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Sindicales Riogas | sindicatos | trabajadores

Presiones y despidos

Desde Fuecys sostienen que el lei-motiv de Riogas es "Sin sindicatos se vive mejor"

Hernán Rodríguez, integrante del ejecutivo de Fuecys, manifestó el rechazo al comportamiento que viene teniendo la empresa Riogas en perjuicio de los trabajadores

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Sin sindicatos se vive mejor, este parece ser el lei-motiv de Riogas, una empresa de capitales argentinos que desde que se instaló en nuestro país en plena dictadura (1977) viene desarrollando una política claramente antisindical. Aduciendo cualquier tipo de problema que afecte sus ganancias, lo primero y único que hace es despedir trabajadores, y si están sindicalizados mejor.

En su historial se puede ver que la empresa se ha modernizado y ha hecho importantes inversiones. En el marco del festejo de sus 40 años, por ejemplo, adquirió una flota de vehículos nuevos y más garrafas. Desde entonces ha mejorado su vínculo con el cliente, cambiando su atención telefónica y agregando nuevas vías de comunicación. Sin embargo, hay una receta que se repite: de buenas a primeras, deja sin trabajo a personas con muchos años en la empresa, que posiblemente no tengan ni edad, ni formación, ni estén en las mejores condiciones de salud para insertarse en el mercado laboral.

Por ejemplo, en 2016, la empresa inicia un conflicto con el sindicato despidiendo tres trabajadores de Maldonado. El sindicato acepta en ese momento que, si bien los trabajadores habían cometido una falta, la misma no justificaba el despido, ya que se trataba de trabajadores con 20 y 15 años en la empresa y con foja limpia. El planteo del sindicato es que ya desde 2015 la empresa no estaba respetando los derechos de los trabajadores ni los acuerdos firmados y que la situación de Maldonado fue usada para provocar un conflicto. En esta instancia, frente a un posible desabastecimiento en algunos lugares del país, el sindicato de forma responsable levanta las medidas pero no el conflicto.

En mayo de 2022, Riogas genera un nuevo conflicto al aplicar sanciones a trabajadores por tomar medidas sindicales. Entre los sancionados estaba el delegado sindical. En agosto del mismo año, redobla su apuesta enviando a la justicia a 75 trabajadores que participaron del conflicto gremial, una medida que apuesta a judicializar el conflicto quitándolo de la órbita laboral.

En 2023, nuevamente Riogas recurre a la receta del despido. Esta vez su excusa es que fue perjudicada por ANCAP que cambió las reglas del mercado al licitar las plantas de envasado y distribución (antes bajo GASUR, una empresa en la que la empresa estatal era partícipe), y que su competidora Acodike también está recurriendo al despido para bajar costos.

Es así que viernes 31 de marzo, el día previo al comienzo de la Semana Santa, Acodike despide 27 trabajadores y Riogas 26. Entre los de Riogas, 22 son afiliados al sindicato y 20 de ellos tienen lesiones (en la mayoría de los casos severas), todas comprobadas, por certificación médica, de origen laboral. Tres de estos 20 son delegados sindicales. Todos son trabajadores con muchos años en el rubro y con familias detrás.

La empresa presiona en esa semana a los despedidos para que firmen un despido mejorado, señalando que la oferta tiene tiempo limitado. Y al mismo tiempo, argumentando una posible ocupación de la planta por parte del sindicato, incorpora ocho efectivos policiales armados, creando condiciones de vigilancia impensadas en un lugar de trabajo en el Uruguay del siglo XXI, mientras además contrata nuevo personal sin capacitar y en condiciones precarias.

En una misma jugada, se desampara a trabajadores con años de trabajo en condiciones muy duras y se apuesta a intimidar, desarticular y liquidar la organización sindical.

Estas empresas tan “modernas y eficientes” cuando ven que hay una posibilidad de que se reduzcan sus ganancias, o incluso cuando simplemente encuentran un ambiente favorable para aumentarlas reduciendo sus costos, siempre cortan por el mismo hilo, rebajar salarios y gastos en condiciones de trabajo. Para eso apelan al despido, y primeros en la lista los sindicalizados. No importa si son buenos trabajadores, si han estado años en la empresa, si están bien de salud, si el trabajo altamente riesgoso para la salud física (como es el caso del envasado y distribución del gas) les ha dejado secuelas severas y permanente, y si, en consecuencia, están en condiciones de salir al mercado y reinsertarse, ni siquiera contemplan si se trata de trabajadores en seguro por enfermedad o si padecen un cáncer terminal.

Riogas, a la hora de argumentar sus medidas, omite todo esto y sostiene otros motivos. Y también miente, como lo hizo en la comisión de asuntos laborales del Senado, donde, cuando concurran este jueves, los trabajadores van a demostrar las falsedades expuestas por la patronal.

Las garantías que el Uruguay brinda a quienes viven de su trabajo están plasmadas en la legislación y presentes en la historia y la tradición de organizarse de los trabajadores uruguayos. Son parte de las conquistas de luchas muy largas en el tiempo en pos de tener condiciones de vida digna. Esas garantías están siendo vulneradas hace años en Riogas que parece no haberse enterado que en 1984 se restableció la democracia. Lo que está en juego es más que sólo el futuro de los trabajadores despedidos.

Porfiadamente delante de la empresa, a casi dos meses de los despidos, permanece la carpa del sindicato que señala el conflicto. Del otro lado está la estrategia de la empresa de aumentar sus ganancias quebrando la única herramienta de protección de los trabajadores que es el sindicato. La más clara evidencia es su negativa rotunda a aceptar la mediación del ineficiente Ministerio de Trabajo que no ha logrado obligarla a presentarse a una mesa de negociaciones, algo que su “rival” Acodike, sí ha aceptado.

A Rigogas no le importa que el trabajo se vuelva descartable a costa de futuros trabajadores desechables (tercerizados o contratados) con salarios en baja, que seguirán sufriendo roturas de tendones, traumatismos, accidentes laborales y desgastes que ya no tendrán compensaciones ni respaldo frente a cualquier prepotencia. Sin sindicato, la vida de los trabajadores y sus familias será mucho más difícil, pero las ganancias de la empresa más suculentas.

Hernán Rodríguez (integrante del ejecutivo de FUECYS)

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