“Hace 40 minutos que nos coparon mi casa con mi familia adentro”.
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Esto fue lo que Romina Fasulo, suplente por la coalición multicolor a la Intendencia de Montevideo, envió por Twitter el 30 de junio al ministro del Interior. El hecho fue que un delincuente ingresó a la vivienda por la ventana del living poco antes de las 9 de la mañana, siendo visto por el sobrino de la denunciante, el cual comenzó a gritar. Cuando la madre del adolescente también lo vio y gritó, el invasor manoteó una notebook que estaba sobre una mesa y voló. Poco después llegó la Policía y realizó los peritajes correspondientes. Lo curioso es que, aun cuando ni la computadora ni el delincuente han aparecido, Fasulo expresó a Subrayado: «Quiero agradecer al ministro Larrañaga” por el rápido accionar de los efectivos.
Si el ministro hubiera sido Bonomi, no le hubiera alcanzado la cantidad de caracteres permitidos por Twitter para decirle “incapaz” con todos los sinónimos que para tal palabra contiene nuestro idioma.
No menos zalamera fue la frase de Sergio Puglia, quien, a los pocos días de haber asumido el gobierno de la restauración, manifestó que ya no se sentía inseguro.
Vaya, Lacalle y sus aliados derechistas llegaron al poder y, milagrosamente, la “sensación térmica” de inseguridad desapareció, lo cual es extraño, ya que los homicidios aumentaron. Quizá se refieran a eso cuando hablan de “la magia de la televisión”.
Por su parte, el ministro de Desarrollo Social y numerario del Opus Dei, Pablo Bartol, llevó el autobombo a niveles de delirio al asegurar que en cuatro meses han hecho más que el Frente Amplio en 15 años.
No hay vuelta; los seres humanos terminan creyendo lo que quieren creer, con o sin lógica, con o sin argumentos, con o sin vergüenza.
Mientras tanto, el gobierno -armado con la LUC- extrema los controles sobre los ciudadanos; pero los levanta cuando se trata del sistema financiero, apostando así a que lleguen capitales sin importar su origen. Macri arrancó con algo parecido su gobierno (aparte de las escuchas telefónicas ilegales) y creó un engendro jurídico para blanquear capitales en Argentina. Los primeros en blanquear varios millones de dólares fueron sus propios hermanos y socios políticos. Son leyes diferentes, pero con un sentido similar; primas hermanas, si se quiere. Ambas ponen felices a los delincuentes de cuello blanco.
Ya vimos esta película
Es increíble cómo, cuando pasa algo de un lado del río, al poco tiempo se reproduce en el otro. Por ahora, lo que sucede en Uruguay parece una remake de lo que pasó en la Argentina macrista, comenzando por la misma campaña. Incluso, dirigentes del Partido Nacional llegaron a reunirse con Durán Barba, el símbolo de la inmoralidad en materia de marketing político. No lo contrataron de manera permanente porque cobraba muy caro; pero aplicaron varias de sus recetas al dedillo. Durante años horadaron con mentiras la imagen de sus adversarios políticos, hicieron decenas de denuncias (la inmensa mayoría sin fundamentos) que quedaron solo en los titulares de la prensa amiga, calumniaron y difamaron -gabardineados- a más no poder, repitieron falsedades hasta convertirlas en verdades inobjetables e hicieron alianzas con enemigos históricos, vendiendo el alma al diablo con tal de alcanzar el poder.
No podemos olvidar a Mauricio Macri asegurando a Mirtha Legrand, en 2015, que bajar la inflación sería facilísimo. “Nooo… ¡Qué va a ser difícil! Nooo… La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema”. “La inflación se produce por culpa de un gobierno que administra mal”.
Ya para 2018, la inflación alcanzaba un pico solo superado por Sudán, Sudán del Sur y Venezuela. En el año de la promesa, la misma estaba en 30%; para enero de 2019 llegó al 47,6%, la más alta en más de un cuarto de siglo, y para febrero ya había trepado al 51,3%.
Consecuencia de escupir hacia arriba
Jorge Larrañaga está descubriendo que la cosa no era soplar y hacer botellas. El hoy ministro del Interior pasó años criticando a Eduardo Bonomi hasta que Luis le dio la pelota y le dijo: “Muy bien. Ahora te toca a vos”.
Y así llegamos al momento en que la realidad enmudece a la soberbia. Solo en un mes, y únicamente en el Comcar, fueron asesinados cuatro reclusos. El justificativo del ministro (durante el programa Arriba gente, de Canal 10) fue que ahora hay mayor control del ingreso de drogas a los establecimientos y la abstinencia produce más violencia.
Si lo hubiera dicho Bonomi hace unos meses, el entonces senador Jorge Larrañaga hubiera sido el primero en promover un juicio político al ministro.
Larrañaga, para justificar el aumento de los homicidios fuera de los penales, había dicho que “se la están dando entre ellos”, o sea que buena parte de las muertes se daban entre los propios delincuentes. Cuando lo dijo Bonomi, le dieron palo a gusto.
El dueño de la cadena El Clon, Evaristo González Jiménez, denunció que dos de sus sucursales han sufrido cuatro asaltos en 10 días y, dirigiéndose a Jorge Larrañaga, expresó por Twitter: “Récord, señor ministro. Récord”. Con respecto a esta queja, el ministro señaló que la denuncia tiene fundamentos, pero que el empresario tiene que contar todo y no contó que hubo rápida respuesta policial, que uno (1) de los rapiñeros fue detenido y que parte del botín (mercadería) fue recuperada. “A la historia hay que contarla completa”. “No hay una situación de… de… de…de… de…de… de conmoción adicional… este… por esa realidad”.
