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Racismo en Uruguay y los supremacistas blancos

Leticia Rodríguez Taborda estrenó su columna Desacato pasivo en Legítima defensa con la presencia de la magíster en derechos humanos y militante Alicia Esquivel.

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Leticia Rodríguez, gestora cultural, participará en Legítima defensa con un espacio llamado Desacato pasivo. El nomre, explicó Rodríguez, es la apropiación de un código policial que se suele utilizar cuando se detienen personas afro. En esta primera columna participó también la magíster en derechos humanos y militante Alicia Esquivel.

Presentamos una versión escrita de la columna y la entrevista, que abordaron el tema del racismo a nivel nacional e internacional, los grupos ultraconservadores y los supremacistas blancos.

Aún hoy las personas creen en doctrinas que justifican el racismo, hay jóvenes que se organizan para realizar actos de violencia y promover el odio, en Estados Unidos son muchos grupos republicanos. La campaña de Black lives matter habla de tener líneas estratégicas con la policía porque falta mucha sensibilización, sacarle recursos económicos.

LR: La existencia de grupos de jóvenes supremacistas blancos como the proud boys, ¿cómo impacta a nivel mundial?

The proud boys tiene como eje la supremacía blanca; defender la civilización tradicional, cristiana y occidental. Realizan actos violentos y promueven el odio. Algunos de los dirigentes declaran que es esencial el orgullo blanco, además son absolutamente misóginos. Plantean que cualquiera de las llamadas minorías se colocan como víctimas y que ser víctima es un lugar cómodo. Hablan de un supuesto genocidio blanco que estaría dado por el mestizaje, la interracialidad, el aborto (que limita su descendencia blanca). Nos movemos en un mundo en el que aparecen grupos de odio como respuesta a temas de inmigración. El inmigrante, para ellos, es un individuo al que hay que tenerle temor, el inmigrante ha generado en estos países desarrollados una especie de quistes de tercermundismo que hay que rechazar porque son los otros, los otros que no queremos. Si traemos esto a Uruguay la historia es distinta. Acá existe racismo naturalizado, al decir de Rita Segato, un racismo de costumbre que no por eso es menor, pero es ese racismo que tiene que ver con el prejuicio, la formas en que nos relacionamos con el otro sintiendo que es menos. Hay una situación de microrracismos, un proceso de discriminación racial que es difícil discernir, la idea de sentirme extranjera en la tierra, como cuando me preguntan si soy de acá o me hablan en otro idioma. Esto pasa hace mucho tiempo. Existe la idea de que no podés ser de acá. Va en cómo valoran tu inteligencia también; los afros somos los fuertes supuestamente, podemos hacer tareas que no son de elaboración de pensamiento, entonces si pensás es como «ay, qué raro, sos un orgullo para tu raza». Eso ha sido determinante en situaciones de desigualdad extrema, que se está acentuando con la pandemia. Lo de «la pobreza se viste de negro» es así y quedó más claro con la pandemia de acuerdo con las estadísticas económicas, necesidades básicas insatisfechas, pobreza infantil, embarazo adolescente. Somos un 8% de la población, pero en cárceles somos aproximadamente un 30%. ¿Cómo resolvemos esto como sociedad?

LR: Lo que viene pasando con el proceso neonazi en el mundo, ¿cómo afecta en Uruguay?

AE: Tenemos muchos temas de esta índole. En Uruguay han existido estas situaciones de acciones neonazis, homofóbicas, racistas, que aparecen en algún momento y desaparecen. En un momento aparecieron partidos que se decían neonazis, unos que decían que los indios y los negros eran basura. Lo que se ha visto hasta ahora es que no generan una organización, no tienen vínculos con otros partidos a nivel internacional y se disuelven en el tiempo. Hay que estar atentos porque todos estos brotes que antes rápidamente se disolvían, pero ahora hay gente que interpretando a Artigas dicen que se terminó el recreo y eso permite que crezcan. Hay gente dentro de este Gobierno que tuvo que ver con los escuadrones de la muerte. En muchos países en los parlamentos aparecen estos partidos, nos tiene que poner en alerta. Esto compromete a toda la sociedad. Vivimos el racismo a diario cuando en un supermercado nos miran más la cartera o lo que llevamos. Hace poco me pasó que a la única que le pidieron la boleta con lo que había comprado fue a mí. Hay un estereotipo. El estereotipo de la delincuencia genera que me persigan y sientan peligro porque las personas racializadas somos delincuentes.

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