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Salud

Salud Mental: Es necesario un cambio de paradigma en su dimensión sanitaria y politica

La situación de las personas internadas en el Hospital Vilardebó y Ceremos (ex Colonia Etchepare) fueron motivo de la atención pública cuando se detectaron focos de Covid, sin embargo sigue en curso la Ley de Salud Mental que dispone en el cambio de modelo de asistencia el cierre de los nosocomios para el 2025, objetivo al que caminan las organizaciones que plantean la desmanicomialización y resisten los trabajadores de la salud.

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El domingo10 de octubre se realizará la décima marcha  por salud mental,  desmanicomialización y vida digna, que comenzará a las 13 horas con una feria en el callejón de la Universidad y partirá a las 15:30 horas hacia la plaza Líber Seregni donde se leerá una proclama, convocada por un conjunto de organizaciones que vienen impulsando el tema como la Coordinadora antimanicomial, la Asamblea Instituyente, el Frente Antimanicomial, Radio Vilardevoz y otras.

La licenciada en Psicología Laura Reina  que hace diez años esta involucrada en el tema desde que era estudiante de psicología, integró Radio Vilardevoz y participó de la redacción de la Ley de Salud Mental Nº 19.529, entrevistada por Caras y Caretas expresó que para alcanzar varios de los objetivos planteados en el texto legislativo es necesario un cambio de paradigma, abordando el tema Salud Mental en su dimensión sanitaria y politica, para que la persona con “enfermedad mental” pueda desarrollarse en toda su dimensión como sujeto de derecho.

 

¿Como conciben desde las organizaciones la Salud Mental?

El campo de la Salud Mental es fundamentalmente multidimensional, complejo como lo es nuestra sociedad, el ser humano. Esta premisa que parece de perogrullo, es la base para abordar temas de Salud Mental.  Dividimos salud física de salud mental y muchas veces no está tan clara esa línea, así como no es posible separar definitivamente la relación individuo sociedad. ¿La salud mental de una persona es netamente individual o existen relaciones psico sociales, socio económicas, es decir bio psicosociales (al menos) que condicionan la Salud Mental de una persona en un contexto histórico determinado?. Los colectivos sociales que trabajan desde hace tiempo por un cambio de paradigma parten de esta base, posición a la que adhiero, y a la que se le agrega como pilar fundamental el respeto por los derechos humanos de las personas, cualquiera sea su circunstancia. Por tanto desde esta concepción entendemos que se deben sustentar los abordajes de la salud mental. Esto impacta necesariamente y determina el rediseño del sistema de atención.

 

¿En ese marco que significó la ley aprobada?

La ley aprobada finalmente en agosto del 2017 si bien no recoge todos los elementos que las organizaciones venían proponiendo fue la síntesis posible y sin dudas resultó un avance en términos del marco normativo, pero como toda ley no sustituye de por si la realidad y lo principal es el cambio de paradigma que involucra por un lado a los profesionales y al abordaje de las medidas para el paciente donde se sigue apostando  a la internación en instituciones monovalentes y asilares y se sigue jerarquizando una disciplina sobre las demás cuando se habla de equipos multidisciplinarios, y por otro lado lo político donde confluyen fuertes intereses.

En términos de la atención y el trabajo estrictamente técnico, los equipos multidisciplinarios no se logra que funcionen como tales pues se sigue jerarquizando una disciplina sobre las demás, entonces el abordaje que permitiría que los pacientes siguieran adelante con su tratamiento en los dispositivos de “casas asistidas” o de “medio camino” para ir integrando a la persona a la comunidad se vuelven complejos.

Otra arista de la misma es la atención de las personas que empiezan a presentar signos de una enfermedad mental pero los tiempos entre consultas y diagnósticos son tan prolongados que a veces ha terminado con el trágico resultado de un suicidio o intento del mismo.

