En el segundo bloque de la entrevista el tema epidemiológico se imbricó con la situación social, particularmente la de los sectores más vulnerables. El periodista Gabriel Pereyra, en conocimiento de la introducción del documento redactada por el propio Tabaré Vázquez (y que va a ser considerada por la Mesa Política de hoy, viernes 8 de mayo) preguntó acerca de dos afirmaciones contenidas en la misma: que las políticas oficiales ante la pandemia y la recesión deben ser «mantenidas» y «profundizadas». Con respecto a la primera afirmación, la pregunta fue: «mantenidas hasta cuando»; la segunda estuvo referida a qué significa el concepto de «profundización».
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La pandemia y los tres escenarios
La respuesta de Tabaré Vázquez a estos puntos fue abarcativa, ya que se refirió a las dificultades de establecer parámetros para escenarios futuros. Vázquez advirtió que el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo que admitir la eventualidad de esos escenarios futuros al hacer proyecciones sobre la evolución del PBI de los distintos países.
A juicio del ex mandatario se vislumbran tres escenarios futuros. El primero, en el que se proyecta que se salga de la pandemia de manera poco modulada, lo que traería un conjunto de consecuencias que ya están presentes. Un segundo escenario en el que se sale de la crisis de manera ordenada, tomando algunas medidas precautorias y un tercer escenario dónde se intenta aplanar la curva.
Cada uno de esos escenarios tendría, de acuerdo a los técnicos, una proyección aproximada en su presentación, que puede oscilar entre los cuatro y ocho meses. En ese lapso, habría que ir viendo la problemática que se presenta, tanto globalmente como sector por sector, para ir trabajando las respuestas a la misma.
En cuanto al concepto de «profundización», Tabaré Vázquez constató lo incontrastable: que hay mucha gente que está pasando mal, que está sufriendo…no por obra de magia están surgiendo los comedores populares. Hay gente que está mal, por lo que hay que tomar algunas medidas económicas que están contenidas en la propuesta.
Tabaré Vázquez aclaró que si bien el trabajo que presenta junto a su equipo, procura establecer un plan estratégico a corto y mediano plazo, no podemos perder de vista la situación actual. Una de las medidas que planteamos ya fue establecida por el gobierno el 11 de marzo y es el recorte del gasto público. La segunda es subsidiar con fondos públicos a aquellos ciudadanos que no estén registrados en el MTSS y el BPS, para que reciban, mientras dure esta emergencia, un salario mínimo nacional. Aclaró que se refería fundamentalmente a cuentapropistas y trabajadores informales.
La educación del futuro
Al llegar a ese punto irrumpió en la entrevista el tema educativo: «¿qué va a pasar con la educación?», dónde los cursos presenciales son fundamentales.
La respuesta de Tabaré Vázquez no eludió el componente de incertidumbre que opera en el tema. El mundo cambió dramáticamente. Muchas cosas han dejado de ser paradigmáticas, como por ejemplo el trabajo, la producción, las comunicaciones y el turismo. La educación no puede ser la excepción.
Afirmar con seguridad que va a haber que desarrollar una adecuación de características muy bien definidas, plantearlo hoy me parece aventurero. Pero creo que la educación de futuro en Uruguay se va a tener que basar en dos elementos: la educación presencial y también la educación a distancia, teniendo en cuenta todos los avances tecnológicos que hoy tenemos. Hoy el pizarrón y la tiza han sido sustituidos por la computadora y la tablet. Por lo mismo, va a ser necesario, también en este aspecto, desarrollar políticas de Estado que incluya no sólo al sistema político sino también a las organizaciones sindicales, para analizar esa nueva realidad.
En ese sentido, Tabaré Vázquez remarcó las fortalezas que tiene Uruguay para esa readecuación. Entre las mismas destacó al Plan Ceibal, con su plataforma, que permite la posibilidad de avanzar en esa dirección.
Seguidamente hizo un comentario sobre una posición del gobierno nacional, en cuanto a no rendirse y no considerar que este año 2020 está perdido para la educación.
La siguiente pregunta introdujo opiniones de expertos en el sentido que esta pandemia lo que hizo fue adelantar en unos cuantos años ese mundo que se visualizaba, que era el del trabajo a distancia, el mundo de la robótica, de las inteligencias artificiales, de la información. Eso se advierte en que uno de los impactos fuertes que está provocando la pandemia en la sociedad obedece a que no hay suficientes trabajadores preparados para enfrentar ese mundo. Un dato que apunta en esa dirección es que seis de cada diez muchachos no terminan el secundario. La reflexión se volvió directa, cuando Pereyra preguntó a Tabaré Vázquez si no se interroga acerca de qué herencia dejó el FA después de quince años de gobierno, o qué materia tan grave nos quedó en el «debe».
