Asimismo, subrayó que se estableció el plazo de un mes y medio para llegar a un acuerdo que evite el cierre de la planta. “Es una situación complicada, son 150 puestos de trabajos que nos preocupan a todos”, manifestó Arizti, y llamó a trabajar para “buscar puntos de encuentro”.
Sobre las medidas ya anunciadas por el sindicato, el ministro señaló que los trabajadores “están en todo su derecho”. En esa línea, agregó que las medidas “no van a ocurrir” si se logra llevar a cabo las mesas de diálogo antes de las fechas en las que están planificadas. Consultado por la posibilidad de una reabsorción de los trabajadores en la planta de Montevideo, Arizti detalló que esta “tiene una capacidad de personal bastante plena”, por lo cual no cree que esos puestos de trabajo puedan conservarse a través de ese mecanismo.
Sindicato va la huelga si no hay avances
Mientras tanto, el sindicato ha decidido implementar una huelga general a partir del viernes 17, comenzando en la planta industrial, en caso de que no se obtenga una respuesta satisfactoria a su demanda de mantener operativas ambas plantas.
Fernando Ferreira lamentó que, tras el anuncio del cierre por parte de la empresa, muchos trabajadores de la planta de Minas se sintieran profundamente desanimados. Sin embargo, destacó que actualmente ya están considerando “dar pelea”.
“Para nosotros es fundamental que ambas plantas -Montevideo y Minas- sigan operativas. Hemos planteado al Ministerio de Trabajo y a diversas comisiones la posibilidad de implementar paradas alternadas, trabajar seis meses en una planta y seis meses en la otra, tomar media licencia en lugar de la licencia completa, o utilizar seguros de desempleo, todo esto con el objetivo de mantener la planta en funcionamiento. Así, si en el futuro mejora la situación, podríamos prescindir de los seguros de desempleo y volver a la normalidad”, explicó Ferreira.
El dirigente sindical señaló la necesidad de modificar la actual dependencia de la importación de “latas baratas de cerveza”, que representan el 20% del mercado. Propuso reactivar la industria nacional para la producción de estos productos y afirmó que la única forma de lograrlo es mejorando el precio. Explicó que la elección de consumir cervezas de menor valor no se debe a una preferencia del consumidor, sino a limitaciones económicas.