleo y reglas de juego determinadas por y para el 1% más rico de la población, que integran y representan los candidatos Luis Alberto Lacalle Pou Brito del Pino, mejor conocido por Pompita y Ernesto Talvi de Chicago. Todos sabemos que si gana la alianza de la Oposición (Lacalle-Talvi o viceversa), del ajuste fiscal no nos escapamos. Está dicho y por escrito. Algunos con cierto disimulo, pero del recorte presupuestal de más de 1.000 millones no nos salva ni Magoya. Estos señores, partidarios de una economía del suicidio, no proponen desarrollo sustentable (como hizo y logró el Frente Amplio, con 16 años de crecimiento ininterrumpido), ni mejorar la calidad de vida de la gente y más empleo, sino que, al menos los dos principales candidatos, Pompita Lacalle y Ernesto de Chicago, proponen sendos ajustes fiscales. Sí, amigo lector, así es. Sin anestesia.
Como vimos en “La madre del borrego”, editorial referido a la Ley de Urgencia que planea en total hermetismo, el Partido Nacional propone un recorte fiscal que en las declaraciones es de 900 millones de dólares, pero cuando se hacen las cuentas resulta ser de 1.700 millones.
¿Qué propone Ernesto de Chicago en materia fiscal?
Gestionar los recursos presupuestales como “se manejan las empresas privadas” (con prescindencia de las normas y del interés general, interpreto yo), instalar las “cuentas nacionales” en la seguridad social y bajar el déficit fiscal a 2% del PBI. Más peligroso todavía es la afirmación de que “el actual momento de ‘luces amarillas o naranjas’ es una ‘oportunidad’ para discutir reformas estructurales”. ¡Ojo al piojo!!! Reformas estructurales para Ernesto de Chicago es reforma laboral y previsional, recortando derechos de trabajadores y jubilados, privatización de empresas, bancos y la educación pública.
En suma, la referente en materia de economía de Ernesto Talvi nos anuncia que bajarán el déficit fiscal a 2% de PBI. Ya que la Oposición señala que el déficit fiscal es 4,8%, esto supone un ajuste fiscal de 2,8% del PBI, unos 1.600 millones de dólares.
A confesión de partes, relevo de pruebas: Pompita reduciría erogaciones por 1.700 millones de dólares y Ernesto de Chicago sacaría 1.600 millones de dólares de circulación. Esto es, en cualquier caso, menos dinero en plaza, menos actividad económica, menos empresas, menos pymes, menos industrias, menos infraestructura, menos consumo, menos trabajo, menos nivel de empleo, pérdida de poder adquisitivo de trabajadores, jubilados y pobres en general. Esto se llama ajuste fiscal y es lo que están anunciando.
Están todos avisados.
Que nadie diga después que “yo no los voté para eso”.
2- Imponer un concepto de “seguridad” basada en la militarización del país y el gatillo fácil. A pesar de que los candidatos no se juegan (y de que Guido Manini Ríos, presidenciable por Cabildo Abierto, está expresamente en contra), una línea de acuerdo menor que une a la Oposición es el proyecto de Jorge Washington Larrañaga de crear una guardia militar que cumpla tareas policiales. En pleno auge de las ideas “bolsonaristas”, y del conocido odio de clases que profesan nuestros pitucos por aquellos que se cayeron del sistema, la militarización del país sería un hecho.
3- Revisión y/o eliminación de las conquistas de los trabajadores. Ya hemos visto que el principal desafiante, Lacalle Pou, habló de que los Consejos de Salarios debían hacerse por regiones y hasta deslizó que podían ser por empresa. También habrá que esperar que se imponga la idea de que las negociaciones deban ser solamente entre trabajadores y patrones, sin la intervención del Estado, que se elimine el decreto por el cual se consideran las ocupaciones como una extensión del derecho de huelga e incluso que se reglamente la huelga restringiendo este derecho y disminuyendo los espacios de autonomía sindical. Habrá, por supuesto -cabe esperarlas- luchas por los derechos de los trabajadores que se pierdan.
Otro día seguiremos imaginando lo que nos espera si gana la Oposición, pero no quiero despedirme sin mencionar a vuela pluma una Reforma Previsional hecha a la manera del Banco Mundial, con abatimiento de derechos adquiridos por jubilados y por mayores de 50 años, próximos a jubilarse. También esperamos la Anulación de la Inclusión Financiera, con aumento del IVA, y del trabajo en negro. Asistiremos a la drástica reducción del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y los programas de asistencia a los sectores más desvalidos, también al Plan Nacional de Cuidados, a los programas que atienden a los menores más humildes, a las madres jefas de hogar, a los chiquilines con enfermedades invalidantes, a los ancianos que necesitan acompañamiento. Los candidatos de la Oposición tampoco nos ocultan que van por la eliminación fáctica de Ancap por la importación del combustible.
No hay cómo ahorrar mil millones del presupuesto sin tocar la salud pública. No sólo la que presta ASSE, sino también la que presta el sistema mutual por el Fonasa y el propio Fondo Nacional de Recursos. En materia de salud pública debe esperarse la disminución drástica del gasto en la materia, la anulación de los convenios con los médicos cubanos que asisten en el Hospital de Ojos y de las prótesis que se hacen en el Mides.
No hay que olvidarse que con semejante restricción del gasto público no podrán mantener la inversión en obra pública que se hizo en este último gobierno, tampoco se continuarán las obras de tendido de la fibra óptica por parte de Antel, ni los planes de vivienda social que realiza el Ministerio de Vivienda y la Agencia Nacional de Vivienda.
En materia de relaciones internacionales debe esperarse el alineamiento con los mandatarios reaccionarios del continente, la ruptura con el bloque bolivariano, el fortalecimiento con los Estados Unidos, la Alianza del Pacífico y el debilitamiento de las relaciones con China, Rusia y Cuba.