Sí, la aclaración es muy buena y a la historia hay que contarla completa; pero no fue el criterio que él utilizó cuando permanentemente cuestionaba a Bonomi sin poner en la balanza todas las cosas positivas que se estaban haciendo. El mismo Larrañaga hablaba entonces de los crímenes sin señalar cuántos delincuentes habían sido capturados ni cuántos casos habían sido aclarados. Algo parecido hizo el canciller Ernesto Talvi cuando al referirse a uno de los diputados de su partido, implicado en un escándalo sexual con menores, defendió el principio de inocencia consagrado en nuestro ordenamiento jurídico; pero este criterio (que apoyamos) no lo aplicó la coalición cuando se dedicaba a embadurnar el honor de los jerarcas de la anterior administración y de sus familias.
En cuanto a la inseguridad, las quejas comienzan a multiplicarse. En el balneario San Luis, en mayo y por solo citar un caso, se registró un incremento del 100% en hurtos a viviendas. Sobre este punto, el ministro señaló que habían descubierto una boca de pasta base en dicha localidad de Canelones. “Les estamos dando con un caño”, agregó sobre estas cuevas de criminales. Esto sí merece todo nuestro apoyo; aunque no podemos dejar de señalar que recién ahora Larrañaga está conociendo un problema que enfrentó su antecesor: la reapertura de las bocas de venta de drogas a poco de ser desmanteladas.
Todo esto es bueno porque ahora, recién ahora, el verdugo está en la piel del condenado. Ojalá aprenda rápidamente que hay que hablar menos y hacer más; sin embargo, cada vez que se justifica, afirma la impresión de que no tiene intención alguna de adelgazar ni un gramo de soberbia. La falta de argumentos sólidos le ha llevado a adoptar un permanente tartamudeo que se lleva varios minutos de cada entrevista, algo que no era habitual en él cuando era juez y no acusado, interpelante y no interpelado.
Gracias, bichos
Con todo, Jorge Larrañaga tiene mucho que agradecer a dos bichos. Uno es el Covid-19, ya que la cuarentena implica menos gente en la calle a la cual asaltar, sumado a que la mayoría tiene ahora menos dinero, mientras que más gente recluida implica menos invasiones a sus hogares. Insólitamente, el ministro se lo atribuyó como un logro de su gestión y se mostró sumamente desagradecido con el virus. Pese a ello, continúan los copamientos violentos, tal como ocurrió esta semana en Pajas Blancas, en una chacra donde redujeron a la casera y a tres niños.Otro es el Bicho, que logró para la Policía los mejores equipos, armamentos, tecnología y salarios de toda su historia. También debe agradecerle que haya realizado una purga de centenares de policías corruptos, lo que le permite a Larrañaga dirigir un grupo humano mucho más saneado que el recibido por el anterior ministro.Lamentablemente, las arengas malevas del ministro han envalentonado de más a algunos policías, los cuales generaron desafortunados sucesos como el de dar muerte al perro de un indigente, por pura maldad, y el allanamiento abusivo ocurrido hace unos días en Soriano; allanamiento que, más allá del error con respecto a la familia, fue ilegal de punta a punta. Rompieron la puerta, irrumpieron con sus armas aterrorizando a la familia de un trabajador y obligaron a su hija, que estaba en su cuarto con una amiga, a levantarse en ropa interior. Si la LUC estuviera en vigencia, cualquier protesta del padre de la chiquilina lo hubiera llevado a la cárcel, sin importar que no se trata de un delincuente, ya que se equivocaron de domicilio.Considerando que los delitos de sangre han aumentado desde marzo, Tabaré Vázquez se preguntó: “¿Seguirá el ministro Larrañaga pensando que con estos números deberá irse o que lo debe sacar el presidente de la República?”.¿Cuándo aprenderá el Guapo que las personas son esclavas de sus palabras y dueñas de sus silencios? Si no hubiera dicho aquello contra Bonomi, hoy nadie se lo estaría refregando por la cara ni se hallaría en la misma lamentable situación de Manini Ríos, que había prometido no ampararse en los fueros si la Justicia lo convocaba y ahora tiene al Poder Legislativo en vueltas para evitar su desafuero. En ambos casos, la falta de honor y vergüenza es indiscutible.
No hay hora que no llegue
En resumen, ellos decían que todo estaba mal; ahora tienen la oportunidad de hacer todo bien.Si van a hacer auditorías buscando cosas raras, espectacular; háganlo pronto, aunque recomendamos comenzar por las intendencias blancas, donde van a encontrar cosas más interesantes que café vencido. Si hallan cadáveres en los refrigeradores de la izquierda, presenten de inmediato las pruebas ante la Justicia; pero hagan menos circo en los medios si no piensan llegar hasta las últimas consecuencias.Dos mentiras han quedado al descubierto en pocas semanas: la unidad de la coalición multicolor y que estaban listos para gobernar. Desde que tomaron el poder, no hay semana en que no renuncie un jerarca o tengan que despedir a alguno, antes o después de asumir.Al oficialismo se le vino encima la hora de dejar de justificarse acusando a otros.Ya llevan cuatro meses de un descomunal desorden. Se les terminó el recreo y llegó el momento. Hablo del momento de hacerse cargo. Es ahora.