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Sociedad Sífilis | salud |

Una vieja enfermedad

La sífilis se dispara en Uruguay y el mundo: alerta por el retorno de una vieja enfermedad

Contagios se duplican y crece la sífilis congénita. La falsa sensación de seguridad alimenta un brote global de enfermedades venéreas.

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La sífilis está con nosotros desde hace siglos, pero nadie quiere cargar con su paternidad. Por eso, históricamente, cada país se la adjudicó al vecino: en Italia, Alemania y España se la llamó “mal francés”, pero los franceses le decían “mal napolitano”, los rusos “enfermedad polaca”, los polacos “enfermedad alemana”, los japoneses “enfermedad china” y en Portugal, “enfermedad española”.

A fines del siglo XIX, en plena explosión urbana de la Europa industrial, la sífilis recorría el continente con la elegancia de una epidemia silenciosa. En Cataluña, incluso, se volvió protagonista de una singular campaña de salud pública. El pintor Ramón Casas diseñó un afiche para un sanatorio venéreo que hoy sería incorrectísimo: una mujer hermosa ofrece una flor al espectador mientras, a sus espaldas, oculta una serpiente en la otra mano. Una metáfora modernista y venenosa que servía para advertir, con sutileza burguesa, que la sífilis se evitaba no solo con medicina, sino —textualmente— evitando “irse de putas”.

De Liszt a Schubert, de Goya a Van Gogh, de Baudelaire a Verlaine, la lista de celebridades infectadas es larga. Aunque la penicilina logró desactivarla, la enfermedad sigue ahí, esperando que bajemos la guardia. Hoy, en pleno siglo XXI, cuando creíamos haberla domesticado, la sífilis ha vuelto. Más discreta, menos romántica y más contagiosa que nunca.

El eterno retorno

En silencio y casi sin atención mediática, la sífilis ha vuelto a instalarse como una amenaza sanitaria en Uruguay y en el mundo. Entre 2020 y 2024, los casos en Uruguay se duplicaron: pasaron de 3.570 a 7.091, con un impacto fuerte en personas jóvenes, especialmente entre los 18 y 29 años, y con mayor concentración en Montevideo y Maldonado.

En 2023 se registraron además 778 embarazadas con resultado positivo, lo que alerta sobre el crecimiento sostenido de la sífilis congénita, una forma grave y prevenible de transmisión vertical.

El fenómeno no es local. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo en 2022 unos 8 millones de adultos entre 15 y 49 años contrajeron sífilis en todo el mundo. En América, los casos crecieron un 30 % entre 2020 y 2022. En Estados Unidos, el aumento fue aún más drástico: 80 % más de casos generales en cinco años y un alarmante 937 % más de casos de sífilis en recién nacidos.

Baja percepción de riesgo

Expertos coinciden en que la principal causa del aumento sostenido es la baja percepción de riesgo. En una época marcada por el acceso masivo a información y avances médicos, la sífilis parece haber caído en el olvido para buena parte de la población. El uso del preservativo ha disminuido en los últimos años, impulsado por una mayor confianza en otras tecnologías de prevención, como la PrEP (profilaxis preexposición al VIH), y el crecimiento de las aplicaciones de citas, que han transformado las dinámicas de encuentro sin necesariamente incorporar prácticas más seguras.

A esto se suma el hecho de que la sífilis muchas veces no presenta síntomas visibles o se confunde con otras infecciones cutáneas o genitales, lo que dificulta su detección temprana. El diagnóstico tardío favorece la transmisión y complica el tratamiento en sus etapas más avanzadas.

Una enfermedad prevenible

La sífilis es fácilmente prevenible y curable si se detecta a tiempo. Basta con el uso consistente del preservativo, controles médicos regulares y campañas activas de información y detección. Sin embargo, el retorno de esta infección evidencia un retroceso en los hábitos de autocuidado y en la política pública en torno a la salud sexual y reproductiva. Las autoridades sanitarias de Uruguay han expresado su preocupación y anunciaron el fortalecimiento de estrategias de diagnóstico, especialmente en gestantes, y campañas de concientización dirigidas a la población joven.

Anticoncepción de emergencia: del protocolo por violación al uso informal entre jóvenes

En los últimos años, se ha vuelto frecuente que adolescentes y jóvenes adquieran en farmacias combinaciones de anticonceptivos de emergencia que originalmente fueron diseñadas para protocolos hospitalarios en casos de violación. Algunas de estas combinaciones incluyen dosis elevadas de anticonceptivos hormonales comunes o pastillas específicas como el levonorgestrel, conocidas popularmente como la “pastilla del día después”. En contextos institucionales, estos esquemas pueden también incluir antibióticos o tratamientos post exposición al VIH (PEP), siempre bajo supervisión médica.

Sin embargo, en el uso informal, estos “combos” se consumen sin indicación profesional, a veces siguiendo recomendaciones de pares o redes sociales, con el objetivo de prevenir embarazos tras relaciones sexuales sin protección. El problema es que estos métodos no previenen infecciones de transmisión sexual, pueden generar efectos adversos y refuerzan una falsa sensación de seguridad. Los especialistas advierten que la anticoncepción de emergencia debe usarse solo como recurso excepcional, y nunca como sustituto del preservativo ni como método habitual.

¿Cuándo consultar y cómo prevenir la Sífilis?

La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Puede avanzar en etapas si no se trata, y aunque en sus fases iniciales es curable con antibióticos —generalmente penicilina—, si se deja sin atender puede provocar daños neurológicos, cardiovasculares e incluso la muerte.

Los síntomas varían según la etapa, pero pueden incluir:

Una o más llagas indoloras en genitales, ano o boca (sífilis primaria)

Erupciones en la piel, fiebre, malestar general, caída de cabello en parches (sífilis secundaria)

Daños a órganos internos si no se trata (fase latente o terciaria).

Es fundamental consultar al médico o asistir a un centro de salud si:

Se tiene una llaga, sarpullido o síntomas inusuales en los genitales,

Se tuvo una relación sexual sin protección,

Se es pareja de alguien diagnosticado con sífilis u otra ITS,

Se está embarazada (los controles prenatales deben incluir análisis de sífilis).

Las principales medidas de prevención incluyen el uso correcto del preservativo (interno o externo), evitar compartir juguetes sexuales sin higiene adecuada, realizarse chequeos regulares, especialmente si se tienen múltiples parejas sexuales, y mantener el diálogo abierto con las parejas sobre salud sexual.

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