Abajo se vive mal
«Claro que lo pienso», respondió Vázquez. No obstante, agregó que el mundo se vio sacudido con la aparición de esta pandemia, que llevó a algo que necesitábamos, ya que en términos tecnológicos el mundo se reseteó. Pero no sólo en términos tecnológicos. Nos obligó a preguntarnos dónde estábamos parados. En un mundo de alto consumismo, un mundo no igualitario, dónde muchos pasan mal y los menos tienen mucho dinero. Al momento de estallar la pandemia había serios problemas económicos en la economía mundial. El mundo estaba reclamando que paráramos un poco la máquina y nos pusiéramos a pensar en un mundo más amigable, más justo, más solidario.
En ese sentido es que vamos a tener que pensar en qué trabajo y que educación de futuro vamos a tener que desarrollar. Es cierto que en nuestro período de gobierno terminamos con esa cifra a la que alude, pero en otros aspectos mejoramos.
De alguna manera esta situación nos da la oportunidad de tratar otros temas urgentes. No la Ley de Urgente Consideración (LUC), sino plantear la urgencia en temas específicos. El gobierno actual se comprometió con el tema seguridad y con el tema educación. Esos temas sí son de urgente consideración y efectivamente hay que considerarlos de manera urgente.
Agregando otro tema al menú, Pereyra dijo que accedieron a las propuestas sobre el área Turismo, en las que resalta el mantenimiento de la solidaridad como ética pero en el reforzamiento de los protocolos sanitarios, planteando la necesidad de proceder a un salvataje financiero del sector, que evite la desaparición de empresas. La pregunta acerca de este salvataje (que implica erogaciones por parte del Estado) se vinculó a la del subsidio a los ciudadanos más vulnerables, inquiriendo ¿de dónde salen los recursos?. Sobre todo si se tiene en cuenta que el gobierno hereda un importante déficit fiscal y que ya una calificadora de riesgos advierte que «si no hacemos bien los deberes, el año que viene perderíamos el grado inversor».
El periodista agregó a esto que el gobierno prometió durante su campaña electoral no poner impuestos. Agregó si tanto el gobierno como la oposición son conscientes de esta situación en la que se precisa «plata, plata y plata». ¿Se le va a reprochar entonces a este gobierno que ponga impuestos cuando en campaña electoral dijo que no lo haría?.
Tabaré respondió que en la propuesta que están elaborando se recurre a esos créditos coyunturales que tenemos a nivel de organismos financieros, que deben servir para recurrir a medidas contracíclicas para afrontar una situación circunstancial. Pero también apercibió acerca de que esta necesidad de dinero la van a tener todos los países del mundo. No vamos a estar solos en esta situación. El ejemplo del turismo es muy claro. ¿Qué va a pasar con las empresas turísticas y con las de aviación? Algunas empresas aeronáuticas europeas están pidiendo a gritos el apoyo del Estado.
El problema económico, financiero y fiscal que va a tener el Uruguay en el futuro también lo van a tener otros países y sólo puede ser comprendido en el contexto global, no como el producto de una conducción caprichosa por parte del gobierno uruguayo,
El periodista afirmó que estas situaciones se solucionan con dos fuentes de financiamiento. Una es el financiamiento externo, pero no alcanza con eso. Por lo tanto hay que recurrir al apoyo de los ciudadanos, de acuerdo a sus diferentes realidades. Usted esto lo sabe bien, porque cuando asumieron, pese a la promesa de no aumentar impuestos, tuvieron que retocar algunas cosas porque los números no daban. Mucho más sorpresiva e inesperada es la situación en la que se encuentra hoy el gobierno con esta pandemia. En función de eso, Pereyra preguntó si en el caso de que el gobierno tenga que recurrir a fuentes de financiamiento interno, eso va a ser considerado una solución admisible.
«Lo que vendrá»
Tabaré anatomizó la respuesta, separándola en partes. La primera estuvo referida a la situación coyuntural, sobre la que ya se había expedido. La segunda parte, la denominó «lo que vendrá». Nosotros planteamos algunos escenarios. No planteamos la necesidad de aplicar nuevos impuestos para esos escenarios. La incertidumbre pauta que la prudencia debe primar. Debemos estar preparados para esos escenarios y evaluar si es necesario o no proceder a la creación de algún nuevo impuesto.