Ni que hablar que el tema de los recortes presupuestales en éste período afecta y agrava la situación de que se pueda ir cumpliendo la meta de llegar al 2025 con el cierre de los Centros. Si no hay inversión en la creación de los dispositivos ese objetivo previsto en la ley y que reiteramos hace a los derechos humanos de esta población, parece inalcanzable.

 

¿Cómo son las dimensiones sanitarias y políticas?

Es necesario un cambio de paradigma en el sentido de desarticular la idea en general sobre las afecciones en salud mental, la locura, el malestar psíquico y las prácticas que se generan en torno a ellas. Implica hacer saber que una internación en una clínica, pública o privada- es igual porque las lógicas y los tratamientos son los mismos- implica para la persona atravesar por un agregado de sufrimiento psíquico que si nos detenemos a pensar por un momento en ello, les aseguro que nadie podría llegar a pensar que un ser humano puede “sanar” en el medio de este artificio armado para excluir al que no encaja o molesta en una sociedad que no tolera lo diferente. Para ser gráfica, si a una persona la encierran, lejos de su hábitat (afectos, vínculos) sus pertenencias, compartiendo con otras y otros de muy diversas problemáticas, con visitas regladas según las necesidades de la institución y que aplica regímenes de control y castigo, donde existe la posibilidad de que sea atado si molesta mucho o si en consecuencia se revela frente a esa situación, (medidas de contención) o sea medidas coercitivas que nada  tiene que ver con el cuidado de su salud mental. Estas experiencias más que ayudar a superar la situación en la que se encuentra la persona tienden a cronificarla.

Esto no quiere decir que en situaciones extremas, de peligro para la persona o para terceros no sea necesaria una internación. Pero ni es la situación de la mayoría y seguro que no es ese tipo de internación. Que es el que ofrecen los hospitales psiquiátricos monovalentes, ni las instituciones asilares.

 

De allí la necesidad del cambio del modelo de atención.

El cambio de modelo lejos de una romantización de la locura como muchas veces se puede confundir, implica justamente que los dispositivos terapéuticos contemplen las diferentes dimensiones del ser humano, pero antes incluso dejen de concebir a las personas como objeto de sus intervenciones y den lugar a la manifestación del sujeto, del sujeto intrapsíquico y sujeto de derechos.

Esta dimensión política involucra también a toda la sociedad. Debemos reconocer las barreras sociales que muchas veces producen situaciones de discapacidad en la vida de las personas cuando eventualmente podría ser un momento puntual, para poder caminar en el sentido de ir construyendo las medidas específicas que reconozcan los derechos de las personas a una vida digna.

 

¿Por que te parece los trabajadores de los centros resisten el cierre de los mismos?

Los trabajadores tienen muchos años de trabajar en esas instituciones habiendo logrado derechos laborales que se deben seguir respetando y que se debió haber apostado a políticas de formación para acompañar el proceso que abre la ley.

El problema es que mientras no se cambie el paradigma y los distintos intereses confrontan los que se siguen perjudicando son los “enfermos mentales” que quedan de rehenes de toda la situación.

 

COFE
El dirigente de COFE y de la Federación de Funcionarios de Salud Pública Martín Pereira consultado por Caras y Caretas expresó que “la Federación esta totalmente de acuerdo con el cambio en el modelo de atención, pero totalmente en contra contra el cierre del Vilardebó y Ceremos sino que hay que potenciarlos con distintas actividades, como había antes en el Ceremos talleres de agricultura, panadería y otros y que el Vilardebó sea realmente un hospital de agudos. Vemos que las “casas de medio camino” que se están creando en realidad son mini reproducciones de la situación asilar, que no cuentan con el personal adecuado y son privatizaciones de la salud mental. Las “casas de medio camino” deben estar bajo la órbita de ASSE, con personal de ASSE pero no siendo lo mismo en una escala mas pequeñas, porque sino es un negocio solo de algunos y os usuarios quedan en la misma situación. Compartimos con Cipriani que no va a producirse el cierre de los centros que solicitan las organizaciones si o si como una hinchada, por que aho el que pierde es el usuario”.