El ex presidente afirmó que es necesario llevar adelante «una mesa de diálogo nacional» que desarrolle políticas de Estado. Mencionando su experiencia como mandatario, tanto a nivel comunal como nacional, confesó que llegó a la conclusión de que se puede desarrollar las mejores leyes, con los mejores técnicos, los mejores legistas y la mejor intención. Pero si esas leyes no logran consensos políticos y sociales terminan siendo papeles en un cajón.
Ese ejemplo le sirvió para fundamentar su propósito de lograr un acuerdo nacional y políticas de Estado. Si logramos esto vamos a poder analizar la situación política que se va a presentar, podremos ver como ejecutarlas, podremos tener la suficiente prudencia en las medidas a tomar y si hay que tomar medidas, por ejemplo, como nuevos impuestos a grandes capitales o a capitales de uruguayos que están en el exterior lo hacemos a través de un consenso entre el gobierno y la sociedad, yo creo que no va a haber la conflictividad que el periodista plantea.
Ponce De León se retrotrajo a la polémica de las tarifas que el FA no aumentó a principios de año, compeliendo a la oposición a hacerlo a partir del 1º de marzo. Haciendo hincapié en el comentario preguntó si Vázquez seguía pensando que el actual gobierno no tendría que haber procedido a ese incremento si se toma en cuenta la situación en que se encontró a poco de inaugurar su mandato.
Tabaré respondió que seguía en la misma línea y que la nueva situación planteada la reafirma. Puso como ejemplo el derrumbe del precio del petróleo, para afirmar que teniendo en cuenta la angustia generada por la crisis, se podía haber diferido el aumento de las tarifas.
Ponce repreguntó, inquiriendo si la economía, en función del déficit heredado, permite seguir gastando, a lo que Vázquez respondió que primero hay que atender las urgencias y después veremos cómo trabajamos en el escenario que se presente para atender los remanentes que queden de esta situación aguda. Pero hoy de lo que se trata es de atender esta situación crítica.
Aprovechando las expresiones del ex presidente, Pereyra aludió a las expresiones del contador Danilo Astori sobre el gravamen de los depósitos en el exterior, preguntando si están contenidas en la respuesta. Vázquez contestó negativamente, pero agregó que personalmente está completamente de acuerdo con ese planteo.
Acto seguido Ponce se refirió a las personas mayores y a su grado de exposición a la pandemia, particularmente en las residenciales de ancianos, lo que es una asignatura pendiente desde hace largo tiempo.
Tabaré Vázquez coincidió con lo dicho al respecto por el secretario de Presidencia (Álvaro Delgado) y admitió que no se trata de un tema fácil. Hay muchos hogares de ancianos que son absolutamente clandestinos y no se puede entrar casa por casa para ver si hay ancianos guardados y en qué condiciones están. Manifestó que hay una serie de alternativas planteadas, pero no es un tema fácil. No olvidó referirse a personas inescrupulosas que buscan cualquier circunstancia para ganar dinero y una de ellas es «amontonar» a personas mayores en condiciones inhumanas para ganar un dinero.
Entre la fe y el escepticismo
La entrevista culminó con un comentario sobre el estado de salud de Tabaré Vázquez. El ex-mandatario no evadió la respuesta e incluso la agradeció. Con serenidad explicó que se le diagnosticó un cáncer de pulmón, que fue objeto de tratamiento, obteniendo un resultado muy positivo. Empero, dijo que a lo largo de estos últimos nueve meses ha tenido algunos problemas vinculados al tratamiento, pero estos no han sido mayores y ahora está en una etapa de seguimiento de la enfermedad. Dijo que periódicamente se realiza estudios para ver como avanzar. Los últimos estudios realizados fueron en el mes de febrero, en los que se constató que aparentemente la enfermedad está detenida. Se trata -según sus palabras- de una «cura clínica», que no es equivalente a una «cura definitiva».
Por último, con algo de humor, dijo que tendría que haberse realizado nuevos estudios, pero que esta pandemia lo ha obligado, como a muchos «enfermitos» a interrumpir el tratamiento. Pero agregó que no percibe síntomas de que la enfermedad de fondo esté avanzando. Como cualquier enfermedad tumoral se puede controlar, pero siempre subsiste algún grado de incertidumbre.
Cuando Pereyra le preguntó si la enfermedad había cambiado en algún aspecto su visión sobre la vida, Tabaré contestó sencillamente que han pasado muchos años, he atenuado muchos radicalismos sobre el tema. Ha pasado la juventud y al pasar los años las dudas siguen creciendo. Y si usted me pregunta sobre el aspecto religioso, le contesto que hay momentos en que no creo que haya más nada después de la muerte, hay momentos en que creo que hay algo más y que puede existir un ser superior y hay momentos en que sinceramente le digo que desearía que hubiera un ser superior y otra cosa más allá de la muerte.